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Camino de Santiago Francés, Agosto 2020  (Sergi y Yolanda)

Peregrinación, a través del Camino Francés, desde Saint Jean Pied de Port hasta Santiago de Compostela, en julio y agosto de 2020.

Etapa 1: Saint Jean Pied de Port - Burguete (28.2 km)
Etapa 2: Burguete - Pamplona (39.4 km)
Etapa 3: Pamplona - Puente la Reina (26.4 km)
Etapa 4: Puente la Reina - Estella (24 km)
Etapa 5: Estella - Los Arcos (22 km)
Etapa 6: Los Arcos - Logroño (29 km)
Etapa 7: Logroño - Nájera (29.6 km)
Etapa 8: Nájera - Santo Domingo de la Calzada (21 km)
Etapa 9: Santo Domingo de la Calzada - Villafranca Montes de Oca (35 km)
Etapa 10: Villafranca Montes de Oca - Atapuerca (20.5 km)
Etapa 11: Atapuerca - Burgos (20.2 km)
Etapa 12: Burgos - Castrojeriz (40.9 km)
Etapa 13: Castrojeriz - Frómista (26.4 km)
Etapa 14: Frómista - Carrión de los Condes (18.7 km)
Etapa 15: Carrión de los Condes - Sahagún (38.7 km)
Etapa 16: Sahagún - Reliegos (31.5 km)
Etapa 17: Reliegos - León (24.1 km)
Etapa 18: León - San Martín del Camino (25.9 km)
Etapa 19: San Martín del Camino - Astorga (24.2 km)
Etapa 20: Astorga - Foncebadón (25.9 km)
Etapa 21: Foncebadón - Ponferrada (27.3 km)
Etapa 22: Ponferrada - Trabadelo (33.7 km)
Etapa 23: Trabadelo - Alto do Poio (27.2 km)
Etapa 24: Alto do Poio - Sarria (31 km)
Etapa 25: Sarria - Portomarín (22.4 km)
Etapa 26: Portomarín - Palas de Rei (24.7 km)
Etapa 27: Palas de Rei - Ribadiso (26.1 km)
Etapa 28: Ribadiso - O Pedrouzo (22.1 km)
Etapa 29: O Pedrouzo - Santiago de Compostela (20 km)


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Etapa 1 (31/07/2020): Saint Jean Pied de Port - Burguete (28.2 km)

Llegamos a Saint Jean Pied de Port el día anterior, en autobús desde Pamplona. Nos instalamos en la habitación del albergue Gite Compostelle y fuimos a visitar el pueblo, que es muy pintoresco, con el río cruzado por puentes de piedra, la Iglesia de Notre Dame du Bout du Pont y las murallas. Para más información sobre la visita turística al pueblo, podéis consultar este enlace.

Nos costó encontrar sitio para cenar ya que todo cerraba muy pronto y no había sitios económicos. Acabamos comprando una pizza en Kaiolar, un local justo delante del albergue.

La primera etapa del Camino de Santiago Francés es una de las etapas más duras, sino la que más. Es un trekking de alta montaña, en el que se cruzan los Pirineos, pasando de Francia a España por Roncesvalles, para lo que hay que vencer un desnivel postivo acumulado de casi 1300 metros. La etapa es demoledora y, además, cometimos el error de alargarla hasta Burguete. Son apenas 3 km, pero se nos hicieron eternos.

Nos levantamos a las 6, con más ánimo que sueño. Como no llevábamos nada de comida, tuvimos que esperar a las 7 a que abrieran los comercios y compramos pan y unas pastas en la Boulangerie Labeak. Es muy importante llevar provisiones, ya que hasta Roncesvalles no hay ningún pueblo.

Aunque el Camino se suele empezar en el puente medieval sobre el río Nive, accediendo a la rue d'Espagne, nosotros quisimos subir primero la calle en dirección contraria, para comenzar nuestra travesía en la Puerta de Santiago, que es, desde tiempos medievales, la entrada al pueblo por la que llegan los peregrinos de toda Europa que se dirigen a Roncesvalles. Desde allí hay unas vistas excelentes del pueblo enclavado entre las montañas. También hay muy cerca una fuente, donde llenamos nuestras cantimploras.

Empezamos, pues, nuestro Camino de Santiago, bajando el Chemin de la Porte de Saint Jacques, que se convierte en la Rue de la Citadelle y, en la Porte Notre-Dame, al cruzar el Puente sobre el río Nive, en la Rue d'Espagne. Seguimos por esta calle de comerciantes y artesanos hasta pasar, por la Puerta de España, las ruinas de la antigua muralla. Allí encontramos los primeros postes de madera y señales del Chemin de Saint Jacques de Compostelle, junto a marcas rojas y blancas del GR 65. Al poco, se llega a un desvío que señala hacia la derecha el itinerario alternativo por Arnéguy y Valcarlos, recomendable si las condiciones meteorológicas no son favorables. A continuación, hay que afrontar una fuerte subida entre las casas del pueblo, que deja sin aliento. Después, se alternan tramos de subida con otros más llanos, entre prados salpicados de casas.

Pasado el km 2.5, nos encontramos con una máquina de bebidas y snacks, junto a la carretera. Sobre el km 4.5 comienza nuevamente una fuerte rampa, que por una pista asfaltada nos lleva hasta el núcleo de Huntto, donde hay un albergue. Pasado Huntto (km 6), entramos en una senda con una pendiente criminal, que dura alrededor de un kilómetro. De nuevo se vuelve a asfalto y se pasa junto a una fuente y una mesa de orientación. Continuamos por la carretera, con excelentes vistas al valle y a la Aquitania francesa.

Sobre el km 8 se llega al Refugio de Orisson, donde se pueden adquirir provisiones o pasar la noche si se ha empezado por la tarde. También hay una fuente donde beber y refrescarse. El camino prosigue por la carretera de montaña, alternando subidas y falsos llanos. Unos 4 km más adelante, en medio de un precioso paisaje entre los picos de las montañas, se puede ver a mano izquierda, a unos 100 m, la Virgen de Biakorri sobre unas rocas. Por la zona encontramos numerosos caballos y ovejas, además de estilizadas rapaces volando a poca altura.

Continuamos con el viento de cara y dejamos a un lado el desvío a Arnéguy (km 13.8). Poco después nos encontramos con una furgoneta que era la que ponía el último sello de Francia. Aprovechamos para comprar un poco de queso de oveja casero y sentarnos a comer. En la furgoneta había también un mapa, trazado a mano, que indicaba, a grosso modo, cómo continuaba la etapa. Tras otra breve subida por la carretera, alcanzamos la Cruz de Thibault, entre robustos caballos y algún tierno potrillo. En ese punto, dejamos la carretera y comenzamos a subir, a la derecha, monte a través.

Apenas 500 m después, pasamos por un refugio de piedra maltrecho y, un kilómetro más allá, llegamos a la mítica Fuente de Roldán. Cuenta la leyenda que es el punto en que Roldán, el oficial de Carlomagno, cayó en batalla en el año 778. Tan solo unos pasos más adelante, un hito de piedra marca la entrada en Navarra. A partir de ese momento, hay una hilera de postes numerados que indican el camino. Fueron colocados de esta manera para poder comunicar la posición con gran precisión en caso de emergencia.

Poco después se accede a un tupido hayedo, lo cual agradecimos después de toda la jornada a la intemperie. De nuevo salimos a una zona despejada, antes de llegar al refugio de Izandorre, un refugio de montaña que puede ser muy útil en caso de emergencia, ya que en él se ha habilitado un sistema de comunicaciones directas con el 112-Sos Navarra. De hecho, en invierno de 2013, tras una intensa nevada, 5 peregrinos coreanos pudieron salvar su vida gracias a este refugio, donde fueron rescatados por un equipo de bomberos.

Sobre el km 21.5, después de un durísimo tramo de ascensión por pista pedregosa, coronamos el Collado Lepoeder, la cota máxima de la etapa (1430 m). Tras descansar unos minutos en un banco de piedra, empezamos el descenso por una pista. El camino se divide en dos: el de la izquierda es más corto (3.6 km hasta Roncesvalles), pero por fuertes pendientes. Nosotros preferimos el de la derecha, 400 m más largo. Poco después de iniciar la bajada, ya vislumbramos al fondo la Colegiata de Roncesvalles.

La senda llega a la carretera y se puede ir recortando, saltándose las curvas por zonas de hierba. Hay que ir siguiendo las marcas rojas y blancas del GR. Por el camino, nos cruzamos con vacas y caballos. Así llegamos al Alto de Ibañeta y la Capilla de San Salvador, de construcción moderna y no demasiado bonita, construida en recuerdo a un cenobio que, en la época medieval, hacía sonar su campana para orientar a los peregrinos.

Por una senda que se interna en el bosque, en breve se llega por fin a Roncesvalles. El primer edificio que se encuentra es el albergue de peregrinos, donde sellamos las credenciales. Aunque estábamos exhaustos, fuimos a visitar la famosa Colegiata de Roncesvalles, del siglo XIII y estilo gótico francés. Toda la información sobre la visita guiada, que incluye el claustro, el museo y también la Capilla de Santiago y el Silo de Carlomagno, la podéis encontrar aquí. Aunque es una visita del todo imprescindible y muy interesante, estábamos tan reventados que no la disfrutamos como es debido. Solo pensábamos en poder dejar las mochilas y sentarnos.

Tras la visita turística, por fin pudimos parar a descansar un poco y comer algo, aunque eran más de las 17h. Comimos unos pinchos en la pensión La Posada. Después tuvimos que proseguir el camino hasta Burguete. Justo a la salida de Roncesvalles, está la Cruz del Peregrino, al otro lado de la carretera. El recorrido transcurre por un agradable bosque y, a pesar del cansancio, se hizo llevadero.

Al llegar al pueblo de Auritz o Burguete, nos desviamos a la izquierda para ir al alojamiento que habíamos reservado, la Casa Pedroarena. Tras descansar un rato, salimos a dar una vuelta, aunque pronto comenzó a anochecer y estaba prácticamente desierto. Burguete es un pueblo de casas blancas con tejados rojos, vertebrado en torno a la calle San Nicolás, llena de casas blasonadas de los siglos XVIII y XIX. Nos resultaron muy curiosas las canalizaciones que había en esta calle , entre la carretera y las casas. Nos acercamos también a la plaza donde se encuentra la Iglesia de San Nicolás de Bari, de finales del siglo XVII, con fachada renacentista. En la plaza, un cartel rezaba que, en el año 1525, allí se había ejecutado en la hoguera a 5 personas acusadas de brujería, como culminación de un proceso de investigaciones inquisitoriales. En la parte de atrás de la plaza, estaba el frontón municipal.

Como no encontramos ningún sitio abierto para cenar, tuvimos que conformarnos con acabarnos el queso y pan que nos quedaba, antes de caer dormidos.

