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Monasterio de Sant Pere de Rodes  (Sergi, Yolanda y Jordi)

Perdido en el corazón del Parque Natural del Cap de Creus, el Monasterio de Sant Pere de Rodes, entre montañas y bosques salvajes, y a su vez con el azul intenso del mar como telón de fondo, no podría encontrarse en un entorno más mágico. El conjunto monumental representa toda una joya del románico y es un ejemplo único de la estructura de población medieval y la expansión del orden monástico benedictino. El dramático monasterio, que parece parado en el tiempo, es un tesoro imprescindible del Empordà, que no deja indiferente a ningún visitante.

Información útil

Para llegar desde Figueres, hay que coger la N-260 hasta el pueblo de Vilajoïga y allí desviarse a la GIP-6041, una carretera de montaña que llega hasta los aparcamientos gratuitos del monasterio. Al dejar el coche, todavía queda una corta caminata (por la carretera o por senderos alternativos bien indicados) hasta la entrada. Allí se adquieren las entradas, muy económicas, que incluyen una audioguía muy completa para la visita. Hay descuentos para mayores de 65 años y menores de 25, y es gratuíto para parados o profesores acreditados, entre otros. Para más información, podéis dirigiros a la página web del monasterio: http://patrimoni.gencat.cat/es/coleccion/monasterio-de-sant-pere-de-rodes

Visita

  1. Iglesia
  2. Es el elemento más relevante del monasterio, de gran originalidad por la gran altura de su nave, proporcionada por un excepcional sistema de pilares y dobles columnas, como vimos más adelante (punto 3). La visita empieza delante de la fachada principal, donde podemos contemplar la torre del campanario, el pórtico y toda la parte exterior del conjunto, de tamaño colosal y piedra desgastada.

  3. Bodega
  4. Primero nos desviamos hacia la bodega, un conjunto de pasillos y galerías con arcos, con techo y paredes de piedra, muy bien conservado.

  5. Atrio o Galilea
  6. A continuación cruzamos el gran arco de la façhada de la iglesia, para comenzar propiamente la visita al interior del monasterio. El atrio es la primera estancia. Se trataba de un lugar de entierro privilegiado, y hoy todavía se pueden ver a mano derecha los restos de algunas tumbas del siglo X. A mano izquierda, encontramos una pequeña exposición de relieves del siglo XI.

  7. Nave central
  8. Esta impresionante nave se construyó desde finales del siglo X hasta mediados del XI, siguiendo un modelo clásico, del Imperio Romano. La altura de la bóveda de cañón es de 16 m y una peculiaridad es la cubierta de piedra (no de madera, como era habitual). También destacan los espectaculares capiteles en altura, corintios y entrelazados, considerados una obra maestra del Románico.


          Iglesia                           Bodega                             Nave            

  9. Cabecera
  10. Al final de la nave, encontramos la cabecera, con naves laterales que dan al deambulatorio. El transepto (espacio que cruza perpendicular a la nave), acaba en dos ábsides, dedicados en la Época Medieval a San Pedro y San Andrés.

  11. Deambulatorio
  12. El deambulatorio es el pequeño pasillo que da la vuelta por detrás del ábside principal. Vale la pena recorrerlo y fijarse en los restos de las pinturas murales. Podían acceder a él también visitantes externos al monasterio, los cuales entraban en la iglesia por los laterales de la nave (ya que la parte central estaba reservada a los monjes, para que no los distrajeran de sus labores). De hecho, se hacía un gran peregrinaje hasta aquí cada año santo.

  13. Cripta
  14. Bajo el presbiterio, y compartiendo su estructura, se encuentra la cripta. Se decía que en ella se guardaban la cabeza y el brazo derecho de San Pedro.

  15. Claustro inferior
  16. Saliendo por el brazo derecho del transepto, accedemos al claustro inferior. De mediados del siglo XI, está rodeado por amplios arocs de medio punto. Encima se encuentra (y se ve) el nuevo claustro elevado, construido un siglo después. En tres de los lados del patio están las galerías con los arcos, mientras que en el cuarto está la roca madre y un orificio que, en el siglo XVIII (ya Edad Moderna), sirvió de cisterna fluvial. Pocos claustros del siglo XI se conservan, puesto que la mayoría se derribaban, pero este quedó enterrado cuando se construyó el nuevo encima. Por eso también se conservaron algunas pinturas murales, y se puede ver una escena que representa un león con la pata levantada y la crucifixión.

  17. Claustro superior
  18. Pese a ser más moderno y haberse reconstruido gran parte de la estructura, se conserva parte del podio original. Está rodeado por muchas de las dependencias principales, que son los siguientes puntos de la visita.


        Claustro inferior                           Claustro superior

  19. Sala capitular
  20. Estancia alargada y con techo de arco apuntado. Se cree que podía contener la biblioteca. Encima, en la planta superior, se encontraba el dormitorio.

  21. Refectorio
  22. El refectorio era el comedor, donde los monjes comían en completo silencio. Era relativamente pequeño, porque la comunidad también lo era: se intentaba que fuera de 12 monjes más el abad. Por motivos prácticos, el refectorio estaba situado cerca de la cocina y del huerto. Cerca de la entrada, en el claustro, había una fuente donde los monjes se lavaban.

  23. Portería
  24. La comunidad benedictina otorgaba un oficio a cada monje, y entre estos trabajos se encontraba el de portero. Este se encargaba de controlar las entradas y salidas y las visitas.

  25. Despensa
  26. Comunicaba con la portería, el establo y los huertos. Todavía se puede ver una cisterna, que daba a la fuente, y el "carnero", una nevera para conservar los alimentos frescos.

  27. Plaza
  28. Hoy en día medio en ruinas y comida por la vegetación, sirvió de cementerio hasta el siglo XI. En este punto la audioguía habla sobre el pueblo que había alrededor del monasterio, que llegó a tener unos 300 habitantes y fue abandonado a finales de la edad media. En la plaza estaba también el acceso original al monasterio.

  29. Sobreclaustro
  30. La última parte de la visita sube al nivel superior, empezando por el sobreclaustro. No solo ofrece unas buenas vistas del claustro superior y la estructura del monasterio, sino de todo el sistema montañoso de alrededor y de la costa, con el municipio de Port de la Selva a la orilla del mar.

        Sobreclaustro         Vistas del sobreclaustro           Campanario           Torre de defensa

  31. Torre de defensa
  32. Del siglo XIII, se trataba del último refugio en caso de ataque, y por ello no tenía escaleras fijas.

  33. Campanario
  34. De la misma altura que la torre de defensa (27 m) y planta cuadrada, es de estilo lombardo, originario del norte de Italia.

  35. Deambulatorio superior
  36. De uso exclusivo de los monjes, contiene pinturas murales y ofrece buenas vistas del interior de la iglesia desde arriba.

  37. Torre y Capilla de San Miguel
  38. Último punto de la visita, a esta cámara "secreta" se accede por una escalera que comunicaba con el transepto. En las paredes, sorprende una especie de cruz metálica donde se colgaba una lámpara.