UN MUNDO PARA VIAJARLO

El lugar donde compartir tus viajes

Norte de Argentina y Chile, Agosto 2013 (Sergi y Yolanda)

 

Viaje de 30 días al norte de Argentina y los alrededores de San Pedro de Atacama en Chile. Volamos a Buenos Aires desde Barcelona, haciendo escala en París, con la compañía Air France. Viajamos por libre y nos desplazamos en autobús. En Argentina, los autobuses son rápidos y muy confortables. Hay multitud de compañías privadas que cubren los trayectos principales y antes de comprar el billete conviene preguntar en varias y comparar precios. Suelen haber descuentos de estudiante, aunque en ocasiones ponen muchas pegas para aplicarlos.

MONEDA

 

En Argentina la moneda local es el peso argentino. El cambio oficial varió entre 7,2 y 7,5 pesos por euro y alrededor de 5,5 pesos el dólar durante nuestra estancia. En tiendas o por la calle se consigue un cambio muchísimo mejor, especialmente en Buenos Aires, donde se pueden cambiar euros y dólares de manera muy favorable, ya que nos llegaron a ofrecer 11,7 pesos por euro y 9,3 por dólar. Fuera de Buenos Aires los cambios siguen siendo buenos aunque no tanto. En general, se obtiene mucho mejor cambio si se llevan dólares en lugar de euros. En todas partes desaconsejan esta práctica peor nosotros no tuvimos ningún problema de billetes falsos ni de ningún otro tipo en ninguna ocasión.

 

En Chile, la moneda es el peso chileno. Por lo que nos dijeron, en San Pedro de Atacama hay peor cambio que en Santiago u otras ciudades grandes. Hay varias casas de cambio en las que apenas varía el ratio, que va alrededor de 500 pesos el dólar y 650 el euro.

 

CLIMA

 

Nosotros viajamos en agosto, invierno allí. La mañana y la noche eran muy frías, sobre todo en los lugares de mayor altura. En la zona centro el tiempo era frío durante todo el día, mientras que en las ciudades del norte como Salta o los pueblos de la Quebrada de Humauaca, durante el día hacía mucha calor. En Iguazú un día nos hizo muchísima calor y al día siguiente llovió muchísimo y hacía bastante frío. Nos dijeron que era habitual en estas fechas.

 

 

ARGENTINA

 

BUENOS AIRES

 

Cómo llegar y salir

 

Llegamos desde París al aeropuerto Ezeiza. Tomamos una minivan delante de la estación de servicio Petrobas, que nos dejó en la calle Belgrano con Defensa, en el centro de Buenos Aires, después de una media hora. Había otra compañía de autobuses del aeropuerto más cara, Manuel Tienda León, y también un autobús urbano pero nos dijeron que podía tardar hasta dos horas y media en llegar al centro.

 

Salimos hacia Mercedes con la compañía Crucero del Norte desde la estación Retiro, a la que se puede llegar en Subte. Desde esta estación, salen autobuses contínuamente a todos los puntos del país. También llegamos aquí a la vuelta desde San Luis.

 

Cómo desplazarse

 

La red de Subte de Buenos Aires es rápida y llega a prácticamente todos los lugares turísticos de la ciudad. Si estás por el centro siempre tienes una parada próxima.

 

Para ir a la Boca hay que tomar en la Avenida Roque Saenz Peña el bus número 29 . Hay muchos buses con el número 29 pero solo van a la Boca los que llevan un cartelito que lo indica. Si no se dispone de la tarjeta Sube, hay que pagar el billete con monedas, cosa nada fácil porque se utilizan poco.

 

Dónde dormir y comer

 

Las tres noches que pasamos en Buenos Aires nos alojamos en el hotel Rochester Classic, en la calle Esmeralda con Tucumán. La ubicación es excelente y la habitación y el servicio correctos. Hay multitud de hoteles en el centro de Buenos Aires y si se busca y se reserva por internet es fácil encontrar buenas ofertas.