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Etapa 2 (01/08/2020): Burguete - Pamplona (39.4 km)

En realidad, esto serían dos etapas (Roncesvalles o Burguete - Zubiri / Zubiri - Pamplona), pero cometimos el error de juntarlas y acabamos exhaustos, después de haber caminado casi 14 horas. Al ser las primeras jornadas, en que aún te estás aclimatando, y después de la dura etapa de montaña del primer día, todavía es peor. Sin embargo, creemos que si se hace en dos partes, son etapas relativamente tranquilas y asequibles. Al ser una etapa tan larga tuvimos prácticamente de todo: desde pueblos con típica arquitectura vasca, hasta iglesias y puentes románicos, pasando por bosques y tramos de carretera hasta llegar a la primera gran ciudad del Camino de Santiago: Pamplona.

La jornada empezó con algo de lluvia y niebla. Nada más salir de Burguete, hay que girar a la derecha, cruzando un pequeño puente de madera. Se toma una pista ancha y recta entre prados donde pastan vacas y caballos. Sobre el km 2, se cruzan unos charcos sobre unos rudimentarios puentes de piedra, y entonces se accede a un camino más estrecho, que atraviesa varias zonas de oscuro bosque. Unos 500 m después, hay que afrontar un repecho, tras el cual se sigue por el bosque, en una bajada agradable.

En el km 3 se comienzan a ver, al fondo de la carretera, los tejados rojos de las casas de El Espinal, al que entramos 500 m después. Igual que Burguete, este pueblo está articulado en torno a la calle central y formado por casas de típica arquitectura vasca, con paredes blancas, ventanales de madera pintados de rojo y multitud de geranios a juego en los balcones.

Salimos de El Espinal girando a la izquierda, para empezar a subir un repecho. Luego pasamos de la pista a una senda por el bosque, que sigue subiendo hasta llegar al Alto de Mezkiriz (km 5.3). Se continúa por zonas boscosas hasta el km 6.7, donde comienza una senda empedrada que, un kilómetro y medio después, se acerca a la carretera y continúa paralela a ella.

Al llegar al pueblo de Bizkarreta (km 8.6), nos desviamos ligeramente para ver la Iglesia de San Pedro, con portada románica del siglo XIII. El siguiente pueblo es Linzoáin (km 11.1). Buscamos un sitio donde comer, pero solo había un bar en la pensión, y no nos quisieron atender porque solo servían comidas para los que estaban alojados. Salimos del pueblo por una empinada pista de cemento y luego continuamos subiendo por la montaña. Después el terreno es llano o en bajada por un bosque de pinos.

Pasado el km 15, la última parte del trayecto hasta Zubiri se hizo infernal, ya que transcurría por un bosque que estaba atestado de orugas colgando de los árboles con una especie de hilos similares a las telas de araña. Apenas se veían, por lo que era fácil y nada agradable llevárselas por delante. Avanzamos muy lentamente para esquivarlas en la medida de lo posible, con lo que tardamos más de media hora en hacer un kilómetro, y aún así nos tuvimos que ir sacudiendo las orugas de la ropa y la cabeza. No sabemos si esto es habitual, si es por la época o si por la pandemia el camino llevaba mucho tiempo poco transitado y por ello lo habían ocupado.

El Camino seguía hacia la izquierda justo antes del famoso Puente de la Rabia de Zubiri, pero nosotros cruzamos el puente para entrar al pueblo e ir a comer. Devoramos unos pinchos muy buenos en el Bar Valentín. También nos acercamos a ver la Iglesia de San Martín. Después, nos pusimos otra vez en marcha. Estábamos ya destrozados y ahora nos tocaba completar otra etapa, de más de 20 km, empezando a las 13 del mediodía.

Salimos por una pista hasta Magna, una empresa que lleva ese nombre por el mineral que explota, la magnetita. Hay que ir un tramo por el arcén de la carretera, en subida, rodeando las instalaciones de la empresa. Poco después llegamos a una furgoneta-bar (nos pareció extraño que hubiera una tan cerca de Zubiri) y seguimos por una senda empedrada que atravesaba el bosque. En el km 23.3, pasamos el diminuto núcleo de Ilarratz, con una fuente y un albergue. Bajando desde Ilarratz, unos 500 m más adelante, nos llamó la atención una abadía con un cartel que decía que tenía sello. Se trataba de la Abadía de Eskirotz-Ilarratz, o bien de Santa Lucía. Nos acercamos al desgastado edificio, a mano derecha, y, en efecto, en la entrada había tinta y el sello, para que lo pusieras tú mismo en tu credencial de peregrino. La abadía estaba cerrada, pero leímos en unos carteles que la han comprado unos extranjeros que habían hecho el Camino, para evitar que se deteriorara, y buscaban voluntarios para ayudar a mantenerla y restaurarla.

En el km 26, llegamos a Larrasoaña. El Camino no pasa por el pueblo, sino que gira a la izquierda antes de cruzar el río. Sin embargo, nos desviamos primero a visitarlo. Para ello, cruzamos el río Arga por el Puente de los Bandidos, románico y de piedra al igual que el de Zubiri, y nos encontramos frente a la bonita Iglesia de San Nicolás de Bari, con un porche con arcos y una gruesa torre con dos ventanas con campanas. El pueblo está vertebrado en torno a la calle de San Nicolás y llaman la atención las casas blasonadas, con escudos y el año de oriegen grabados en las fachadas. Nos acercamos al albergue, que también es el concejo, pero estaba cerrado por restauración.

Proseguimos el Camino, ascendiendo hasta el pequeño pueblo de Akerreta, donde también nos acercamos a ver su iglesia. Se sale del pueblo por una bajada que vuelve a internarse en el bosque, donde volvimos a toparnos con muchas orugas. Por suerte, se alternaban las zonas boscosas con claros. Más adelante, se llega a orillas del río Arga y se sigue su curso.

Pasado el km 30, llegamos a Zuriain y lo dejamos atrás saliendo a la nacional. 2 km después entramos en Iroz y pasamos junto a la Iglesia de San Pedro. Una pista nos llevó hasta Zabaldika y, un kilómetro después, pasamos por un merendero, donde hay lavabos. En este punto hay dos alternativas bien señalizadas. La más corta discurre por el margen del río Arga, siguiendo su curso prácticamente hasta Pamplona. Nosotros seguimos por el camino clásico (la ruta original), aunque era un poco más larga. Desde el merendero, el camino comenzaba a subir fuertemente, con algunos tramos de escaleras, por la ladera de la montaña.

Cruzamos el antiguo señorío de Arleta, un pueblo supuestamente abandonado, aunque vimos casas con personas y ganado. A 4 km de Pamplona, cruzamos un puente que da a la Trinidad de Arre, una basílica y caserío con un albergue de peregrinos que estaba cerrado. Con nuestras últimas fuerzas, cruzamos Villaba y Burlada, que constituyen el extrarradio de la ciudad de Pamplona, aunque tuvimos que parar a comprar unas bebidas y descansar un poco en unos bancos. Finalmente, poco antes de entrar en Pamplona, dimos por concluída la etapa de hoy y nos desviamos del Camino para ir directamente al alojamiento que teníamos reservado, el Xarma Hostel, donde llegamos pasadas las 20h. Nos duchamos y salimos a cenar, destrozados y doloridos tras los más de 66000 pasos que llevábamos. Elegimos el cercano Bar Veinti3, en la calle que sube hasta la plaza de toros. El dueño era extremadamente amable y nos explicó con todo detalle los múltiples pinchos que tenía, que estaban todos buenísimos.

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Etapa 3 (02/08/2020): Pamplona - Puente la Reina (26.4 km)

Etapa no tan larga como las dos anteriores, pero también dura, subiendo entre campos de cereales hasta el Alto del Perdón, y cruzando muchos pueblos con encanto. En Obanos, última parada antes de Puente la Reina, se juntan los peregrinos del Camino Francés con los que vienen por el Camino Aragonés, desde Somport.

No nos pusimos en marcha hasta las 8, por el cansancio y aprovechando que la etapa de hoy no sería tan larga. Dejamos el hostel y caminamos hasta la plaza de toros. Luego seguimos junto a las murallas hasta llegar al Puente de la Magdalena, donde retomamos el Camino y comenzamos "oficialmente" la etapa. Por este puente que cruza el río Arga, que originalmente fue románico del siglo XII, pero gótico desde el siglo XV, es por donde los peregrinos acceden a Pamplona. Además de que habíamos estado anteriormente en la ciudad, esta vez habíamos venido un día antes de ir a Saint Jean Pied de Port, y así la habíamos visitado nuevamente con calma. Así, en esta etapa solo vimos de pasada los sitios por donde pasa el Camino. Sin embargo, si queréis podéis encontrar toda la información de Pamplona en este enlace.

Recorrimos primero lo que correspondería al final de la etapa anterior, por el centro de Pamplona, ya que ayer nos desviamos antes para ir al hostel. El Camino transcurre por el foso de las imponentes murallas, pasa por un puente levadizo y cruza el Portal de Francia, de 1553, la única de las puertas originales de la muralla que aún se conserva en su lugar. Por ella se accede al casco histórico de Pamplona, entrando en la zona de la Navarrería. El Camino sigue por las calles Curia y Mercaderes y pasa por la plaza Consistorial, donde se encuentra el Ayuntamiento, edificio de 1752 que mezcla los estilos barroco y neoclásico, desde cuyo balcón todos los años (menos este) se da inicio a los San Fermines con el Chupinazo.

Pasamos por la iglesia de San Saturnino y recorrimos toda la Calle Mayor, hasta salir a la Vuelta del Castillo, junto a la Ciudadela. Por toda la ciudad encontramos marcas del Camino de Santiago en el suelo, en forma de pequeñas placas circulares con una concha. Ya habiendo salido del centro, fuimos por la calle Fuente del Hierro. Después bajamos hasta el campus de la Universidad de Navarra. Sobre el km 5, cruzamos el puente de Acella sobre el río Sadar. Seguimos por una zona de vía verde muy transitada por los locales.

Por un andadero, unos 2 km más adelante, subimos una cuesta para llegar a Cizur Menor. A un lado tenemos la Iglesia Sanjuanista, o de San Miguel, y al otro la de San Emeterio y San Celedonio. Nos desviamos un momento para acercarnos a la primera, un edificio románico con una bonita portada de 3 arcos y una torre almenada. Paramos un momento en el Asador El Tremendo, cerca del albergue, a sellar las credenciales y el dueño fue muy amable. Siguiendo adelante, entramos en una zona de lujosas viviendas de nueva construcción.

Salimos de la urbanización por unas pistas en las que encontramos a muchos locales paseando o de excursión. Hay un drástico cambio de paisaje, del cual se apoderan los campos de cereales, mientras empezamos a ganar altura. Unos kilómetros después nos encontramos una de las estampas más bonitas del Camino: un paisaje precioso entre campos de enormes girasoles cargados de pipas, y al fondo las ruinas de la iglesia y el palacio del antiguo señorío de Guenduláin, despoblado.

