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Del Mekong al Ganges en 100 Templos (II): Laos, donde escuchan crecer el arroz  (Sergi y Yolanda)

Segunda parte de nuestro gran viaje por el sudeste asiático. Cruzamos la frontera terrestre con Tailandia, de Nong Khai a Vientiane. Bajamos a la parte central del país, a Thakek y las maravillosas cuevas que lo rodean. Luego, subimos para el norte, a Vang Vieng y Luang Prabang, una de las ciudades más encantadoras que recordamos. Finalmente, pasamos por Phonsavan y la fascinante Llanura de las Jarras, antes de cruzar por tierra a Vietnam, donde continuamos nuestro viaje.

LAOS

1.Vientiane
2.Thakhek y alrededores
3.Cueva Konglor
4.Vang Vieng
5.Luang Prabang
6.Cascadas Kuang Si
7.Cuevas Pak Ou
8.Udomxay
9.Llanura de las Jarras (Phonsavan)

VIENTIANE 

Es cierto que Vientiane no tiene la cantidad de puntos de interés que tienen otras ciudades del sudeste asiático, pero bien merece dedicarle un par de días para ver sus atracciones principales, empaparse de su historia y hacer que sea una puerta de entrada para luego comprender mejor todo lo que se va a visitar en el país.

Cómo llegar y salir

Llegamos a Vientiane por tierra desde Tailandia. En Nong Khai se llega a la frontera en tuk tuk. Los trámites de salida de Tailandia son rápidos y, posteriormente, hay que coger una miniván que te lleva hasta el puesto de Laos. Allí se consigue el visado sin problema. En general, si no hay cola, el proceso es bastante ágil para lo que suelen ser estas cosas. Nada más cruzar la frontera se encuentran muchos transportes (quizá demasiados) para realizar los 20 kilómetros que separan la frontera de la capital.

Si se llega en avión, hay que pagar una tasa desmesurada para salir en taxi del aeropuerto. Una buena opción es salir a pie y coger el transporte una vez en la calle.

Cómo desplazarse

El centro es relativamente pequeño y se puede ir andando de un lugar a otro. Para ir a los puntos más alejados, se puede tomar un taxi. Son bastante económicos y es la única alternativa si no se quiere indagar en el complejo mundo de los autobuses urbanos.

Dónde dormir

Nos alojamos en el S Park Design Hotel. Las habitaciones son sencillas, pero correctas y cuenta con piscina. El desayuno, tipo buffete, es muy completo. Su gran inconveniente es que está algo alejado del centro, pero si se acaba de llegar a Laos, resulta agradable caminar desde aquí hasta los puntos de interés.

La segunda vez que estuvimos en Vientiane, nos alojamos en el Central Boutique Hotel, nada recomendable. El aspecto exterior era bastante correcto, pero la habitación era vieja, sucia y estaba dejada, seguro que por el mismo precio se encuentran alojamientos mejores.

Dónde comer

Cerca del S Park Design Hotel está el I. Style Café, un pequeño restaurante con aspecto de cafetería. La comida está bastante buena, pero lo mejor es el trato familiar.

Qué ver y qué hacer

Como ya dijimos, Vientiane no tiene la cantidad de puntos de interés de otras ciudades, pero posee varios templos agradables de ver, así como la posibilidad de aproximarse a los proyectos médicos y sociales, tan necesarios para las víctimas de las minas antipersona que, a pesar de hacer más de 40 años del conflicto, todavía siguen mutilando a la población local.

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THAKHEK Y ALREDEDORES 

Esta apacible ciudad a orillas del Mekong es una base ideal y tranquila para visitar las cuevas de los alrededores.

Cómo llegar y desplazarse

El trayecto desde Vientiane dura alrededor de seis horas y sale desde la estación del sur de Vientiane. Para llegar allí se puede tomar el autobús 23 o 29 desde Talat Sao. La estación es un poco caótica y parece que los buses urbanos cambian frecuentemente de ruta, así que lo mejor es informarse con los habitantes locales. Son muy amables y no tienen problemas en ayudar. Una vez en Thakhek, hay muchos tuk tuk esperando.

