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Toledo, Marzo 2014 (Jordi y Mercè)

 

Benito Pérez Galdós la definió “…clavada en una peña, combatida siempre por recios y helados vientos, en situación inaccesible, áspera, sombría, oscura, silenciosa menos cuando tocan simultáneamente las campanas de sus cien iglesias; incómoda, inhospitalaria, triste, llena de conventos y palacios…”. Actualmente hay muchas cosas que no han cambiado pero en otros casos hoy es muy diferente; no es sombría, ni incómoda, ni inhospitalaria, ni triste; al contrario, la gente de allí es muy atenta y orgullosa de la bella ciudad que tiene.

 

Cómo llegar y salir

 

A Toledo se llega en autobús o en AVE desde Madrid. Nosotros optamos por esta segunda opción, saliendo de Madrid Atocha, va directo sin paradas y tarda 33 minutos, el coste son 12,70 euros.

 

La estación queda apartada de la ciudad antigua y para llegar a ella tomamos un autobús. Hay varios que van desde la estación a la plaza Zocodover, entre ellos el 5 y el 61.

 

Cómo desplazarse

 

Por la ciudad antigua hay que desplazarse siempre andando, teniendo en cuenta que aparte de algunas plazas, todo son cuestas hacia arriba o hacia abajo, pero cuestas.

 

Dónde dormir y comer

 

Toledo, contrariamente a otras ciudades turísticas, no es una ciudad cara, se encuentran pensiones correctas por algo menos de 30 euros.

 

Nosotros estuvimos en el Hotel Infanta Isabel, a unos 100 metros de la Catedral, sencillo y reformado, con habitaciones con baño privado, que tiene un patio toledano precioso desde donde salen los ascensores a las habitaciones. Además tiene una terraza pequeñita con unas vistas sobre la catedral y el Alcázar impresionantes, nosotros la descubrimos a las 6 de la tarde con un silencio sólo roto por los gorjeos de los pájaros…y en el mismo centro de Toledo.

 

Para comer, hay muchos sitios con menús que van en general de 9 a 15 euros, había uno a 6,50 pero no entramos y, si no, está la opción de comprar bocadillos en las diferentes tiendas que se dedican a ello por los sitios más concurridos.

 

Qué ver y qué hacer

 

Plaza Zocodover, verdadero centro de entrada a la ciudad, es una plaza pentagonal con soportales y ventanas cuyo nombre viene del árabe y que significa “mercado de las bestias”, funcionó como mercado semanal hasta los años 60 del pasado siglo.

 

Hoy muy ruidosa, pero testigo en la historia ya que desde que la ciudad fue ocupada por los árabes, momento en el que fue fundada, en ella se hacía todo lo importante, desde la toma de posesión de cardenales hasta los mítines políticos de todos los colores. Aquí se celebraban los mítines de los falangistas ebrios de victoria tras la guerra civil, o las corridas de toros que se celebraron hasta mediados del siglo XIX, o las ejecuciones públicas, siendo la última en 1.822.

 

Una parte de esta plaza fue destruida en 1.710 por los cañonazos del archiduque Carlos en la toma del Alcázar, junto al Arco de la Sangre donde al traspasarlo se ha erigido una figura de Miguel de Cervantes, ya que gran parte de la acción de su novela “La ilustre fregona” se sitúa en el Mesón del Sevillano, casa de hospedaje del siglo XVI que se encontraba al final de la calle Cervantes.

 

El Arco de la Sangre era originariamente una puerta califal de la ciudad reconstruida por Alfonso VI tras la conquista. Sobre el arco hay una pequeña capilla fundada en el siglo XVI y rehecha en el XVII tras un incendio, para que los comerciantes de la plaza pudieran escuchar misa, y sobre la que se instaló una lamparita de aceite que iluminara la faz de los presos que iban a ser ejecutados al amanecer siguiente.

 

De la plaza parte la calle Comercio, la más comercial de la ciudad donde están presentes todos los bancos, tiendas de marca y cualquier negocio que se precie. Esta vía conduce hasta la Catedral, impresionante, que se manda construir tras la batalla de las Navas de Tolosa y empiezan las obras en 1.226, acabándose su traza en 1.493, aunque se van haciendo mejoras sobre la misma hasta entrado el siglo XX. Toda ella es impresionante, destacando su fachada principal con sus tres portadas, del Perdón, de la Torre y de los Escribanos. La del Perdón sólo se abre para las grandes ocasiones como fue cuando la visitó el Papa Juan Pablo II. Sólo tiene una torre donde se alojan las campanas, y en ella está la de San Eugenio o “La Gorda”, de 17 toneladas, que es la segunda más grande y más pesada de Europa, que se rajó a los pocos meses de estar instalada y no se utiliza.