La cuesta culmina en el pueblecito de Zariquiegui (km 13.6). Pasamos junto a la magnífica Iglesia de San Andrés, románica, y comimos unos bocadillos muy buenos en el bar del albergue de San Andrés. Poco después de salir de Zariquiegui, hay que subir por una senda, que sale a la izquierda de la pista. Mientras se asciende, hay unas vistas excelentes de los campos de girasoles, los campos de conreo, los pueblos y hasta la ciudad de Pamplona.

Subiendo, llegamos a la Fuente de la Reniega. Cuenta la leyenda que, en este punto, el diablo se apareció a un peregrino sediento y le ofreció agua a cambio de que renegara de Dios, la Virgen o el apóstol Santiago. El peregrino se negó las 3 veces y entonces se apareció Jesús, quien destruyó al diablo e hizo aparecer la fuente, que sació al peregrino. Saciados también nosotros, tan solo unos cientos de metros más adelante culminamos la subida al Alto del Perdón (km 16), encontrándonos a los pies de enormes aerogeneradores. Allí había una tiendecilla ambulante, frente a las esculturas metálicas que representan a peregrinos de distintas épocas. Las vistas desde el alto son magníficas.

La bajada que sigue es horrible, mucho peor que la subida. Es por un camino ancho con muchísima pendiente y lleno de piedras sueltas, por lo que hay que ir con muchísimo cuidado. Las rodillas sufren mucho, por lo que conviene llevar bastones, y la bajada se hace larga y cansada. Por fin, acabamos el pedregoso descenso y tomamos una pista muy agradable entre campos dorados. A continuación, vienen 3 localidades casi seguidas, separadas por 2-3 km cada una. La primera es Uterga (km 19.5), en la que destaca la iglesia gótica de la Asunción, donde nos sentamos a descansar. Se sale de Uterga por una pista muy llana y, menos de 2 km después, se entra en Muruzábal. Allí, visitamos la iglesia parroquial de San Esteban y el Palacio de Muruzábal, barroco del siglo XVIII, que actualmente alberga una bodega. Unos carteles indicaban el desvío a la ermita románica de Santa María de Eunate, a 2 km. Estábamos demasiado cansados para ir hasta allí, pero nos queda pendiente visitar esta joya.

Continuamos hasta Obanos, lugar donde se juntan los peregrinos que vienen del Camino Francés y el Camino Aragonés. Se entra al pueblo subiendo por una pista asfaltada. Después, hay muchas flechas amarillas indicando el Camino, así como conchas en el suelo. A pesar de que suele ser un lugar muy transitado, no vimos ni un alma por las calles, probablemente a causa de la pandemia. Llegamos a la bonita plaza del Ayuntamiento, con la inmensa iglesia de San Juan Bautista, restos de la muralla y el arco apuntado de la puerta de Obanos.

La última parte de la etapa discurre por una zona boscosa, siguiendo una pista que al final se acerca a la carretera. Ya llegando a Puente la Reina, se cruza la carretera y se continúa por una pequeña senda. Así, llegamos al Albergue Jakue, donde pasamos la noche, que se encuentra, junto al hotel del mismo nombre, a las afueras del pueblo, antes de acceder al centro.

Ese día nos tocó lavar la ropa a mano y tenderla en el jardín del albergue. Cenamos junto al hotel, en el Asador Zubi XXI, que ofrecía el "plato del peregrino", una especie de plato combinado muy completo. Dejamos la visita a Puente la Reina para el día siguiente y nos fuimos a dormir.

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Etapa 4 (03/08/2020): Puente la Reina - Estella (24 km)

Etapa mucho más tranquila, entre estas dos bonitas localidades navarras.

Comenzamos el día con una visita turística a Puente la Reina. Podéis encontrar toda la información aquí. El Camino cruza el pueblo, pasando junto a la Iglesia del Crucifijo y la Iglesia de Santiago, en la Calle Mayor. Se sale de la localidad por el famoso puente medieval que le da nombre, románico y con siete arcos de medio punto. Realmente es impresionante y muy fotogénico. Poco después, ya al otro lado del río, pasamos junto al Convento de las Comendadoras del Espíritu Santo, en el que venden dulces hechos a mano.

Una pista paralela al curso del río Arga guía nuestros pasos. Sobre el km 4.5, comienza una dura subida y, un kilómetro y medio más adelante, entramos en Mañeru por una rotonda. Tras pasar este pueblo, nos encontramos en un paisaje precioso, típico del Camino: la pista de tierra flanqueada por viñedos y, al fondo, en lo alto de una colina, el pueblo de Cirauqui. Al llegar al pueblo (km 8.8), hay que empezar a subir por calles empinadísimas hasta lo más alto (km 9.1). Allí nos desviamos momentáneamente a la iglesia de San Román, gótica aunque de aspecto más bien románico, del siglo XIII. Destaca la portada, polilobulada, con muchas tallas, ausencia de tímpaño e influencias árabes. Cruzamos el Ayuntamiento, atravesando un curioso portal cubierto, dentro del cual se puede sellar la credencial de peregrino. Después bajamos por el otro lado del pueblo.

Al salir de Cirauqui, el Camino sigue por una calzada romana y poco después cruza un puente también romano. En el km 10, pasamos por un viaducto para cruzar sobre la autovía A-12. Justo después tomamos una pista ancha y proseguimos nuestro andar, rodeados de viñedos y campos de cultivo. Un kilómetro después, vemos a un lado un pequeño puente de piedra de un solo arco, oculto entre la vegetación. Cogemos una senda paralela a la pista de tierra, reminiscencia de una antigua calzada romana, y pasamos junto a un área de descanso. En este tramo hay trozos en que la vegetación se come el camino.

En el kilómetro 13.5, pasamos bajo un viaducto de 1939 y, apenas 300 m después, cruzamos un puentecito de piedra de arcos ojivales sobre el río salado. También atravesamos un túnel en el que abundan los nidos de golondrinas, con polluelos. Tras un último kilómetro de subida, entramos en Lorka. Justo a la entrada del pueblo está la iglesia de San Salvador, con un prominente ábside. Paramos en la plaza del pueblo, a comer unas tostas calientes buenísimas en la mielería Eztitsu. También hay unas máquinas dispensadoras de snacks y bebidas.

Tras pasar por la zona de urbanizaciones de nueva construcción de Villatuerta (km 19), por un puente accedemos a la zona antigua del pueblo. Nosotros nos paramos a descansar en la plaza de la Iglesia de la Anunciación, junto a la estatua de San Veremundo. A la salida del pueblo, dejamos a mano izquierda la ermita de San Miguel (km 21.2). Unos 600 m después, cruzamos un puente de madera sobre el río Ega. Dos kilómetros más adelante, llegamos ya a las afueras de Estella, pasando por la Iglesia del Santo Sepulcro. El Camino deja a un lado el Puente de la Cárcel y, al final de la Calle Rua Kalea, llega a la Plaza de San Martín, donde hay una oficina de información frente al Palacio de los Reyes de Navarra y al lado de la escalinata de la espectacular Iglesia de San Pedro de la Rúa. En este punto dimos por acabada la etapa de hoy y nos desviamos para ir a la Pensión Ibai Ega, bastante alejada del centro.

Aunque estábamos muy cansados, nos esforzamos en salir a hacer una visita turística a Estella, ya que la población lo merece por su belleza y los muchos puntos de interés histórico y cultural. Hicimos una visita bastante completa, que podéis consultar en este link. Ya habíamos estado en Estella cinco años atrás, en unas vacaciones rurales en la Sierra de Urbasa. Antes de recogernos, cenamos, de camino a la pensión, en el bar Andén 74, en el Paseo de la Inmaculada, aunque las raciones que escogimos no nos acabaron de convencer.

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Etapa 5 (04/08/2020): Estella - Los Arcos (22 km)

Etapa más corta y llana, pero muy agradable. Empezamos por la Fuente del Vino y el Monasterio de Irache y recorrimos anchas pistas entre campos dorados y rojizos, bodegas, viñedos y campos de olivos. La etapa se puede alargar unos 8 km más hasta Torres del Río.

Iniciamos la jornada retomando el Camino en el Palacio de los Reyes de Navarra, frente a la escalinata de San Pedro de la Rúa. Se sigue todo recto por la calle de San Nicolás, se sale a la calle de Zalatambor y se sigue de frente tras cruzar la rotonda. El camino gira a la derecha y sigue hasta Ayegui, antiguo señorío eclesiástico que se encuentra pegado a Estella. Allí vimos un cartel que marcaba el kilómetro 100 del Camino de Santiago. Dejamos a mano izquierda la iglesia de Ayegui (km 2) y comenzamos a subir una cuesta, en la que se encuentra la Forja de Ayegui, un centro de artesanía muy auténtico en el que todavía trabajan el hierro de la forma tradicional. Vale la pena parar a admirar el taller, el trabajo del artesano y las preciosas obras de arte que hay expuestas. Un poco más adelante, están las Bodegas de Irache (km 3), con la curiosa Fuente del Vino, que mana tanto agua como vino e invita a tomar un trago. Como reza el cartel: "¡Peregrino! Si quieres llegar a Santiago con fuerza y vitalidad, de este gran vino echa un trago y brinda por la Felicidad".

Al culminar la cuesta, uno se topa con el Monasterio de Irache. Como era martes, estaba cerrado y no pudimos visitarlo. Sobre el km 3.5, la ruta se divide y hay dos alternativas que se juntan en Los Arcos: la que va de frente pasa por las laderas de Montejurra y Luquin, mientras que la que sale a la derecha es la tradicional y va por Ázqueta y Villamayor de Monjardín. Nosotros escogimos esta última, la tradicional. Comenzamos a caminar entre campos amarillos y dejamos a mano derecha el camping de Iratxe (km 4.4), con unas instalaciones envidiables. Algo menos de 1 km más adelante, entramos en un bosque de carrascas.

Pasamos por una fuente en el km 6, justo después de cruzar la carretera. Un kilómetro después, se sale a una curva del camino que hace de mirador a Ázqueta, que se encuentra delante nuestro. Llevamos ya un rato viendo, en lo alto de una colina, el castillo de Villamayor de Monjardín. Al pasar por Ázqueta (km 7.8), paramos a comprar unos pinchos para llevar en el Bar Azketako, donde nos atendió una chica muy simpática que nos selló las credenciales.