 

Si en Buenos Aires hay algo que no falta son lugares donde comer, para todos los estómagos y bolsillos. En los alrededores de la calle Lavalle hay locales de fast food baratísimos en los que comer hamburguesas, sandwichs de milanesas, panchos (hotdogs), choripan y pizzas . Por toda la ciudad se pueden encontrar restaurantes que ofrecen menús con platos de carne tradicionales (asado, vacío...) a precios muy razonables.

 

Qué ver y qué hacer

 

  • Plaza de Mayo, Catedral Metropolitana, Casa Rosada y Cabildo

 

En la famosa Plaza de Mayo, las Madres se manifiestan cada jueves alrededor de las 15,30. Dan varias vueltas a la plaza, cantando diversas consignas y llevando pancartas y fotografías de los desaparecidos; tras lo cual pronuncian un discurso anunciando diversas actividades y proyectos. Es admirable y ejemplar la actitud de estas mujeres, que, 35 años después y ya con sus últimas fuerzas, siguen con su lucha pacífica pidiendo justicia por sus hijos desaparecidos.

 

Frente a la plaza está la Casa Rosada, la sede de la presidencia del país. Su color característico, se debe, según la tradición, al deseo de representar la fusión de los partidos unitarios (blanco) y los federales (rojo). El color proviene de una mezcla de pintura a la cal y sangre bovina. Actualmente alberga el Museo de la Casa de Gobierno.

 

A otro lado de la plaza está la Catedral Metropolitana, que estaba en reconstrucción, y el Cabildo, antiguo ayuntamiento de la ciudad. La suntuosa catedral es la mayor del país, con numerosas capillas a los lados, entre ellas la que contiene el mausoleo del General San Martín, libertador de Argentina, Chile y Perú. Junto a San Martín descansan Las Heras, Guido y el Soldado Desconocido.

 

  • Barrio de La Boca, Calle Caminito y Estadio La Bombonera

 

Las casitas de colores de la Calle Caminito son la estampa más famosa de la ciudad porteña. Estas casas se pintaban con las pinturas que sobraban de los astilleros y por eso tienen estos colores. Cuando se va a un lugar de tanta fama y que has visto tantas veces, siempre se tiene un cierto miedo de que no esté a la altura de lo esperado.En este caso nada más lejos de la realidad, el ambiente de tango, las casas de colores y los conventillos hacen que Caminito sea tal y como lo soñamos. Los conventillos son los antiguos patios de vecinos que ahora están habilitados como tiendas de souvenirs. Es cierto que todo está montado para el turismo pero no es menos cierto que Caminito tiene algo mágico.

 

Muy cerca de allí se encuentra el estadio de Boca, la mítica Bombonera. Al entrar en la tienda se descubre el tremendo merchandising que hay alrededor de este club. Se puede realizar un tour por las instalaciones pero es bastante caro.

 

  • Avenida 9 de Julio, Obelisco y Avenida Corrientes

 

La Avenida 9 de Julio es la calle más ancha del mundo. Por la noche resulta muy atractivo el espectáculo de luces y colores con el Obelisco al fondo.

 

Corrientes es una de las calles más famosas de la ciudad, en parte por los tangos. En el número 348 hay una placa que conmemora su aparición en el tango "A media luz".

 

  • Plaza Lavalle, Palacio de Justicia y Teatro Colón

 

La Plaza Lavalle es una de las más bonitas de la ciudad, con árboles centenarios y flanqueada por el Palacio de Justicia y el Teatro Colon. El Colón, que también da a la Avenida 9 de Julio, es uno de los teatros de ópera más importantes del mundo. Su estilo clásico es muy atractivo con la iluminación nocturna.

 

  • Barrio de San Telmo, Plaza Dorrego, Iglesia Ortodoxa Rusa y El Zanjón

 

Desde la Boca se puede llegar al Barrio de San Telmo subiendo por la Calle Defensa. Cerca del Museo Histórico Nacional se encuentra la primera Iglesia Ortodoxa Rusa de América Latina, de estilo moscovita, con cúpulas azules acebolladas y cruces encadenadas. Más adelante se llega a la Plaza Dorrego, corazón de San Telmo. Está llena de mesas de las terrazas de los bares y los domingos se monta un famoso mercado. En una esquina hay un café en el que estuvo Borges.

