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Betesa, Obís y Ruta de las Ermitas, Octubre 2016 (Sergi y Yolanda)

 

El PR-HU 245 (uno de los senderos de Pequeño Recorrido de Huesca) sale de la localidad de Betesa, situada a 1150 metros y perteneciente al municipio de Arén. Es una ruta circular sencilla de unos 8 kilómetros que se puede realizar a paso tranquilo en unas tres horas y media, dependiendo del tiempo que se dedique a visitar los distintos puntos de interés.

 

Nosotros visitamos la zona un puente de noviembre en el que fuimos a la Vall de Boí. Estábamos alojados en el pueblo de Barruera, en Lérida, a unos 40 minutos en coche de Betesa.

 

A la entrada de Betesa, llegando por la carretera, encontramos un espacio para aparcar el coche junto a la Font de la Bassa. Desde allí sale la pista que da inicio al PR-HU 245. El recorrido está perfectamente señalizado, basta seguir las marcas blancas y amarillas. La pista discurre por el bosque y la subida en este primer tramo es bastante moderada. Dejamos un abrevadero a la derecha y llegamos a una bifurcación en la que hay que tomar un pequeño camino a mano izquierda. Este sendero vuelve a salir a la pista unos metros después justo delante de un tanque de agua. Allí hay que torcer a la izquierda para seguir la ruta.

 

A la derecha de la pista aparece un desvío bien señalizado hacia la Ermita de Rigatell. El camino continúa bien señalizado por las marcas de colores blanco y amarillo, pasando por un abrevadero, hasta una casa parcialmente destruida justo detrás de la ermita. Desde allí se tienen excelentes vistas del valle. Esta pequeña y sencilla ermita románica se encuentra en perfecto estado. Hay una puerta de madera, que encontramos abierta, así que pudimos acceder a su interior.

 

Se puede volver a la pista principal o, como nosotros hicimos, continuar por una pista que se intuye al oeste de la ermita. Se sale a un prado y si se sigue subiendo se retoma la pista. Tras pasar por una antena se llega al pueblo y la Ermita de Santa Eulalia. Esta ermita románica del siglo XIII fue restaurada en 1994. La puerta está decorada con columnas y capiteles y se puede abrir para acceder al interior. De techos más altos que la ermita de Rigatell, consta de dos capillas laterales y tiene unos huecos en la pared que creemos que antaño sirvieron para ubicar imágenes. Si alguien conoce con certeza la utilidad de estos huecos agradeceríamos que nos lo hiciera saber.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El camino, como siempre bien indicado, continúa por debajo de la ermita. Seguimos por él, bordeando el barranco, y pronto tuvimos las primeras vistas del pueblo de Obís, situado en el borde del acantilado. Tras cruzar un riachuelo y seguir por el sendero en medio del bosque llegamos a este pueblo, despoblado en la década de 1970 y que actualmente parece que ha sido repoblado por neo rurales. Se puede visitar el pueblo apartándose momentáneamente de la ruta. La mayor parte de sus casas (salvo las que han vuelto a ser habitadas) se encuentran medio destruidas. Siempre resulta triste pasear por estas calles en las que un día caminó gente, con sus intereses, sus inquietudes o sus sueños y que ahora han quedado reducidas a un montón de escombros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La ruta bordea parte del pueblo y se introduce de bajada en el bosque, desde donde se tienen vistas de Obís desde abajo, vislumbrándolo aún orgulloso alineado al borde del acantilado. Se sale a un claro en la parte baja del valle y se puede observar un precioso paisaje otoñal (claro está, si se viaja en esta estación). El camino discurre mayoritariamente por zona umbría y se tienen vistas de Santa Eulalia y Betesa.

 

El último de los puntos de interés de la ruta es la Casa Pallàs, una casa aislada en muy buen estado. No sabemos si actualmente se encuentra habitada. Desde allí nos dirigimos de vuelta a Betesa. El camino sigue la ruta antigua a Betesa por el medio del bosque cruzando la pista principal en diversas ocasiones y pasando por un pequeño puente de piedra. Baja muy abruptamente para finalmente volver a subir en el último tramo para entrar a Betesa, llegando nuevamente a la Font de la Bassa.

 

Al finalizar la ruta visitamos el pueblo de Betesa en un rápido paseo. Destaca su enclave estratégico, ya que sus muros están construidos aprovechando las rocas de la montaña; su iglesia con su grueso torreón, que prácticamente esconde el resto de la construcción y se encara, protegiendo al pueblo, a la entrada desde la carretera, y sus callejuelas y casas medievales. Desde luego se respira una atmósfera tranquila y evocadora, si bien es una lástima el deterioro de algunas casas abandonadas y los pocos habitantes que quedan en el pueblo.