Proseguimos entre viñedos, en un camino de ligera pendiente, hacia Villamayor de Monjardín. Justo antes de entrar al pueblo (km 9.3), pasamos junto a un curiosísimo aljibe medieval, llamado "fuente de los moros", con forma de casita con dos arcos en la entrada. En el interior sigue habiendo un depósito de agua, que se construyó para los peregrinos medievales. A la derecha podemos ver, ya más cerca pero a una altura vertiginosa, los restos del Castillo de San Esteban de Deyo. Nada más entrar al pueblo, a la izquierda se alza la iglesia de San Andrés, románica del siglo XII, con un portal con doble arco y torre barroca. Subimos hasta la plaza principal del pueblo y allí paramos a desayunar en el bar Ilarria, unos pinchos y unas croquetas caseras buenísimas y a muy buen precio. En la plaza hay también un busto del rey Sancho Garcés I, que está enterrado en el castillo.

En el cruce con la carretera de Urbiola (km 12.1) pasamos la supuesta "última fuente de la etapa", que estaba seca. Por suerte habíamos llenado las cantimploras en el pueblo, 2 km antes. Proseguimos nuestro andar por una larga pista de tierra entre olivares y viñedos. En el km 19.5 nos desviamos a la izquierda, dejando atrás una zona de pinos y un pequeño merendero. Apenas 200 m después, tomamos una senda estrecha entre juncos y cruzamos un puentecito. Finalmente, sobre el km 22 entramos a Los Arcos. Recorrimos la Calle Mayor y nos topamos de frente con nuestro albergue, la Casa de la Abuela.

Salimos a comer bastante tarde, casi a las 15:30, y fuimos al Restaurante Mavi, por recomendación de la recepcionista del albergue. Comimos muy bien, unos menús con pochas tradicionales de primero. Volvimos a descansar un rato y luego salimos a dar una vuelta y visitar la población. Toda la información turística de Los Arcos la podéis encontrar en esta página. Principalmente, fuimos a ver la monumental iglesia de Santa María, que comenzó a construirse en el siglo XII pero no se acabó hasta el XIX, por lo que atesora una mezcla de estilos: del románico hasta el neoclásico, pasando por el gótico, plateresco y barroco. Destaca su elaborada portada plateresca, el porche con arcos, y la alta torre del siglo XVI.

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Etapa 6 (05/08/2020): Los Arcos - Logroño (29 km)

Etapa en la que cambiamos, por primera vez, de comunidad autónoma: de Navarra a La Rioja. En la primera parte, pasamos por Sansol y Torres del Río y después descendemos por el barranco de la Cornava. Nos costó acabar la etapa por las altas temperaturas, ya que desde que salimos de Viana, apenas encontramos sombras.

La etapa comienza saliendo de Los Arcos por la Puerta de Castilla y poco después se coge una pista de tierra. La primera parte del camino fue muy bonita, ya que el sol del amanecer iluminaba los campos y dos pueblos en el horizonte. Sobre el km 3.5, tomamos un desvío a la derecha y comenzamos a andar por una senda entre olivos. Dos kilómetros más adelante, pasamos junto a un cartel que indica que allí estuvo el Hospital de Peregrinos de Melgar.

La senda desemboca en la carretera de Sansol, que nos lleva hasta esta localidad (km 7). Apenas un kilómetro la separa de Torres del Río. Allí se encuentra uno de los monumentos más fascinantes del Camino, que no hay que perderse: la Iglesia del Santo Sepulcro. Se trata de un templo octogonal del siglo XII, con una torre adosada que servía para guiar a los antiguos peregrinos. Llamando al teléfono que hay en la puerta y pagando una entrada simbólica, se puede visitar el interior. Aunque es pequeño, vale la pena admirar la cúpula con ocho arcos entrelazados, las inscripciones, capiteles con caras humanas y de fieras, cenefas ajedrezadas o la curiosa imagen de Cristo con corona de rey. Tras la visita desayunamos en unas mesitas que hay entre la Calle Mayor y la del Sepulcro, junto a una fuente.

Reanudamos la marcha saliendo del pueblo por una cuesta y dejamos a mano izquierda el cementerio. Seguimos subiendo por la misma pista, entre campos de cultivo. Pasamos junto a un área de descanso llena de monolitos de piedra, así como un árbol lleno de bandas de colores dejadas por los peregrinos (km 11). Allí también encontramos un puestecillo de comida. Tan solo 200 m más adelante, se encuentra la ermita de la Virgen del Poyo. Desde allí, empezamos a bajar por una carretera. En el km 13, tras un cómodo descenso, llegamos al fondo del Barranco de la Cornava.

Tras una zona llena de toboganes y cruces con la carretera, acabamos andando por la nacinal NA-1110. Hay que decir que, en el Camino, es habitual que los cruces con carreteras estén señalizados unos metros antes por carteles que advierten del peligro. Tras 1 km por la nacional, tomamos una senda que discurre paralela a esta, a nuestra izquierda. Ya vemos Viana enfrente nuestro y, al fondo a la izquierda, Logroño.

La localidad de Viana (km 18.5) es el último pueblo navarro del Camino. Caminamos un buen rato hasta el centro del pueblo, que tiene un tamaño considerable. Pasamos por la Plaza del Coso, con su Balcón de Toros, y cogemos la Calle Mayor, con mucho ambiente. Paramos a comer en uno de los primeros bares que encontramos, el Café de la Rúa, con buenas tapas y platos combinados y a muy buen precio. Se encuentra justo enfrente de la espectacular y altísima portada renacentista de la Iglesia de Santa María. La iglesia estaba vallada por riesgo de desprendimiento, y un cartel indicaba que la entrada era por la portada gótica, al otro lado, en la Plaza de los Fueros. En esta plaza también se encuentra el Ayuntamiento, porticado y con dos torres. Siguiendo el Camino, pasamos por las ruinas de la Iglesia de San Pedro, arruinada en 1844. Se conserva parte de la estructura, con sus contrafuertes, y la portada renacentista, a través de la cual se puede acceder al interior y admirar los impresionantes restos de toda la base y las gruesas columnas. También se conserva una galería arconada, con restos de pinturas policromadas. Tras la breve visita, continuamos la ruta y cruzamos el Portal de San Felices, de salida de Viana.

A unos 3 km de Viana está la ermita de la Virgen de Cuevas, en un curioso recinto, junto a un área de descanso, con una pared pintada de colores muy llamativos. Tras tanto rato caminando a pleno sol, agradecemos que el camino gire a la derecha y se interne en un pequeño bosque de pinos (km 24), aunque solo por un momento. Alrededor del km 25, pasamos de Navarra a La Rioja, en un punto indicado por un discreto hito de piedra, así como por el cartel de la carretera. El último tramo se nos hizo insoportable, sin ninguna sombra bajo el sol abrasador, primero junto a la transitada carretera y luego entre las fábricas y naves industriales de la periferia de Logroño. Pasamos varios pasos subterráneos llenos de graffitis y pintadas y, más adelante, llegamos a una zona de chozas. Finalmente, bajamos una colina hasta orillas del río Ebro (km 28), donde hay un paseo fluvial. El puente de piedra de 1864 por el que cruza el Camino, construido sobre el primitivo del siglo XI construido por Santo Domingo de la Calzada y San Juan de Ortega, estaba en obras, por lo que tuvimos qur ir más allá, al siguiente puente (km 29), de hierro. De esta forma, entramos al casco histórico de Logroño.

Nos alojamos en la Pensión La Bilbaína, muy céntrica. Por la tarde pudimos hacer una visita a Logroño, una ciudad animada y con mucho que ofrecer. Podéis encontrar toda la información sobre Logroño aquí. No os podéis perder el centro histórico, con los bares y restaurantes de las calles Portales, Laurel y San Juan, pero sobre todo la Concatedral de Santa María la Redonda, con su portada rococó y sus torres gemelas de estilo riojano, en las que repican las campanas. Cenamos en el Restaurante Calenda, en la Calle Portales, que, aún estando en pleno centro, prácticamente al lado de la concatedral, tenía un surtido amplísimo de pinchos a 1 euro, todos buenísimos y muy elaborados.

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Etapa 7 (06/08/2020): Logroño - Nájera (29.6 km)

Etapa larga que pasa por pocos pueblos. La salida de Logroño es muy agradable, por el sensacional parque de la Grajera. En Navarrete, hay que detenerse a ver la inmensa iglesia y el histórico portal del cementerio. Al llegar a Nájera, por la tarde, es imprescindible visitar el maravilloso Monasterio de Santa María la Real, toda una joya del Camino.

Todavía era de noche cuando nos pusimos en marcha. En la calle Portales, 48, vimos una estatua de dos peregrinos. Por toda la ciudad, en el suelo hay placas indicando el Camino de Santiago. Como leímos en una guía, "como pez fuera del agua, así se siente el peregrino en las grandes urbes del camino". Y así nos sentimos esa mañana en Logroño, con una extraña sensación al no estar acostumbrados a caminar por ciudad. Retomamos la ruta en la fuente circular donde comienza la calle Marqués de Murrieta, una gran avenida. La seguimos todo recto y, al final, nos desviamos a la izquierda.

Tras 1.5 km de marcha, cruzamos la vía del tren. Atravesamos parques urbanos muy agradables, donde los locales pasean y hacen deporte. Cruzamos un túnel por debajo de la autopista, que está decorado con graffitis del Camino de Santiago. Después, comenzamos a caminar por la vía verde, un bonito y llano paseo pintado de rojo, entre árboles, también frecuentado por los habitantes locales. Esta nos lleva a un paseo flanqueado por cipreses, que recuerda a la Vía Apia romana (km 4.6). Entramos en el Parque de la Grajera, con espléndidas zonas verdes, múltiples sendas para recorrer y zonas de juegos infantiles. El Camino sigue por el parque y llega al precioso Embalse de la Grajera (km 5.3), que refleja los árboles y montañas, y en el que nadan peces, patos y cisnes. Este embalse fue construido en 1883 sobreuna laguna, para acumular agua del río Iregua y regar las huertas del sur de Logroño. Al final del embalse, unos 300 m más adelante, hay una zona de merenderos y barbacoas. Pasada una pequeña presa, está el aula didáctica medioambiental.

Salimos del Parque de la Grajera (km 7.3) y echamos a andar entre viñedos. Dejamos a la izquierda un desvío al campo de golf, y pronto comenzamos el ascenso. Las vistas en esta parte del recorrido son muy bonitas: a mano izquierda, viñedos, y a mano derecha el embalse de la Grajera, rodeado de árboles y con Logroño al fondo. Al culminar el alto (km 8.8), tenemos a nuestra derecha una valla llena de cruces hechas con palitos de madera que dejan los peregrinos. Bajamos todo recto junto a la valla, que nos separa de la carretera. Una vez abajo, pasamos muy cerca de la Astilladora Riojana (km 9.5), en pleno funcionamiento.

Un puente sobre la AP-68 nos lleva a las ruinas del hospital de peregrinos de San Juan de Acre, del siglo XII (km 11.1). Seguimos subiendo todo recto para entrar al pueblo de Navarrete (km 11.9). Subimos por la Calle La Cruz y la Calle Mayor Baja hasta la Iglesia de la Asunción (km 12.4). Entramos a visitar esta iglesia, de gran tamaño e interior gótico, cuyas bóvedas se asemejan a las de la concatedral de Logroño. Salimos de Navarrete por la carretera, y pronto pasamos junto al cementerio (km 13.8), cuya portada y ventanales, góticos, fueron sacados del antiguo hospital de peregrinos de San Juan de Acre (las ruinas que habíamos visto a la entrada).