 

En la misma Calle Defensa se encuentra El Zanjón. Se trata de una antigua casa de una familia rica del siglo XIX que posteriormente se convirtió en un conventillo que alojó a inmigrantes. Cuando en los años 80 del siglo XX, la casa, que iba a ser derruida, se compró para ser un restaurante, se encontró un sistema de canalizaciones cubiertas, una especie de cloacas privadas que cada familia rica hacía construir. Además, al excavar también se encontraron muros de las primeras casas de la ciudad.

 

Actualmente es un pequeño museo de historia de la ciudad. En la planta principal están las estancias, formadas por tres patios con habitaciones alrededor en las que se alojaban visitas, familia y servicio.En la planta de abajo había tres conductos por los que circulaban ríos. Además había una cisterna en la que se almacenaban 30.000 litros de agua. Tenían tortugas que se comían el musgo y supuestamente limpiaban el agua. La visita, sin ser nada del otro mundo, fue entretenida y la guía era un fenómeno.

 

  • Manzana de Las Luces

 

Conjunto de construcciones jesuiticas del siglo XVII. Solo se puede visitar mediante visitas guiadas, que hay que reservar en la calle Perú.

 

Comenzamos la visita en un hemiciclo que era la antigua sala de congresos y posteriormente el Aula Magna de la Facultad de Arquitectura. Entrando por otra puerta, desde la calle, llegamos a un patio y por una puertecilla accedimos al sótano. Allí había tres conductos tapados, que eran túneles secretos, que llevaban al cabildo y la catedral, a casa de una viuda y a la iglesia de San Juan. La visita, aunque no estuvo mal, nos pareció un tanto insulsa.

 

  • Casa-Museo de Carlos Gardel

 

En esta casa vivió Gardel en Buenos Aires y ahora hay una exposición de fotos, vinilos originales, recortes de periódico y otros objetos que narran su vida. En la planta baja, al fondo, se conservan algunas de las dependencias originales de la casa como la cocina, el baño o la sala de planchar. Es un museo pequeño y ameno de visitar.

 

  • Basílica del Pilar y Cementerio de la Recoleta

 

La Basílica del Pilar es una iglesia colonial muy bonita, de fachada blanca. La visita es corta y bastante amena. Se puede acceder a los claustros, unos pisos adjuntos por donde se subía al púlpito y al campanario y que servían de almacén para los productos que llegaban desde las misiones jesuíticas. Actualmente hay exposiciones de relicarios, vírgenes, vestimentas de los clérigos y cuadros. Desde el piso superior hay vistas al Cementerio de la Recoleta a través de una pequeña ventana con una reja.

 

Justo al lado de la basílica se encuentra el famoso Cementerio de la Recoleta. Tiene muy buena fama debido a algunos mausoleos que son auténticas obras de arte. Sin embargo a nosotros nos pareció un montaje un tanto macabro con las pantallas y mapas para buscar las tumbas de todos los que hay enterrados allí. Destaca el mausoleo de la familia Duarte ya que allí descansa Evita.

 

  • Cementerio de La Chacarita

 

Este cementerio, alejado del centro de la ciudad, destaca por albergar la tumba del maestro del tango, Carlos Gardel. En ella hay una estatua que lo representa y que suele tener un cigarrillo en la boca o en la mano. Hay infinidad de placas dedicadas al cantante de sus amigos, fans y entidades tan dispares como la Paramount o el Barça.

 

  • Basílica Nuestra Señora del Rosario

 

Aquí está enterrado Belgrano y hay un gran monumento en su honor. En el interior de la gran basílica destaca que los techos están sin pintar, como borrados.