Para visitar las cuevas de los alrededores hay transporte público, pero es lento y parece que en la estación de lluvias no llega hasta Konglor. Nosotros optamos por contratar transporte privado con la compañía Green Discovery. Realmente, fue todo perfecto. Los tuk tuk también se ofrecen a llevarte, pero no sabemos cómo se pueden meter por estos caminos.

Dónde dormir y comer

Miramos bastantes hoteles, pero la relación calidad-precio es bastante mala. Finalmente, acabamos en el Boton d'Or Boutique Hotel, un poco caro, pero muy bonito y perfectamente ubicado frente al Mekong.

La Plaza de la Fuente es un excelente lugar en el que comer, ya sea en los puestecillos callejeros o en alguno de los sencillos locales que la rodean, como por ejemplo el familiar Jiddaporn Restaurant.

Qué ver y qué hacer

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CUEVA KONGLOR 

Cómo llegar y salir

Fuimos también con Green Discovery. En la estación seca se puede llegar en transporte público, pero cuando nosotros fuimos era imprescindible el todoterreno. La cueva está a tres horas en todoterreno de Thakhek y alguna más en transporte público, por lo que, si se opta por esta opción, es imprescindible hacer noche allí.
El trayecto es largo y duro en el tramo final por los botes que va dando el coche, pero muy agradable por los paisajes de montañas de roca kárstica y los bueyes de agua sumergidos hasta el cuello, trabajando en los campos.

Dónde comer

En la entrada hay un pequeño local regentado por una familia en el que se puede comer algún plato sencillo de arroz o fideos.

Qué ver y qué hacer

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VANG VIENG 

Cómo llegar y salir

Desde la estación del norte de Vientiane, salen frecuentemente autobuses para Vang Vieng. El trayecto dura unas cuatro horas y para a cada momento a recoger pasajeros. Desconocemos si hay algún bus directo que haga el trayecto más rápido.

Dónde dormir y comer

En general el nivel hotelero en Vang Vieng es bajo. Nos costó encontrar algo aceptable y acabamos en el Hotel Savanh Vanvieng, lo más aceptable que pudimos encontrar.

Qué ver y qué hacer

El mayor atractivo de Vang Vieng es realizar algún deporte de aventura. Hay multitud de agencias que ofrecen sus servicios y los tours son bastante parecidos entre ellos. Te recogen en el hotel y te llevan al río donde se realizan distintas actividades combinando deporte y aventura. Generalmente, también incluye la comida.

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LUANG PRABANG 

Luang Prabang es una ciudad maravillosa, en la que pasarías días y días y nunca te cansarías. Pocas ciudades recordamos en las que hayamos estado tan a gusto. Es cierto que está llena de guiris, pero también está llena de templos, de monjes, de Mekong y, sobre todo, de una gente maravillosa que te hace sentir como en casa. No se nos ocurre una mejor rutina que la de visitar algunos templos o cuevas de los alrededores durante el día para, luego, cuando cae la tarde, dar un paseo hasta el Night Market y deleitarse con un delicioso zumo en alguno de sus puestos callejeros.

Cómo llegar y salir

Desde la estaión del norte de Vientiane o desde Vang Vieng salen autobuses regularmente para ir a Luang Prabang. La carretera es realmente mala y, en época de lluvias todavía más. En nuestro caso, la miniván sufría para subir en cada cuesta hasta que, finalmente, el conductor nos hizo bajar, ató una cuerda a la parte delantera y nos hizo tirar para ayudarla a subir.

Las agencias de la ciudad ofrecen los billetes de autobús con transporte a la estación incluido, por un recargo. Esta es la opción más cómoda, la otra es ir en tuktuk a la estación y comprar el billete allí.

Dónde dormir y comer

No teníamos reserva y nos costó unas cuantas vueltas encontrar hotel. Algunos estaban llenos y otros nos parecían bastante caros para lo que ofrecían. Finalmente, tuvimos suerte y acabamos en el Thatsaphone Guesthouse, sencillo pero muy agradable y con una perfecta ubicación en una tranquila calle junto a la avenida principal.