El camino se va alejando paulatinamente de la carretera y el paisaje vuelve a ser de viñedos. Dejamos atrás el desvío a Sotés, y seguimos las indicaciones a Ventosa, pintadas en el suelo. Caminamos unos 2 km por un sendero paralelo a la carretera, hasta llegar al desvío, a la izquierda, a Ventosa. El último tramo hasta el pueblo lo llaman "1 km de arte", porque han colocado algunas fotografías del pueblo, a gran tamaño, para amenizar el trayecto. Al llegar a Ventosa, comimos unos bocadillos en el Café Buen Camino, justo a la entrada. Desde allí se ve la iglesia del pueblo, pero el Camino no entra en la localidad. De hecho, hay otra variante del Camino que ni siquiera llega hasta aquí, sino que sigue recto sin dar el rodeo a Ventosa.

Retomamos la marcha y pronto pasamos por las bodegas Alvia. En el km 22, nos juntamos con la variante del Camino que va más directa, sin pasar por Ventosa. Sin grandes dificultades, culminamos la subida al Alto de San Antón y pasamos por la Bodega Vivanco - Finca Alto de San Antón. Desde allí ya podemos ver el valle de Najerilla y el pueblo de Nájera, aparentemente cercano pero todavía a más de 2 horas.

Durante el trayecto, vemos un guardaviñas (km 26.6), una curiosa construcción circular que usaban los agricultores para resguardarse o para guardar la cosecha. En el mismo punto se encuentra el enclave donde, según la leyenda, tuvo lugar el combate entre Roldán y el gigante Ferragut. Poco más adelante, cruzamos la carretera junto a una fábrica de áridos. Después pasamos por un pequeño puente de madera y hormigón sobre el río Yalde.

Ya solo quedan 2 km para cruzar la N-120 y entrar en Nájera, aunque todavía queda un buen trecho de travesía urbana. Finalmente, llegamos al puente sobre el río Najerilla que da acceso al centro histórico. Poco antes de entrar en Nájera, vimos escrito en un muro un poema, firmado por E.G.B., sobre el Camino de Santiago, que nos gustó mucho, así que decidimos memorizarlo para que nos acompañara durante los momentos difíciles del resto del Camino:

Polvo, barro, sol y lluvia
es Camino de Santiago.
Millares de peregrinos
y más de un millar de años.

Peregrino, ¿quién te llama?
¿Qué fuerza oculta te atrae?
Ni el Campo de las Estrellas,
ni las grandes catedrales.

No es la bravura navarra,
ni el vino de los riojanos,
ni los mariscos gallegos,
ni los campos castellanos.

Peregrino, ¿quién te llama?
¿Qué fuerza oculta te atrae?
Ni las gentes del Camino,
ni las costumbres rurales.

No es la historia y la cultura,
ni el gallo de la Calzada,
ni el Palacio de Gaudí,
ni el Castillo de Ponferrada.

Todo lo veo al pasar
y es un gozo verlo todo,
mas la voz que a mí me llama
la siento mucho más hondo.

La fuerza que a mí me empuja,
la fuerza que a mí me atrae,
no sé explicarla ni yo
¡solo el de Arriba lo sabe!

Nos alojamos en la Pensión San Lorenzo 2, muy cerca del Monasterio. Desde la ventana veíamos las cuevas de Nájera, excavadas en la roca rojiza. Tras descansar un poco, salimos a visitar el Monasterio de Santa María la Real, del siglo XI y con un espléndido claustro gótico y plateresco (más información de la visita aquí). Luego dimos una vuelta rápida por el centro y cenamos de pinchos en el Bar Talismán.


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Etapa 8 (07/08/2020): Nájera - Santo Domingo de la Calzada (21 km)

La distancia a recorrer en esta jornada es más corta y permite disfrutar del camino, así como conocer Santo Domingo y su Catedral con sus gallinas.

Antes de las 7 estábamos ya caminando. Se sale del pueblo y se coge una pista de tierra, con un pinar a un lado y las montañas arcillosas al otro. Poco antes de llegar al segundo kilómetro, dejamos atrás una nave agrícola y cruzamos un arroyo. Llegamos a la carretera que lleva a Azofra (km 3.8), que se ve al fondo, tras unos viñedos. Dos kilómetros después entramos al pueblo y lo cruzamos por la Calle Mayor. Pasado Azofra, encontramos una picota medieval del siglo XVI, justo al lado del camino.

Cruzamos la carretera a Alesanco (km 9.4) y, poco a poco, el paisaje se transforma y vamos pasando de los campos de vid a los de cereales. Nos encontramos en medio de un escenario solitario, sin ningún pueblo a la vista, que nos acompaña durante un buen rato. Tras un repecho, pasamos por un merendero (km 13.6) y después rodeamos un campo de golf y entramos en la zona residencial a las afueras de Cirueña. Pasamos este pueblo de refilón y salimos por una curva de la carretera. Seguimos entre campos dorados, encontrándonos con varios peregrinos.

Tras superar una serie de ondulaciones (km 17.6), empezamos a ver Santo Domingo de la Calzada en el horizonte. Sobresale la torre barroca de la Catedral, aunque también se ven algunas naves industriales en primer plano, que desentonan con el paisaje. Bajando una larga rampa, llegamos a esta zona industrial (km 19.6). Ya estamos acabando la etapa y pronto entramos en Santo Domingo. Pasamos junto a la oficina de información, en la Calle Mayor, y concluimos la etapa en la Catedral.

Nos instalamos en la Pensión Miguel y comimos unos menús en el Restaurante La Gallina que Cantó. Por la tarde, aunque llovió bastante, tuvimos tiempo de visitar con calma Santo Domingo, empezando por la Catedral. Fue construida en torno al sepulcro del santo, que todavía hoy se puede visitar. Una particularidad es que, dentro de la catedral, hay un gallo y una gallina blancos en una hornacina, en recuerdo al célebre milagro de Santo Domingo de la Calzada, que hizo cantar a la gallina después de asada. En este enlace podéis leer la leyenda, así como encontrar toda la información sobre la visita turística a la Catedral y el resto de lugares de interés de Santo Domingo. Después de la catedral, subimos a la torre exenta, en la plaza, donde también está el Parador y la ermita de la Virgen de la Plaza. También visitamos el convento de San Francisco, cuya entrada está incluida con la de la Catedral y la torre exenta, que tiene un bonito claustro y un museo y actualmente es otro Parador. Cenamos unos pinchos a muy buen precio en el Bar Miguel, en la esquina de la calle de nuestra pensión.

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Etapa 9 (08/08/2020): Santo Domingo de la Calzada - Villafranca Montes de Oca (35 km)

Etapa larga en la que cruzamos de La Rioja a Castilla y León (Burgos), pasando por muchos núcleos de población.

Madrugamos más que nunca y a las 6:30 ya estábamos retomando el Camino, frente a la Catedral. Salimos del pueblo por la Calle Mayor, viendo los restos de las murallas. Una ermita da paso al puente sobre el río Oja, de casi 150 m de largo, construido sobre el emplazamiento donde Santo Domingo construyó el puente primitivo para los peregrinos. Tras cruzar el puente, bajamos una pista y seguimos paralelos a la carretera regional.

Cambiamos de pista (km 3) y nos acercamos más a la carretera. Poco después afrontamos el primer repecho, por una pista asfaltada, al final del cual se erige la Cruz de los Valientes. Dejamos a un lado el puente que cruza la autovía (km 3.8), por debajo de la cual pasamos más adelante, junto a un campo de girasoles. Grañón (km 6.2) es el último pueblo riojano del Camino. Justo a la entrada, había una furgoneta-bar que estaba llenísima de peregrinos. Pasamos por la Iglesia de San Juan Bautista, del siglo XIV, y cruzamos el pueblo por la Calle Mayor, su eje central. Nos compramos el desayuno en la Panadería Jesús, donde el pan y pastas recién hechos tenían muy buena pinta.

Un gran panel informativo marca la frontera entre La Rioja y Castilla y León, comunidad que nos acompañará las próximas dos semanas. El primer paisaje de Castilla, que nos da una calurosa bienvenida, es el camino de tierra que lleva hasta Redecilla del Camino, al fondo, entre campos de girasoles. El camino de tierra se convierte en una pista de cemento, que acaba en la oficina de información que hay a la entrada de Redecilla del Camino, frente a la plazoleta en la que se alza un rollo jurisdiccional. En la Calle Mayor está la iglesia parroquial de la Virgen de la Calle, que cobija una bellísima pila bautismal románica del siglo XII. Esta pila tiene un pedestal formado por varias columnas y está tallada con motivos, como torres medievales, que representan la Jerusalén Celeste.

Al salir de Redecilla del Camino, volvemos a cruzar la N-120 y, después, un puente sobre el río Reláchigo. El siguiente pueblo es Castildelgado (km 12), en el que destacan la iglesia de San Pedro y la ermita barroca de Santa María del Campo, ambas en la plaza Mayor. La próxima parada es Viloria de Rioja (km 14), donde nació Santo Domingo de la Calzada. Aún se puede ver el solar donde creció. Delante está la iglesia de la Asunción, de estilo parecido a las casas del pueblo, blanca y con vigas de madera. Dentro está la pila bautismal donde se bautizó Santo Domingo.

Una pista paralela a la nacional nos dirige a Villamayor del Río, donde hay un área de descanso, con una fuente, junto a la iglesia. Un detalle curioso es que en todos los pueblos de Castilla hay un mapa aéreo en el que se ve el trazado que sigue el Camino. En el km 19, cruzamos la carretera, dejando a un lado el desvío a Fresneña. Continuamos la marcha, aburridos junto a la carretera, hasta Belorado, que es el fin de etapa habitual. Justo a la entrada, hay que cruzar la carretera y hay que ir con mucho cuidado, ya que hay muy poca visibilidad. Al otro lado de la carretera hay unas mesas de picnic y una fuente. A la derecha, en lo alto, vemos los pocos restos que quedan del castillo de Belorado. Ya en el centro, pasamos por delante de la Iglesia de Santa María, renacentista del siglo XVI, con una puerta con influencias árabes y un campanario de espadaña. En la Plaza Mayor, que está llena de bares, se encuentra la Iglesia de San Pedro, con un campanario de ladrillo que desentona con el resto de la fachada. Comimos unos ricos menús en La Huella del Camino, antes de proseguir la ruta.