 

  • Puerto Madero

 

A la orilla del Río de la Plata, es la zona más moderna de Buenos Aires. Cruzado el río hay altos rascacielos, detrás de los cuales se esconde la Reserva Ecológica Costanera del Sur. Caminamos al lado de terrazas de bares, que antiguamente eran almacenes de ladrillo y vimos el Puente de la Mujer de Calatrava y dos fragatas museo.

 

  • Plaza de Francia, Barrio de La Isla, Plaza de Mitre, Biblioteca Nacional y Floralis Generica

 

En una zona de jardines está la Plaza de Francia, con esculturas de algunos personajes notables franceses como Braille. También hay árboles centenarios de grandes raíces y gruesas ramas que prácticamente llegan al suelo. Más adelante está el Barrio de La Isla, una zona de pisos de alto standing que vimos desde la Plaza de Mitre. Al lado está la Biblioteca Nacional, un edificio raro y de dudosa belleza, que los porteños han rebautizado como "Yellow Submarine". Enfrente está el Parque de las Naciones Unidas, coronado por la Floralis Generica, una flor de metal enorme que se abre por la mañana y se cierra por la noche.

 

  • Palacio de Aguas Corrientes

 

Se trata de un gran edificio pintoresco y de colores, que antiguamente era un depósito de agua con capacidad para 72 millones de litros. Se puede visitar el interior pero solo en visitas guiadas y en horarios muy concretos.

 

  • Congreso, Plaza del Congreso y Edificio Barolo

 

El Congreso, situado en la plaza del mismo nombre, es un edificio de estilo clásico y con una cúpula verde de ochenta metros. En la plaza hay numerosas esculturas, entre ellas una de El Pensador de Rodin y una que marca el kilómetro cero de los mapas argentinos. Cerca de allí está el Edificio Barolo, una curiosa construcción de estilo indio con un faro del que se dice que originalmente alumbraba hasta Montevideo.

 

  • Tango en la Confitería La Ideal

 

La planta baja parece una simple confitería pero al subir las escaleras se llega a una de las milongas más famosas y encantadoras de Buenos Aires. La pista de baile, los muebles añejos y el llanto del bandoneón conforman un aroma de nostalgia que te traslada a otra época.

 

Las clases que ofrecen son económicas y aptas para todos los niveles. Además, se respira un ambiente familiar y tanto la profesora como los compañeros nos acogieron muy cálidamente los dos días que estuvimos.

 

  • Club Argentino de Ajedrez

 

Con sede en Paraguay 1858 este santuario del ajedrez es visita obligada para cualquier aficionado a este deporte-ciencia. En la fachada hay un gran escudo del club y dos sonetos de Borges sobre el ajedrez. Se entra por un pasillo y a la izquierda quedan unas escaleras que dan acceso a la parte superior donde están la sala de juego y el bar . Allí hay gran número de objetos de coleccionista: cartas de puño y letra de Capablanca y Alekhine; fotos, diplomas y trofeos; la mesa y el juego del match Fischer-Petrosian, final del Torneo de Candidatos de 1971, y la mesa, juego y planillas del encuentro Capablanca-Alekhine.

 

 

LOS ESTEROS DEL IBERÁ

 

Cómo llegar y salir

 

Desde la estación de autobuses de Mercedes, salen coches de vez en cuando que recogen a los turistas para llevarlos hasta Colonia Pellegrini. Quizá lo mejor sea contactar antes de llegar, ya que nosotros tuvimos suerte de que vinieran a buscar a otra pareja y pudiéramos compartir el vehículo porque nos dijeron que en esta época del año no suele haber transporte.

 

Quisimos salir hacia Posadas pero después de consultar todas las opciones, parecía que solo podíamos alquilar un vehículo para nosotros solos, y que, además de caro, la carretera era muy mala y gran parte del camino, sin asfaltar, estaba embarrado. Decidimos tomar un colectivo (autobús) que salía a las 4 de la mañana cada día laborable hacia Mercedes pero a última hora desde el hotel nos hablaron de un tipo que al día siguiente iba a Posadas y que nos llevó por un buen precio.

