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Marsella, Diciembre 2015 (Yolanda y Sergi)

 

No conocíamos esta gran ciudad francesa y la verdad que su visita fue una agradable sorpresa. Coronada por la iglesia Notre Dame de la Garde, el ajetreado Puerto Viejo, aún lleno de vida, es el símbolo de la ciudad. Punto estratégico para las rutas comerciales marinas desde el inicio de los tiempos, los curiosos fuertes marinos y el Chateaux d'If, donde Alejandro Dumas situó la prisión del Conde de Montecristo, entremezclan episodios históricos y de ficción. Por todo ello, Marsella es una ciudad que merece la pena visitar.

 

MARSELLA

 

Cómo llegar y desplazarse

 

Desde Barcelona en coche son algo más de cinco horas por autopista. Está bien indicado y no es difícil llegar.

 

Una vez dentro de la ciudad, ir en coche es una locura. Nos da la impresión de que es la ciudad francesa donde peor conduce la gente. Por otro lado, las normas de circulación también son muy extrañas: todos los giros están permitidos y parece que te pueda aparecer un peatón desde cualquier lugar. Si le añades un tranvía de por medio tienes la guinda del pastel. Aparcar es difícil y prácticamente todo el centro es zona de pago, aunque no es muy caro. Nosotros dejamos el coche en el parking del hotel.

 

Para moverse por el centro y los principales de interés se puede ir a pie. En las oficinas de información turística u hoteles dan mapas que incluyen unas rutas por el puerto y el casco histórico que son bastante completas. Otra visita imprescindible es Notre Dame de la Garde, a la que se puede subir a pie en una excursión de una mañana. El recorrido está muy bien indicado con carteles desde la Place Castellane. Si no se quiere caminar, también se puede tomar el autobús que lleva hasta la entrada. Por otro lado, para cruzar de un lado a otro del Puerto Viejo se puede tomar un ferry gratuito que va saliendo constantemente cuando se llena de un lado a otro, aunque cierra a mediodía. También desde el puerto viejo salen los barcos para visitar la isla de If (donde se encuentra el mítico castillo, del mismo nombre) y otras islas del archipiélago de Frioul, que parecen tener calas muy bonitas y en verano se puede bucear. Hay bastante frecuencia de estos barcos y diversas compañías, aunque los tickets son algo caros.

 

Dónde dormir y comer

 

Nos alojamos en el Hôtel Première Classe Marseille Centre (13 rue Lafon, 13006 Marseille-06), una opción muy muy sencilla pero bien situada en el centro de Marsella, apenas a diez minutos andando del puerto. Los Hôtel Première Classe son una cadena económica de hoteles en Francia, pero su calidad no se corresponde precisamente a la de su nombre. Hay que decir que ell personal era muy atento y las habitaciones correctas y espaciosas, aunque sencillas, pero el olor a tabaco en los pasillos era bastante molesto (si bien en la habitación no se notaba). El desayuno tipo buffet es exageradamente caro y no vale la pena para lo que ofrece: cereales, zumo, café y tostadas con mantequilla y mermelada.

 

Alrededor del puerto hay muchos restaurantes de precio medio y alto, además de algún McDonald's. Para presupuestos más ajustados o gustos sencillos, el Boulevard Garibaldi está lleno de kebabs para elegir.

 

Qué ver y qué hacer

 

  • Puerto Viejo

 

El Puerto Viejo de Marsella y los lugares que lo rodean está considerado monumento histórico. Con su característica forma entrada en la tierra, es uno de los símbolos de Marsella, pero no solo por los cruceros que llegan a la ciudad (que de hecho llegan a otro puerto más alejado) sino por su historia y la vida que aún allí se desarrolla. Por las mañanas, bajo el ajetreo de las gaviotas que lo sobrevuelan, se sitúa allí el tradicional mercado de pescadores, que realmente conserva su autenticidad a pesar de ser un reclamo turístico. Alrededor del puerto hay muchos restaurantes y comercios. En tiendas tradicionales, algunas con escaparates realmente bonitos, decoradas conformando escenas marinas; se puede adquirir los típicos jabones de Marsella.

 

  • Fuertes marítimos (Fort Saint-Jean, Fort Saint-Nicolas, Fort d'Entrecasteaux)

 

Estos fuertes que rodean el puerto, encarándose al mar desde las alturas a ambos lados, constituyen un tipo de arquitectura de defensa medieval difícil de encontrar en otros lugares y que trae a tu imaginación un aroma que inspira historias de corsarios. El fuerte de San Nicolás, frente a la abadía de San Víctor, envuelve sus gruesos muros en forma de estrella. Al otro lado del puerto, el Fort Saint-Jean está unido al MuCEM (Museo de las Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo) y se puede acceder a él por un puente estrecho desde la plaza de la iglesia de St. Laurent.