Las opciones para comer sobran en Luang Prabang, para todos los paladares y bolsillos. Una muy buena opción son los puestecillos callejeros en la zona de mercado, donde se pueden comer sabrosos sandwiches. Si se prefiere, en Le Croissant d'Or se ofrece todo tipo de menú, incluida comida occidental. Para degustar comida local, a buen precio y con ambiente familiar, se puede ir al restaurante del Sackarinh Guesthouse, al aire libre y con platos sencillos, pero más que correctos. Si se busca alguna opción más sofisitcada, se puede ir a los restaurantes que hay junto al río, como el Tamarind Tree o el Mekong Fish Restaurant, donde se pueden comer platos de todo tipo, desde pescado hasta pizza o habmburguesa. Si se quiere comida hindú, hay algunas buenas opciones en Luang Prabang, como el Restaurante Chennai, junto al río.

Qué ver y qué hacer

Luang Prabang, además de ofrecer infinidad de templos, constituye una excelente base para visitar las cuevas y cascadas de los alrededores.

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CASCADAS KUANG SI 

Cómo llegar y salir

No sabemos si se puede llegar en transporte público, pero en la calle principal de Luang Prabang hay cientos de agencias que ofrecen el tour a estas cascadas. Normalmente solo incluye el transporte hasta allí y es una buena y económica opción.

Qué ver y qué hacer

Al entrar hay un centro de rescate de osos. Al parecer, la bilis de este animal es muy codiciada en la medicina china. Por eso, hay cazadores furtivos que meten a los osos en unas jaulas diminutas y los torturan para sacarles la bilis. Desarticularon la banda y los osos rescatados los dejaron en este centro. Allí tienen columpios para divertirse y comida fácil. Nos cuesta formarnos una opinión al respecto, ya que no sabemos si estos animales serían capaces de sobrevivir en libertad, pero, en cualquier caso, no deja de ser una jaula de oro.

Siguiendo el camino, llegamos a las primeras piscinas naturales, de maravilloso color azul turquesa y con pequeños saltos de agua, que cae pegada a la roca. Las cascadas tenían mucha fuerza y, aunque era posible bañarse, había que ir con cuidado para evitar corrientes y obstáculos naturales. un poco más arriba, las aguas eran más tranquilas, y había dos amplias piscinas naturales.

Lo más espectacular se encuentra al final del recorrido: una de las mejores cascadas que recordamos. Desde una increíble altura, diversos saltos confluyen en varios niveles que se desploman de forma mágica entre la jungla. Atravesando una pasarela inundada, llagamos a un puente desde el que se tenían las mejores vistas de esta obra de arte de la naturaleza. Cruzamos el puente y empezamos a subir a la parte de arriba de la cascada por el margen izquierdo. El sendero, embarrado, vence una gran pendiente en su ascensión a través de la selva.

Llegamos al punto más alto y seguimos los carteles. Unos destartalados troncos hacían de puentes para cruzar el río, que fluía en ese momento tan curioso en el que va muy manso, pero un instante después va a precipitarse al vacío.

La bajada fue toda una aventura. Empezamos descendiendo por un empinado y resbaladizo camino embarrado hasta unas escaleras que bajaban junto a la cascada. Como estábamos en estación de lluvias, el agua había invadido las escaleras, así que cuando bajamos por allí parecía que estuviéramos integrados en la cascada. Cuando llegamos a la zona de las pozas, empezó a chispear y, minutos después, se desató una tremenda tormenta. Así, acabamos corriendo por el camino, entre árboles que se iban desplomando. Finalmente, llegamos al coche sanos y salvos, aunque empapados, pero la mar de felices.

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CUEVAS PAK OU 

Cómo llegar

Las agencias ofrecen el transporte a estas cuevas, pero no vale la pena comprar estos tours, que lo único que ofrecen es el traslado desde el hotel hasta el embarcadero, para luego tomar el bote de línea que hace el trayecto. Una opción más económica es evitar el intermediario y comprar directamente el billete en la taquilla que hay a orillas del Mekong, de donde salen las barcas.

Qué ver y qué hacer

A las 8:30 salen todas las barcas que cubren el recorrido entre Luang Prabang y las cuevas. El trayecto es muy agradable, remontando el Mekong y pudiendo ver la vida en las orillas y cómo el río se va adentrando en la selva.