 

Dónde dormir y comer

 

Colonia Pellegrini tiene una gran cantidad de alojamientos, aunque en temporada alta suelen estar completos, pero carece de lugares de comer, supermercados, etc por lo que suele ser imprescindible contratar las comidas en el pack del hotel. En temporada baja suelen bajar los precios y se pueden negociar. Nosotros nos alojamos en la Hostería Ñandé Reta. Quedamos muy contentos, las habitaciones están bien y las comidas excelentes, con menús variados y platos tradicionales como matambre a la pizza y guiso correntino. Las excursiones que hicimos también fueron estupendas, en grupos reducidos (en dos ocasiones fuimos solos y en las otras dos solo con una pareja) con guías amables y experimentados y vimos muchísima fauna.

 

Qué ver y qué hacer

 

Los Esteros es un lugar inmejorable para ver fauna y las caminatas diurnas y nocturnas y las excursiones en barca son la mejor opción para ello. Muchos hoteles ofrecen packs con las excursiones, que también se pueden contactar desde el camping, cerca del embarcadero. En los alrededores del centro de visitantes hay senderos por los que se pueden realizar caminatas por libre y avistar aves, carpinchos y monos.

 

  • Excursiones en barca

 

El formato de la excursión es el soñado, en barcas pequeñas y con pocos pasajeros (nosotros fuimos solos o con otra pareja). El primer día hacía mucho frío y llovió, condiciones que eran peores para ver animales, pero el segundo hizo un día espléndido y vimos montones de yacarés (caimanes) tomando el sol. Durante las excursiones, se avistan gran cantidad de aves autóctonas (chajás, garzas, gallitos de agua, martines pescadores, teros...), yacarés negros y yacarés overos (a los que te puedes acercar mucho), ciervos de los pantanos, lobitos de agua (una especie de nutrias) y carpinchos.

 

  • Caminata diurna

 

La caminata empezó frente al centro de visitantes. Allí ya había algunos carpinchos comiendo con tranquilidad, como parece ser que hacen todo estos animales. Empezamos recorriendo el Sendero de los Caruyás o Monos Aulladores. El guía nos explicó curiosidades de algunas plantas, como las barbas del diablo o del viejo o del monte, que solo crecen donde el aire es muy puro; algunas epífitas (plantas que crecen sobre otras plantas sin ser parásitos); orquídeas y cactus y grandes cañas de bambú. Pasando un puente, vimos a lo lejos, en lo alto de una palmera, a la familia de monos. Vive el macho dominante, de color negro, con tres hembras marrones y las crías.

 

Recorrimos otro sendero que salía del centro de visitantes y vimos unos caranchos,unas aves rapaces que pueden ser cazadoras o carroñeras. Al acabar, visitamos la pequeña exposición del centro de visitantes sobre la fauna y floral local y las especies en peligro de extinción, y pasamos a ver una proyección sobre la vida en los esteros, que no pudimos acabar de ver porque se fue la luz.

 

Por la tarde, como había salido el sol y hacía mucho mejor día para ver animales, recorrimos el Sendero de los Monos por nuestra cuenta y, hacia el final, encontramos a toda la familia de monos saltando por los árboles por encima del camino. Fue una gran experiencia, ya que sueles tener la sensación de que cuando vas sin un guía no encuentras ni un animal.

 

  • Caminata nocturna

 

Empezamos la excursión alrededor de las 19, cerca del centro de visitantes. Allí al lado ya pudimos ver un gato montés negro y un grupo de vizcachas (un mamífero parecido a una liebre pero con las orejas cortas y la cara rayada). Tomamos una pasarela sobre la vegetación acuática de la laguna pero solo vimos una rana diminuta en la barandilla. Por la entrada de uno de los senderos que salen del centro de visitantes, empezamos la caminata. El suelo estaba muy embarrado, y por eso nos habían prestado unas botas de agua. Vimos y oimos carpinchos, que hacían un ruido con los dientes para avisar y echar a otro de su territorio. Estos animales no tienen madrigueras ni duermen en un sitio fijo, sino que cuando llega la hora de dormir, se acomodan entre las hierbas haciendo grandes huecos.