Salimos de Belorado por un puente peatonal (km 24.5). El camino discurre por una pista de tierra separada por un río de la carretera. Tras un giro, comenzamos a ver el pueblo de Tosantos y después pasamos por la Fuente del Cuzarro, en una zona con mesas de picnic y barbacoas. El último tramo hasta Tosantos (km 28) es muy bonito, con un gran campo de girasoles a un lado y árboles frutales al otro. Cruzamos el pequeño pueblo y salimos, en subida, viendo al otro lado de la carretera la Ermita de la Virgen de la Peña, enclavada en la roca.

Más campos de girasoles nos acompañan hasta Villambistia (km 30). Pasamos por la iglesia y nos refrescamos en la Fuente de Cuatro Caños. Un kilómetro y medio después encontramos unas mesas de picnic en una zona arbolada, a la sombra, y volvemos a cruzar la N-120 antes de entrar en Espinosa del Camino. Ya en la última parte de la jornada, pasamos junto las ruinas del monasterio mozárabe de San Félix, donde están enterrados los restos del fundador de Burgos. Quedan únicamente los restos de la torre. Finalmente, llegamos a la nacional y comenzamos a andar por el arcén. Tras algún tramo por un camino de tierra y cruzar un puente de madera, llegamos a Villafranca Montes de Oca. Cenamos en el Mesón Alba y pasamos la noche en la Casa Rural la Alpargatería.

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Etapa 10 (09/08/2020): Villafranca Montes de Oca - Atapuerca (20.5 km)

La décima etapa nos trae una jornada de pocos kilómetros y muy tranquila, a través de bosques de robles y pinos, pasando por Agés y el Monasterio de San Juan de Ortega.

Comenzamos la etapa muy temprano, pasando entre la iglesia y el Hostal San Antón. Subimos, cruzando el pueblo, hasta salir a una pista de tierra y dejar atrás el cementerio. Después de una fuerte subida, llegamos a un mirador a los Montes de Oca y, poco después, al área de descanso de la fuente de Mojapán. La subida se suaviza y continuamos por bosques de robles, pinos y helechos. El Camino pasa al lado de unas fosas comunes y un monumento a los fusilados durante la Guerra Civil en los Montes de Pedraja.

Descendemos por una fuerte bajada, seguida de una subida igual de pronunciada, y a partir de ahí comienza una zona de toboganes. Se puede descansar en el "Oasis del Camino" (km 7), una zona de descanso con decoraciones talladas en madera. El monumento de la etapa es el Monasterio de San Juan de Ortega (km 14.5), en el pequeño pueblo del mismo nombre, donde hay bares y una fuente. Nosotros desayunamos en el Bar Albergue El Descanso de San Juan. El monasterio no abría hasta la 13h, así que, desafortunadamente, no lo pudimos visitar. San Juan de Ortega fue colaborador de Santo Domingo de la Calzada, y el fundador de la iglesia y el hospital que podemos ver actualmente. El monasterio es de estilo románico y gótico, con campanario de espadaña.

Poco después de San Juan de Ortega, a la altura de una gran cruz de madera, aparece el desvío a un itinerario alternativo por Ibeas de Juarros. Un camino junto a un campo de girasoles nos lleva hasta Agés (km 18), donde hay un puente románico que se cree que fue construido por San Juan de Ortega. Menos de un kilómetro después, pasamos un área de descanso y salimos a la carretera regional, que no tiene ni arcén.

Más campos de girasoles, relucientes, nos llevan hasta Atapuerca. Antes de llegar al pueblo, vemos el CAREX (Centro de Arqueología Experimental) a la derecha. Hicimos todo lo posible por visitar los yacimientos de Atapuerca, habiendo reservado con meses de antelación, pero por la pandemia y temas de logística que no entendemos, primero nos modificaron la reserva y luego nos la cancelaron (aunque sí hicieron visitas ese día), así que no pudimos ir, a pesar de que nos hacía mucha ilusión y por eso habíamos planeado las etapas con esta idea. En el pueblo no hay mucho más para ver, el alojamiento era caro y, por no haber, hasta nos costó encontrar sitio donde comer y cenar. Comimos en el lugar donde nos alojábamos, la Casa Rural Papasol. Por la tarde, descansamos y nos acercamos a la pequeña y cercana iglesia, con bóvedas de crucería góticas. Después de mucho buscar porque no nos daban de cenar en ningún sitio, acabamos cenando, muy bien, en el Mesón Las Cuevas, unos pinchos de croqueta y morro y un gigantesco cachopo. El local estaba decorado con fotos de los arqueólogos que habían trabajado en los yacimientos, así como fotos antiguas del pueblo.

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Etapa 11 (10/08/2020): Atapuerca - Burgos (20.2 km)

Etapa cómoda hasta la capital burgalesa, entrando a la ciudad junto al río. Por la tarde, visitamos la catedral, sin duda una de las mejores del mundo.

Antes de la salida del pueblo de Atapuerca, el Camino ya se desvía a la izquierda, junto a una estatua del Hombre de Atapuerca, dejando atrás la carretera. Pasamos por una granja con un corral de ovejas, y el camino empieza a subir, aunque sin dificultades. Primero hay una subida pronunciada pero corta y luego el terreno se allana pero está lleno de rocas. Tras 2 km, después de un fuerte repecho final, acaba la subida y llegamos a una cruz de madera, en una llanura rodeada de encinas. Poco después, un hito geodésico nos indica que estamos en el punto más alto del monte, a 1077 m. Desde aquí tenemos vistas hasta Burgos.

Al final del descenso, pasamos junto a una cantera (km 3.3). Dejamos el pueblo de Villalbal a la izquierda (km 4.7), sin llegar a entrar en la localidad. El primer núcleo de población por el que pasa la etapa es Cardeñuela Riopico (km 6). Tras este, dejamos a la izquierda Quintanilla de Riopico y, más adelante, entramos en Orbaneja Riopico (km 8.3). Cruzamos la AP-1 por un puente (km 9.3) y luego debemos elegir si seguir por Castañares o Villafría. Nosotros optamos por la primera opción. Nos topamos con la valla que delimita el perímetro de seguridad del aeropuerto de Burgos y avanzamos hasta Castañares (km 13) pegados a la valla.

Salimos de Castañares cruzando un puente sobre el río. Pasamos junto al campo de fútbol y, con ayuda de los vecinos que nos dan indicaciones, cruzamos el río Arlazón y seguimos el paseo de Fuentes Blancas a Castañares. En el km 14.8, dejamos el paseo y cogemos un camino de tierra para ir junto al río, bajo los álamos negros. La ruta, muy sencilla y agradable, pasa por la playa Fuente del Prior y nos conduce hasta Burgos.

Al entrar en la urbe (km 19.7), pasamos junto a la estatua ecuestre a Diego Porcelos, fundador de la ciudad. Luego vemos el moderno edificio del Museo de la Evolución Humana. Por el Puente de San Pablo o Puente del Cid, con soberbias esculturas medievales, cruzamos hacia el casco viejo de Burgos. Justo al otro lado del puente se alza la escultura ecuestre del Cid, en la plaza del mismo nombre. De camino al Hotel Jacobeo, pasamos por delante de la preciosa Casa del Cordón.

Tras instalarnos en el hotel, fuimos a comer por el centro. Comimos unos menús en el Café Plaza, en la Plaza Mayor. No estaban mal, pero no era comida casera, sino platos preparados o congelados. Por la tarde, visitamos la espectacular Catedral gótica y dimos una vuelta por el centro. Tomamos unas bravas buenísimas en la Mejillonera y cenamos en el exageradamente caro Café Central. Al día siguiente, tuvimos un merecido día de descanso (el único que hicimos en el Camino), que aprovechamos para descansar un poco y hacer turismo por la ciudad, visitando el Museo de la Evolución Humana y las iglesias del casco histórico. Podéis encontrar toda la información turística de Burgos en este artículo.

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Etapa 12 (12/08/2020): Burgos - Castrojeriz (40.9 km)

Esta era la etapa más larga de las que teníamos previstas, pero resistimos mejor de lo que esperábamos, tras más de 40 km atravesando la meseta castellana.

Salimos a las 6 del hotel, siendo todavía totalmente de noche. Nada más salir, pasamos por el Albergue Municipal de peregrinos, en la calle Fernán González. Abandonamos el casco antiguo y pasamos bajo el Arco de San Martín. Seguidamente, dejamos a un lado la iglesia de San Pedro de la Fuente y bajamos hasta cruzar el río Arlazón. Caminamos un buen rato a lo largo del Paseo de la Universidad, junto a la carretera, pasando por varios edificios del campus. En una rotonda, tomamos el desvío que indica "Los Guindales. Vivero Forestal. Centro de Recuperación" (km 3.6) y, así, nos vamos a la derecha por una pista, primero asfaltada y luego de tierra, por la que nos despedimos de Burgos definitivamente.

Dejamos a la izquierda el término municipal de Villalbilla (km 6.5) y nosotros vamos a la derecha, salvamos el arroyo Molinar y encontramos una ermita y un parque infantil. Cruzamos por debajo de las vías del tren y después varias veces bajo la autovía. Una de ellas es bajo el viaducto de Arlazón, toda una obra de ingeniería, tras lo cual cruzamos el río Arlazón por un puente junto a la carretera.

En la entrada de Tardajos (km 11), paramos en el Bar Pececitos. Después el Camino pasa entre la plaza Mayor y la plaza Leandro Mayoral. La Iglesia de la Asunción tiene un campanario de planta cuadrada, en el que suelen anidar las cigüeñas. En Rabé de Las Calzadas (km 13.6) destaca una fuente decorada con veneras, donde se pueden rellenar las cantimploras. También vale la pena visitar la Iglesia de Santa Marina, pequeña y sencilla, con un pequeño retablo dorado, muros de piedra y bóvedas de crucería. A la salida del pueblo, está la ermita de Nuestra Señora del Monasterio (km 14).

A partir de aquí, es todo meseta, pura y dura: un camino llano entre campos de cereales, prácticamente sin ningún árbol en kilómetros a la redonda, donde no se tiene más compañía que la de nuestra propia sombra. Podemos descansar en el área de descanso de la fuente de Praotorre, a la sombra de unos árboles (km 16.2).

Una empinada bajada, por la denominada cuesta de Matamulos, nos lleva hasta Hornillos del Camino (km 21.2). El camino serpentea entre campos de cereales y de girasoles. Paramos a desayunar unos bocadillos en el Bar Casa Manolo, en la calle principal, frente a la plaza de la iglesia. Salimos del pueblo y un rato después tomamos un desvío, bien indicado, a la izquierda. Volvemos a encontrarnos en plena meseta. Buitres y otras rapaces sobrevuelan el terreno. Andamos kilómetros y kilómetros en medio de la nada, por una interminable pista de tierra entre campos. Encontramos una cruz de Santiago, sobre un montón de piedras (km 27.3), algo antes de llegar al albergue de San Bol (km 28). Hasta que no lo ves, no te puedes creer que vaya a aparecer un albergue en medio de un paisaje tan inhóspito. No tomamos el desvío al albergue, a mano izquierda, sino que seguimos todo recto.