 

Otros lugares impresionantes de la catedral son sus diferentes capillas, con las obras de orfebrería y escultura que poseen, la sala capitular con sus murales, la sillería del coro obra de Berruguete, el claustro del siglo XV, el altar mayor, con su retablo de comienzos del XVI que es una joya extraordinaria; y la sacristía donde tienen una colección pictórica llena de cuadros de El Greco, Velázquez, Zurbarán y hasta alguno de Goya.

 

Es interesante hacer la visita guiada por guías oficiales de turismo. Los puedes localizar en la Oficina de Información y te presentan la ciudad en un paseo de unas dos horas, explicando algo de la historia de la ciudad y de las diferentes leyendas que se dan. En ese paseo se pasa por los diferentes palacios y conventos y por la judería. Es muy recomendable, nos enteramos de los pasadizos que hay, tanto subterráneos como los que unen edificios por su parte alta, además de pasar por calles típicas, como Alfileritos, o lugares donde vivieron ilustres: El Greco, Bécquer…

 

Es una ciudad amurallada donde destacan las diferentes puertas de acceso a la misma, siendo la más importante y conocida la de Bisagra, pero hay varias más. Son las puertas que cerraban la ciudad de noche.

 

Toledo es una ciudad donde convergen las tres culturas, cristianos, árabes y judíos; quedando vestigios de todos ellos.

 

Hay diferentes órdenes religiosas con sus respectivos conventos, financiados hoy en gran parte por el turismo, que hace que abran sus conventos/museos y que sus monjas comercialicen con dulces y hasta con pizzas, como nos explicaron en nuestra visita. Estos conventos han tenido y tienen momentos de mucho esplendor y guardan en sus iglesias verdaderas joyas artísticas.

 

De los árabes, hay que destacar, entre otros, la Mezquita del Cristo de la Luz, que es muy pequeña y donde todavía se están haciendo trabajos de arqueología. Es la única que se mantiene íntegra de las doce que hubo en la época de dominación musulmana, parece que data del 999 y que fue cristianizada en 1.186 por Alfonso VIII. De fuera destaca el ábside y en su interior hay cuatro columnas que sostienen los arcos de herradura.

 

La obra cumbre de los árabes ha sido el Alcázar, alcazaba montada sobre el punto más alto de la ciudad sobre ruinas romanas. Siempre fue una fortaleza hasta que Carlos V inició una reforma para transformarlo en palacio. Ha vivido muchos avatares, incendiado en 1.710 por las tropas del Archiduque Carlos y posteriormente restaurado en 1.774, destruido de nuevo por Napoleón en 1.810 y también restaurado en 1.867, vuelto a incendiar en 1.887 fue rehabilitado de nuevo, derruido en la Guerra Civil, se reconstruyó en 1.940 y rehabilitado por último en 1.998 para acoger la Biblioteca de Castilla La Mancha y el Museo del Ejército. Entre los arquitectos originarios destacan Covarrubias y Juan de Herrera. Todas las fachadas son distintas, la Norte, de Covarrubias, es de estilo renacentista; la Sur es de concepción herreriana, y en la Oriental se aprecian los restos del castillo anterior al Alcázar, lo que le da un aire medieval. En su interior, destacan el gran patio renacentista y la escalera imperial, verdaderas joyas arquitectónicas.

 

De los judíos, destacan el Barrio judío con el trazado de sus calles, llenas de recovecos y recodos donde es muy fácil y recomendable el perderse para poder apreciarla de una manera más directa.

 

También destacan las sinagogas de Santa María la Blanca y la del Tránsito, la primera del siglo XIII, también llamada la Mayor. Lo que sí parece cierto es que fue merced a las arengas de San Vicente Ferrer que a finales del siglo XV se considerara su expulsión y prohibición de culto.

 

Museos. La huella del Greco es enorme en cualquier punto de Toledo, nosotros hemos coincidido con el año de El Greco y hemos visto la exposición en el Palacio de Santa Cruz de una serie de obras traídas desde diversos museos del mundo, en total 80 obras que valen la pena de ser vistas. En la Iglesia de Santo Tomé está el cuadro “El entierro del conde Orgaz”, que dicen es su obra más grande e importante. Vale la pena el pagar los 2,50 euros para apreciarla.

 

Hay otros museos en algunas de las iglesias y baños árabes que vale la pena visitar. Hay un bono para ver varios museos pequeños por 8 euros que vale la pena coger. La entrada a la Catedral los domingos por la tarde es gratuita.

 

De fuera de la ciudad antigua, hay que destacar el Puente de Alcántara sobre el río Tajo, que rodea la ciudad casi por completo.