 

Llegamos a una cabaña que servía de mirador de la laguna y el guía enfocó con la linterna, dejando ver los destellos de los ojos brillantes de varios yacarés. Ya de vuelta, vimos un pequeño armadillo entre la maleza y luego otro al lado del centro de visitantes.

 

Caminar de oche por los esteros fue una experiencia inigualable y conseguimos ver toda la fauna que podíamos pedir. Además, pudimos disfrutar del cielo nocturno del hemisferio sur, con multitud de estrellas, nebulosas e incluso alguna estrella fugaz.

 

 

POSADAS Y LAS MISIONES JESUÍTICAS

 

Cómo llegar y salir

 

Posadas es una ciudad grande con la terminal de autobuses bastante alejada del centro con destinos a muchos lugares de Argentina. Llegar desde Colonia Pellegrini es difícil, se accede mejor desde Corrientes. Desde la estación, se puede cruzar la calle y tomar un autobús urbano, el número 15 o el 8, hasta el centro. Para llegar a la estación se toman los mismos autobuses en la calle Junín.

 

Desde Posadas hay autobuses a Iguazú de diversas compañías que salen casi constantemente. Cualquiera de ellos para cerca de las misiones de Santa Ana, Loreto y San Ignacio, aunque para ir a las dos primeras tienes que caminar varios kilómetros desde la carretera. Para ir a la misión de Santa María La Mayor, hay que tomar un autobús a San Javier y se tarda unas dos horas. El transporte es lento y poco frecuente, así que hay que tenerlo en cuenta ante la amenaza de no poder volver.

 

Dónde dormir y comer

 

Posadas no es el lugar con mejor oferta hotelera de Argentina. Hay pocos alojamientos económicos y son bastante justitos y los de precio medio no ofrecen una buena relación calidad-precio. Nos alojamos en el Hotel Continental después de que nos rebajaran la habitación. Tiene una prometedora recepción, pero el hotel estaba en obras, el personal es un tanto extraño y la habitación estaba un tanto dejada. El desayuno sí que era bastante completo.

 

Tampoco hay muchos lugares para comer a un precio razonable, pero conseguimos encontrar un par de fast foods, una panchería en la calle del hotel y un chiringuito con cuatro mesas en la calle que servía pizzas deliciosas.

 

Qué ver y qué hacer

 

  • Misión de Santa Ana

 

El autobús nos dejó con puntualidad a un lado de la carretera. Preguntamos en una tienda y a un amable policía y conseguimos encontrar el desvío que conducía a las ruinas de la misión, unos 500 m más atrás de donde nos habían dejado. Al final del desvío, se encontraba la taquilla, donde compramos un ticket que sirve para todas las misiones argentinas. Empezamos la visita por el pequeño museo, con algunos objetos de hierro y cerámica y fotografías de la reducción antes y después de la restauración. Pasamos a lo que son propiamente las ruinas, cruzando por una zona de viviendas de la que solo quedan algunas piedras. Había carteles explicativos de los distintos tipos de árboles. Llegamos a la gran plaza central. Tomamos un sendero a la derecha de la plaza que se adentraba en la espesura del bosque, pero, después de mucho caminar, nos topamos con una casa, parecía que no llevaba a ningún.

 

Entramos a las ruinas de la iglesia por una rampa y empezamos a encontrar multitud de lagartos de tamaño considerable correteando por las piedras. De la iglesia pasamos al colegio, con su enorme patio. Detrás de la iglesia quedaban unas ruinas totalmente comidas por las raíces de un árbol. Más allá estaban los talleres, de los que solo quedaban algunos muros. En la parte posterior estaba la huerta y, junto a la iglesia, el cementerio, que se había utilizado hasta mediados del siglo XX. Caminar por allí era un tanto lúgubre, con las criptas abiertas y medio derruidas y ataúdes caídos y rotos. Durante la época de las misiones, los cementerios estaban divididos en cuatro partes: una para los hombres, una para las mujeres, una para los niños y otra para párvulos o niños que habían nacido muertos. Lo último que visitamos fue el Cotiguazú, lugar donde estaban recluídas las mujeres cuando su marido se ausentaba, las viudas, las solteras y las adúlteras.