Eran casi las 10 cuando paramos en lo que los tours llaman "whisky village", un pequeño pueblo oculto tras un espectáculo para el turista un tanto lamentable. Debe su nombre a que una de las ventas más populares es el licor, en ocasiones con animales dentro. Allí dimos un paseo entre tiendas de licores, telas y otros productos artesanales. Ni que decir tiene que no fue demasiado interesante.

Volvimos a la barca, retomamos la marcha, y poco después atracamos justo delante de las cuevas Pak Ou. Empezamos a subir unas escaleras, hasta llegar a una bifurcación para ir a la cueva de abajo o a la de arriba. Empezamos por esta última, a la que llegamos tras una agotadora ascensión por más escaleras. En la entrada a la cueva hay una canalización para limpiar los budas en las ceremonias religiosas y, en el interior, hay muchísimas imágenes de Buda situadas en la roca.

La parte baja de las cuevas se visita sin entrar al interior, es más bien una apertura en la pared de la montaña. Nos pareció más bonita que la de arriba, por la forma en que se aprovechan las cavidades en la piedra para distribuir las distintas figuras.

Resumiendo, las cuevas están bien, pero tampoco son nada del otro mundo. Lo que más nos gustó fue el agradable trayecto a través del Mekong para llegar a ellas.

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UDOMXAY 

Cómo llegar y salir

Desde Luang Prabang salen minivans que cubren el trayecto en unas seis horas de viaje lleno de curvas.

Dónde dormir

Primeramente nos quedamos en el Hotel Dansavanhh, pero mientras estábamos en la habitación empezamos a ver caravanas de hormigas que circulaban por la almohada y el resto de la cama, así que decidimos que no nos íbamos a quedar allí. Hablamos con el personal del hotel, comentando la situación, pero ni entraban en razón ni ofrecían soluciones, así que, finalmente, nos fuimos de allí aún perdiendo lo pagado por la primera noche, pero no íbamos a permitir que fuéramos más de dos en la cama. La segunda opción fue el Hotel Xayxana, con mucha mejor relación calidad-precio y sin invitados en la habitación.

Qué ver y qué hacer

El principal atractivo de la ciudad está en los alrededores, pero, en dos días que estuvimos, fuimos incapaces de encontrar la manera de recorrerlos.

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PHONSAVAN Y LLANURA DE LAS JARRAS 

La llanura de las jarras es un enigmático lugar, con unas vasijas enormes esparcidas por llanuras, que no se sabe muy bien como acabaron allí. En esta gran extensión de terreno hay más de 90 sitios, donde se han encontrado estas vasijas de piedra de 1,5 a 2,5 metros de altura. Existen muchas leyendas sobre el origen y la funcionalidad de estas vasijas, sin embargo, la más aceptada hoy en día es que se trataba de urnas funerarias, por los restos humanos que se han encontrado en su interior. Este es el principal atractivo de Phonsavan que, por otro lado, es una pequeña y tranquila ciudad, muy agradable para estar.

Cómo llegar y desplazarse

Desde Luang Prabang sale transporte para Phonsavan. El trayecto dura unas 8-9 horas y, como es de prever, no es nada agradable. Para visitar la Llanura de las Jarras es necesario transporte propio, una opción es alquilar un coche con conductor y otra alquilar motos, si bien dicen que las carreteras no son fáciles para conducir estos vehículos.

Desde Phonsavan salen autobuses para cruzar a Vietnam. Lleva hasta la frontera, te bajas para hacer los trámites y retomas el camino al otro lado hasta Vinh. El bus es un sleeping, muy habitual en el país vecino. Es decir, en lugar de asientos hay unas literas para que puedas viajar tumbado y dormir...supuestamente.

Dónde dormir y comer

No hay muy buenas opciones de alojamiento económico en Phonsavan. Nosotros nos decidimos por el Xiong Khouang Hotel, un edificio alargado de fachada azul que, sin ser una maravilla, fue lo mejor que encontramos.

Si para dormir no hay muy buenas opciones, para comer Phonsavan no está mal. Una buena opción es el Nisha Restaurant, un sencillo y delicioso restaurante hindú.

Qué ver y qué hacer

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