 

  • Notre Dame de la Garde

 

Quizá el segundo símbolo de la ciudad y la referencia visual de la ciudad, con su virgen dorada coronando la colina de la Garde, punto más alto de Marsella, que se aprecia desde prácticamente cualquier punto de la ciudad. Su exterior, principalmente blanco aunque con rallas azules de estilo bizantino, le da muy buena presencia. El paseo hasta arriba no es tan cansado como parece y se llega en menos de media hora por la ruta que sale desde la Place Castellane. Se puede visitar el interior de la iglesia, ricamente decorado, y la cripta, pero lo mejor de la visita son los perfectos miradores que dan vistas de 360º de la ciudad. Especialmente bonitas son las de la zona del puerto, con los fuertes, iglesias y otros monumentos históricos que lo rodean.

 

  • Abadía de San Víctor

 

Esta bonita abadía fortificada es una decoración coqueta del puerto de Marsella. Sobre los muros del complejo destacan las almenas que hacen que el campanario y sus torres sean iguales que las del juego del ajedrez. El interior es amplio y muy austero, dejando sentir el frío de los gruesos muros de piedra. Merece la pena la visita.

 

  • Catedral

 

La imponente catedral de Marsella, o basílica de Santa María La Mayor, destaca por su estilo románico-bizantino. Fue construida en el siglo XIX, pero a su lado se encuentran las ruinas de La Vieja Mayor, la antigua catedral, del siglo XII. El interior de la Nueva Mayor también merece una visita.

 

  • Iglesia Saint-Laurent

 

Iglesia de estilo románico-provenzal, situada frente al fuerte de Saint-Jean en una posición elevada. Originaria del siglo XII, destaca su torre de forma hexagonal alargada.

 

  • Vieille Charité

 

Antiguo hospicio del siglo XVII, de impetuoso estilo barroco, erigido para acoger a huérfanos y vagabundos. Actualmente es un museo cultural. Se puede pasear por el patio y por los tres pisos de galerías arconadas que lo rodean, además de entrar a la capilla central.

 

  • Hôtel de Ville

 

El curioso ayuntamiento, del siglo XVII y fachada recargada, está situado a primera línea de mar. Cuenta con unos edificios adyacentes, como el Pavillon Daviel.

 

  • Hôtel Dieu

 

Esta enorme construcción fue un hospital del siglo XVIII y actualmente alberga un hotel de cinco estrellas, dela cadena InterContinental.

 

  • Maison Diamantée

 

Mansión del siglo XVI, llamada así por las piedras en forma de punta de diamante que cubren su fachada. Se encuentra detrás del Hôtel de Ville, junto al Pavillon Daviel.

 

  • Iglesia Notre Dame des Accoules

 

Una de las iglesias más antiguas de Marsella, de la que destaca el campanario.

 

  • Hôtel de Cabre

 

La casa más antigua de Marsella (1535) tiene una curiosa historia. Sobrevivió a los bombardeos que destruyeron el Puerto Viejo durante la Segunda Guerra Mundial y, tras la reconstrucción de la ciudad, giraron la casa 90º para adaptarla al nuevo urbanismo. Ahora mira hacia la Grand Rue, esquina Rue Bonneterie, y los carteles explican su historia y muestran fotos de cómo realizaron el giro, levantándola desde sus cimientos.

 

  • Iglesia St. Ferréol

 

Enfrente del puerto y de la Ombrière de Norman Foster (una estructura de acero inoxidable que hace de espejo), esta es una iglesia del siglo XVI a la que se añadió unas fachadas de cemento en el siglo XIX.

 

  • Ópera

 

La bonita ópera de estilo Art Deco sigue el estilo de los teatros italianos. Fue reconstruida en los años 20, tras haber sido devastada por un incendio.

 

  • Palais du Pharo

 

Actualmente un centro de conferencias, este palacio imperial perteneció a Napoléon III. Las playas que hay junto a él ofrecen las mejores (y más cercanas) vistas del Château d'If.

 

  • Isla y Castillo de If

 

Lugar que inspiró a Alejandro Dumas y donde situó la prisión del famoso conde de Montecristo, este castillo se percibe desde la costa de Marsella, situado en la isla de If, a poca distancia. La fortaleza se construyó en el siglo XVI y realmente sirvió de prisión durante el XVII. Se puede llegar en barcos que salen con frecuencia del Puerto Viejo, aunque el precio es algo caro. Para bajar en la isla hay que pagar la entrada de la visita al castillo. Se puede combinar la visita con otras islas del archipiélago de Frioul.