Cogemos un sendero que baja hacia Hontanas, agazapado, que no se ve hasta el último momento. En esta bajada, hay muchas rocas con marcas amarillas del Camino. También hay un pequeño prado con un área de descanso y una fuente, a la derecha. Atravesamos Hontanas (km 32.3) por la calle principal, parando en la iglesia gótica y neoclásica de la Inmaculada Concepción. Este templo es sorprendente y muy acogedor: tiene folletos con información en muchísimos idiomas, ofrece té y galletas y hasta tiene una zona de "chill-out" con cojines de colores para leer la Biblia, que también está en múltiples idiomas. Buscábamos un sitio donde comer, pero todo estaba cerrado: comercios, bares y albergues. Lo único que había abierto era el bar de la piscina municipal, a la salida del pueblo. Allí, la joven pareja italiana que lo regentaba nos explicó que, de los 7 albergues de Hontanas, todos menos uno estaban cerrados por la pandemia.

Tras comer algo, salimos de Hontanas y echamos a andar por la ladera de la montaña. Dejamos a nuestra derecha las ruinas de una torre (km 34.2), mientras el sendero cada vez está más comido por la maleza. Un par de kilómetros después salimos a la carretera y empezamos a andar por ella. Pasamos por las ruinas del Convento de San Antón, del siglo XV y actualmente un albergue (km 38.2). Sus arcos cruzan por encima de la carretera. El último tramo es una recta larguísima que lleva a Castrojeriz (km 40.5). En la entrada del pueblo, vemos a la derecha la excolegiata de la Virgen del Manzano, del siglo XIII y de estilos gótico y renacentista, y, a la izquierda, el Convento de Santa Clara. En lo alto de una colina está el Castillo de Castrojeriz.

Nos alojamos en un bungalow de la Casa del Camping, y bajamos a cenar unos menús bastante buenos en el bar del mismo camping.

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Etapa 13 (13/08/2020): Castrojeriz - Frómista (26.4 km)

Entre campos de cereales, entramos en la provincia de Palencia y acabamos la etapa junto a una de las mayores joyas del Románico, la iglesia de San Martín de Frómista.

Comenzamos la etapa atravesando Castrojeriz y aprovechando para visitar de paso algunos de los monumentos principales. La Iglesia de Santo Domingo es de estilo gótico, aunque el exterior parece románico, y tiene una portada plateresca del siglo XVI. En la fachada lateral tiene esculpidas dos calaveras. Pasamos por la Plaza del Fuero y la Plaza Mayor (km 1), alargada y con soportales a un lado. En ella está el Ayuntamiento. La Iglesia de San Juan, de estilo gótico alemán, tiene una ventana con una estrella de cinco puntas, y una torre muy peculiar.

Salimos de Castrojeriz (km 1.5) pasando por una fuente y cruzando la carretera. Caminamos entre unos campos preciosos, bajo la luz del sol de la mañana. Un puente de madera nos ayuda a cruzar el río Odrilla (km 3) y luego afrontamos una fuerte subida al Teso de Mostelares. Hay que ahorrar fuerzas y subir poco a poco para lograr culminar la subida (km 4.5), donde hay un hito geodésico y excelentes vistas de los pueblos y los campos de los alrededores. Seguidamente, emprendemos la bajada, con una pendiente del 18%, por una pista asfaltada. Mientras bajamos, seguimos disfrutando de las impresionantes vistas de la planicie llena de campos de cereales cosechados, salpicados por campos de girasoles.

Pasamos por un merendero con una fuente, a la sombra de unos árboles (km 8.6) y dejamos la carretera que va a Itero del Castillo y cogemos una pista de tierra a la izquierda. En el km 10.2, llegamos a la parroquia de San Nicolás, hoy albergue de peregrinos gestionado por la confraternidad italiana de San Jacopo di Compostella. Justo delante, está el Puente Fitero, puente de piedra del siglo XVI que cruza el río Pisuerga, que separa las provincias de Burgos y Palencia.

Avanzamos por un camino arbolado a orillas del Pisuerga, flanqueado por campos de hortalizas. Después encontramos campos de maíz y unas mesas de picnic a mano derecha, antes de entrar a Itero de la Vega (km 11.7). A nuestra izquierda, vemos la Ermita de Nuestra Señora de la Piedad, del siglo XIII, con campanario de espadaña y un pequeño cementerio. Paramos a desayunar en el Hostal Puente Fitero, llenísimo de peregrinos.

Cruzamos el canal de riego del Pisuerga (km 14.3) y seguimos recto, superando una serie de ondulaciones. El pueblo de Boadilla del Camino aparece en el horizonte, tras campos de girasoles y de cereales con balas de paja. Es una de las mejores estampas de la meseta castellana, en la que se mezclan una paleta de verdes, dorados y ocres. Entramos en Boadilla del Camino (km 20), en la que hay un rollo jurisdiccional gótico muy ornamentado. En la misma plaza está el albergue municipal y la Iglesia de la Anunciación, con una pila bautismal románica y un retablo renacentista. A la salida del pueblo, podemos observar varios palomares tradicionales.

Un punto significativo de la etapa es el Canal de Castilla (km 22.3), construido en el siglo XVIII para transportar el cereal hasta el mar Cantábrico por medio de barcazas. Desde entonces conduce el riego y abastece a las poblaciones cercanas. Caminamos al borde del canal durante 3 km. Hay algunos árboles que dan sombra. El entorno es muy agradable, aunque nosotros ya estábamos agotados. Pasamos por el muelle (km 25.8) donde estaba atracado el barco que, aparentemente, hace el trayecto por el canal hasta allí, desde el punto donde se une con el Camino. Justo después hay una presa, con un conjunto de esclusas para salvar el desnivel que hay, de más de 14 m. Allí mismo hay un área de descanso. Cruzamos la presa, por un pequeño puerte que da bastante vértigo, y en nada entramos en el casco urbano de Frómista (km 26.2). Caminamos por la carretera, pasando por varios túneles, y finalmente llegamos al centro y acabamos la jornada.

Nos instalamos en el Hostal Camino de Santiago y fuimos a comer en el Restaurante Villa de Frómista, unos menús muy buenos con platos tradicionales. Después de una siesta, salimos a visitar Frómista, y quedamos maravillados ante la iglesia de San Martín, una joya del Románico a nivel mundial, Patrimonio Mundial de la UNESCO, tan perfecta y coqueta que parece una maqueta. También visitamos las iglesias de San Pedro y Santa María del Castillo. Podéis encontrar toda la información turística de Frómista en esta página. Nos costó mucho encontrar un sitio donde cenar (probablemente muchos establecimientos estaban cerrados por el coronavirus), así que acabamos comiendo unos bocadillos de queso en el Bar Garigolo.

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Etapa 14 (14/08/2020): Frómista - Carrión de los Condes (18.7 km)

Esta etapa pasa por muchos pueblos, con tesoros románicos y góticos que se pueden visitar. El camino transcurre enteramente por un andadero al borde de la carretera, por lo que los paisajes no son tan llamativos. Por la noche, nos dimos el capricho de descansar en el precioso Monasterio de San Zoilo.

Bajamos la calle hasta donde pasa el Camino y allí retomamos la ruta. Al salir de Frómista, se cruzan varias rotondas y un puente sobre la autovía. Allí ya tomamos un andadero junto a la carretera, que nos acompañará toda la jornada. En el primer tramo, múltiples hitos jacobeos delimitan los caminos que cruzan el andadero para acceder a la carretera. Antes de entrar a Población de Campos, vemos la Ermita de San Miguel (km 3), del siglo XIII, junto a varios mesas de picnic y cerca del cementerio. A 400 m, nos desviamos brevemente a la derecha para ver la ermita del Socorro (km 3.9), en Población de Campos. Enfrente, cruzamos el río Ucieza y retomamos la ruta, volviendo al andadero junto a la carretera.

En Revenga de Campos (km 7), visitamos la Iglesia de San Lorenzo, del siglo XVI, en cuya torre de ladrillo anidan las cigüeñas. En el interior hay varios retablos barrocos. Seguimos hasta Villarmentero de Campos (km 9.4) y desayunamos en el Albergue Amanecer. A la salida del pueblo, hay un área de descanso a la sombra de unos pinos.

Una de las paradas obligatorias de la etapa es en Villalcázar de Sirga (km 13.7), cuya Iglesia de Santa María la Blanca es de los monumentos más fascinantes del Camino de Santiago. Villalcázar fue sede de una importante encomienda de Templarios. Santa María la Blanca es una iglesia fortaleza de grandes dimensiones, construida en el siglo XIII, de estilo románico de transición. Se ve desde la distancia y desde el exterior impresiona su robustez y gran tamaño, así como el gran rosetón y la espléndida portada. Esta está formada por 6 arquivoltas apuntadas, decoradas con esculturas progóticas que representan ángeles, santos y otros personajes bíblicos, que descansan sobre capiteles con decoración vegetal y jambas lisas. Encima hay un doble friso, también magnífico. En el superior, está el Pantocrátor flanqueado por los Evangelistas y los Apóstoles, mientras que en el inferior aparece la Virgen Blanca en el centro, rodeada de figuras relacionadas con la Anunciación y los Reyes Magos. El interior de la iglesia es progótico y tiene 3 naves, siendo la central la más ancha. A un lado está la Capilla de Santiago y al otro se encuentra la torre. La capilla está iluminada por la luz que entra por el rosetón y acoge sepulcros góticos, del infante Felipe de Castilla, hermano de Alfonso X El Sabio; de su segunda esposa, y de un caballero templario. Los dos primeros sepulcros son policromados, están ricamente tallados y contienen estatuas yacentes de los difuntos. En la capilla hay varias imágenes de la Virgen, entre ellas la Virgen de las Cantigas, una figura sedente del siglo XIII, con el niño en brazos, que fue la talla que alababa Alfonso X y que inspiró sus famosas Cantigas de Santa María. Se paga una pequeña entrada para entrar a la iglesia (1.5€ o 1€ para peregrinos), pero realmente vale la pena.

Salimos de Villalcázar de Sirga y volvemos a nuestro querido andadero. Más adelante, empezamos a ver al fondo Carrión de los Condes, que parece muy grande. Una larga recta nos conduce al municipio. Giramos a la izquierda junto al Monasterio de Santa Clara (km 18.5), que tiene un albergue y una iglesia. Así, dejamos la carretera para entrar en las calles del pueblo por la Avenida de los Peregrinos. A la derecha está la Ermita de Nuestra Señora de la Piedad, con un gran mosaico moderno de Jesucristo. Más adelante, hay una estatua monumento al peregrino, con su bordón, sombrero y zamarra. En el suelo hay placas que indican el Camino.

Pasamos por la Iglesia de Santa María del Camino, que tiene un pórtico románico con figuras labradas que escenifican el tributo de las cien doncellas. Luego el Camino pasa también por delante de la Iglesia de Santiago, con una magnífica portada. En las arquivoltas hay figuras que representan distintos oficios y, sobre ellas, en el friso, hay una sobrecogedora imagen del Pantocrátor rodeado de los 12 apóstoles. Es del siglo XIII y se ha convertido en un icono de Carrión de los Condes y del Camino.

Tras cruzar un puente, a la salida de Carrión, llegamos al Monasterio de San Zoilo (km 20.3), donde pasamos la noche. Fuimos al pueblo a comer a La Cerve y, por la tarde, visitamos el claustro del convento, así como la iglesia con los sepulcros de los infantes de Carrión. Podéis encontrar en este link todos los detalles de la visita al Monasterio de San Zoilo, así como de otros puntos de interés de Carrión de los Condes. En el mismo monasterio hay también una oficina de información y una tienda, además de un restaurante de nivel y un bar/cafetería, donde cenamos unas tapas.

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Etapa 15 (15/08/2020): Carrión de los Condes - Sahagún (38.7 km)

Pasamos el ecuador del Camino en una larga y dura etapa, que incluye 17 km en línea recta sin población alguna, en su mayoría por una vía romana. Cruzamos de Palencia a León, cuyo primer pueblo, Sahagún, es una grata sorpresa, especialmente por sus iglesias de estilo románico mudéjar. Además, aquí se encuentra el Centro Geográfico del Camino Francés y se puede obtener un certificado conforme se ha llegado hasta este punto.

Salimos muy pronto del monasterio y pasamos por varios cruces y rotondas, algunos difíciles de cruzar, hasta llegar a una carretera secundaria sin arcén (km 1.1). Apenas pasan coches, pero hay que ir con cuidado, sobre todo si es de noche. Tras un buen tramo de carretera, dejamos a la derecha la propiedad de lo que fue la Abadía de Benevidere (km 4.1). Dejamos la carretera (km 4.8) y cogemos la Vía Aquitania, la calzada romana, por su trazado original. A partir de aquí viene un monótono trayecto de 12 km, llanos y en línea recta, por la Vía Aquitania. Conviene evitar las horas de sol porque no hay ni una sola sombra. Aunque hay algunas mesas de picnic antes (km 6.6), la única área de descanso es la de la Cañada Real Leonesa (km 11.7).

Por fin, escondido detrás de una loma, aparece el pueblo de Calzadilla de la Cueza. Debemos decir que, a pesar de todo, el paso por la Vía Aquitania no se nos hizo tan pesado como esperábamos, quizá porque fuimos muy pronto y no hizo mucha calor. De hecho, unos días antes habíamos modificado el itinerario sobre la marcha para evitar tener que afrontar este tramo en las horas de pleno sol, lo que habría sido mortal. Desayunamos en Calzadilla de la Cueza, en el Hostal Camino Real, y nos volvimos a poner en marcha, tomando un andadero paralelo a la carretera (km 17.1). Un kilómetro después, pasamos el desvío al antiguo hospital de Santa María de las Tiendas. Más adelante nos incorporamos a la carretera, para cruzar un puente sobre el río Cueza y volver al andadero (km 19.4).

Empezamos a ver Ledigos en el horizonte (km 22) y medio kilómetro después entramos en el pueblo, de 70 habitantes, cuyas casas tienen muros de adobe. A nuestra derecha, está la iglesia de Santiago, mientras que en los alrededores vemos varios palomares circulares o cuadrados. Por primera vez nos pasa que las flechas amarillas que indican el Camino nos hacen dar una innecesaria vuelta por el pueblo, ya que se podía haber seguido recto por la carretera y girado a la izquierda, yendo mucho más directo y dejando Ledigos a la derecha, sin llegar a entrar.

Pronto nos separamos de la carretera y cogemos una pista de tierra a la derecha (km 23.2). Continuamos entre los campos, ya notando el cansancio acumulado, hasta Terradillos de los Templarios (km 25.6). Unos 3 km, transitados entre carretera y pistas, nos separan de Moratinos, pueblo en el que destacan las bodegas excavadas en la tierra, así como también los muros de adobe. El Camino pasa por delante de la Iglesia de Santo Tomás de Aquino, de ladrillo. A la salida de Moratinos, se encuentra el área de descanso del mismo nombre, con un parque, mesas y barbacoa (km 28.9). La siguiente población es San Nicolás del Real Camino (km 31.2), último pueblo palentino del Camino de Santiago Francés, que cruzamos en apenas 400 m.

Seguimos por un andadero al lado de la nacional y luego por una senda. En el km 33.3, pasamos de la provincia de Palencia a la de León. Ya podemos ver Sahagún al fondo. Volvemos a otro andadero junto a la carretera (km 34), que cruzamos un par de kilómetros después, para acceder a una pista arbolada que nos dirige hasta un puente de piedra y la Ermita de la Virgen del Puente, de estilo románico-mudéjar y del año 1174. Justo al lado, en el mismo recinto, se pasa entre dos estatuas (una de ellas de Alfonso VI), que indican el centro geográfico del Camino de Santiago. Es cierto que nos hemos tenido que desviar un poco hasta aquí, ya que ahora toca volver paralelos a la carretera que iba directa a Sahagún, pero vale la pena por el hecho simbólico de que hemos completado la mitad del Camino.

Pasamos un túnel por debajo de la carretera y accedemos a las afueras de Sahagún (km 37.5), entre naves industriales. Pasamos por la estación de tren de Sahagún y cruzamos las vías. Terminamos la etapa en el Hostal Alfonso VI, a pie de Camino. A pesar del agotamiento, sacamos fuerzas para visitar Sahagún, ya que realmente vale la pena, por sus múltiples puntos de interés histórico, especialmente las iglesias románico-mudéjar de San Lorenzo y San Tirso. Además, con la visita al Santuario de la Peregrina, te dan la Carta Peregrina, el certificado de que has pasado por el Centro Geográfico del Camino. Podéis encontrar toda la información de la visita a Sahagún en este link. Antes de recogernos, cenamos unos excelentes menús en La Trebede.


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Etapa 16 (16/08/2020): Sahagún - Reliegos (31.5 km)

Jornada monótona, caminando más de 30 km por un andadero junto a la carretera y pasando solo por dos pueblos.


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Etapa 17 (17/08/2020): Reliegos - León (24.1 km)

Hoy etapa no muy dura por distancia ni terreno, pasando por bastantes núcleos urbanos. Sin embargo, gran parte del camino fue paralelo a la carretera. Acabamos en la preciosa ciudad de León, donde visitamos la Catedral, la Basílica de San Isidoro y el Barrio Húmedo.


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Etapa 18 (18/08/2020): León - San Martín del Camino (25.9 km)

Salimos con más calma para aprovechar la mañana y visitar un poco más León. La etapa no fue demasiado atractiva, ya que atravesamos varios polígonos industriales y caminamos todo el día paralelos a la nacional, oyendo y viendo pasar coches y camiones.


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Etapa 19 (19/08/2020): San Martín del Camino - Astorga (24.2 km)

Inicio junto a la carretera, pero luego hemos disfrutado mucho, al adentrarnos en campos aislados entre granjas y recorriendo montes bajos. Por la tarde, visita a Astorga, con el magnífico Palacio de Gaudí, la Catedral y el Museo del Chocolate, entre otros atractivos.


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Etapa 20 (20/08/2020): Astorga - Foncebadón (25.9 km)

Una de las etapas más bonitas del Camino, subiendo hasta este pueblo de montaña, prácticamente abandonado en los 60-70 y resurgido gracias al Camino a mediados de los 90.


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Etapa 21 (21/08/2020): Foncebadón - Ponferrada (27.3 km)

Inicio muy agradable, por paisajes de alta montaña. Alcanzamos el punto más alto del Camino, la Cruz de Ferro, a más de 1500 m! Después, la bajada pedregosa fue muy dura y los últimos kilómetros se hicieron cansados. Por la tarde, sacamos fuerzas para visitar el castillo, la Basílica de la Encina y el resto del casco histórico de Ponferrada, última gran ciudad del Camino hasta Santiago.


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Etapa 22 (22/08/2020): Ponferrada - Trabadelo (33.7 km)

Atravesamos la comarca del Bierzo, caminando entre sus viñedos. El recorrido se endureció para llegar al bonito pueblo de Villafranca del Bierzo. Después, por la tarde, nos costó acabar la jornada. Un tramo más monótono entre la carretera y el río nos llevó a la pequeña localidad de Trabadelo, ya muy próxima a Galicia.


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Etapa 23 (23/08/2020): Trabadelo - Alto do Poio (27.2 km)

Etapa reina del Camino de Santiago, con el ascenso a O Cebreiro y constantes tramos de subidas y bajadas, rematados por el corto pero durísimo Alto do Poio. ¡Hoy hemos entrado en Galicia y el objetivo ya se ve más próximo!


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Etapa 24 (24/08/2020): Alto do Poio - Sarria (31 km)

Primer día íntegro en Galicia, cruzando múltiples concellos de Lugo. Muchas subidas y bajadas, pero itinerario muy agradable por bosques y aldeas.


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Etapa 25 (25/08/2020): Sarria - Portomarín (22.4 km)

Bajamos de los 100 km a Santiago en esta etapa, llena de gente que comienza el peregrinaje desde Sarria. Tramos boscosos, prados verdes y muchas aldeas con los hórreos tradicionales. Encuentro con el río Miño para entrar en Portomarín.


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Etapa 26 (26/08/2020): Portomarín - Palas de Rei (24.7 km)

Jornada relativamente tranquila, por zonas boscosas y pequeñas aldeas. De camino visitamos el castro celta de Castromaior, importante yacimiento prerromano. ¡Ya quedan menos de 70 km a Santiago!


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Etapa 27 (27/08/2020): Palas de Rei - Ribadiso (26.1 km)

Antepenúltima etapa del Camino, que nos deja a poco más de 40 km de Santiago. Bosques mágicos, pequeñas aldeas con hórreos y cabazos y verdes prados.


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Etapa 28 (28/08/2020): Ribadiso - O Pedrouzo (22.1 km)

O Pedrouzo. ¡Penúltima jornada del Camino! Hoy más aldeas, prados y bosques de robles y eucaliptos. Mañana nos queda el paseo triunfal a Santiago, de menos de 20 km, y alcanzaremos el Obradoiro!!!


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Etapa 29 (29/08/2020): O Pedrouzo - Santiago de Compostela (20 km)

Hace un mes salíamos de St Jean Pied de Port y hoy, 800 km después, ¡llegamos a la Plaza del Obradoiro! Ha habido muchos momentos duros, algunos casi desesperantes, pero la alegría que se siente cuando ves la Catedral es indescriptible. ¡Gracias a todos los que nos habéis seguido, a todos con los que hemos compartido momentos en el Camino, y a Cadena Ser La Rioja por habernos permitido narrar nuestra aventura día a día.