 

  • Misión de San Ignacio Miní

 

A 16km de Santa Ana, está San Ignacio. Desde la estación, hay que cruzar la carretera y entrar por un pórtico que imitaba los de las misiones al pueblo. Al lado de la entrada está la oficina de información. Cinco cuadras arriba y seis a la derecha está la reducción de San Ignacio Miní, la más cuidada de las misiones argentinas. Fuimos primero al museo, que explicaba la historia, la vida y la organización de las misiones y tenía objetos decorativos, maquetas y unas prescindibles grabaciones de música guaraní.

 

Se pueden hacer visitas guiadas gratuítas, pero como era tarde y estaba a punto de llover, la recorrimos por libre. A lo largo del recorrido, hay paneles informativos con sonido que te informan de qué es cada cosa. Pasamos entre las viviendas, que en esta ocasión sí estaban bastante bien conservadas, hasta llegar a la plaza. Desde allí se puede ver la iglesia, en bastante buen estado, con la entrada muy decorada, de arenisca roja. Visitamos el recinto del cementerio, del cual no queda nada, y las ruinas del Cotiguazú, además de las hileras de viviendas que se extienden desde la plaza. Las casas en un principio eran construcciones alargadas, con un pórtico, pero al dejar la poligamia se fueron dividiendo hasta quedar una habitación por familia.

 

Entramos a la iglesia, de la que queda, además del pórtico, el suelo original y parte del alter. Pasamos al patio del Colegio, donde aparecían grandes termiteros entre las hierbas y había pájaros encima poniéndose las botas. Más allá estaba el recinto de los talleres y la huerta, con un pozo y restos del sistema de canalización fluvial.

 

  • Misión de Santa María La Mayor

 

El autobús te deja enfrente de la entrada a las ruinas. Hay muy pocos autobuses diarios, así que tuvimos que recorrer la misión con prisas para no tenernos que esperar allí más de 4 horas. A la entrada te dan un folleto que indica con números los principales puntos de interés.

 

Esta misión tiene la misma estructura que las otras pero se entra por la huerta en vez de por las viviendas. Había una columna de piedra en el centro de la plaza. Al lado este está la iglesia y las otras construcciones principales, y a los otros tres lados hay viviendas.

 

 

PUERTO IGUAZÚ Y LAS CATARATAS

 

Cómo llegar y salir

 

A Puerto Iguazú hay autobuses frecuentes desde casi cualquier lugar de Argentina. En la misma terminal se toman los colectivos para ir a las cataratas, tanto del lado argentino como brasileño.

 

Dónde dormir y comer

 

En Puerto Iguazú hay infinidad de alojamientos, pero quizá por ser tan turísticos no ofrecen tan buena relación calidad-precio. Miramos varios hoteles y hostels próximos a la estación pero los precios eran desmesurados. Finalmente, nos alejamos de esa zona y acabamos en el Hostel Tajibos, del cual nos habían repartido folletos. Es un lugar de ambiente familiar muy recomendable para quien busque habitaciones sencillas a buenos precios.

 

En los alrededores de la terminal de autobuses hay varios restaurantes pero son bastante caros. Para comer a mejor precio hay que bajar por la calle principal hasta fast foods o chiringuitos donde sirven empanadas, pizzas y sandwiches. Los precios son económicos pero más caros que en el resto de Argentina.

Qué ver y qué hacer

 

  • Cataratas de Iguazú (lado brasileño)

 

La entradase puede pagar en dólares, euros, pesos argentinos o reales. Si se dispone de distintas monedas conviene comprobar qué precio nos es más favorable. Este tícket, nada económico, incluye únicamente el acceso a uno de los muchos senderos que hay en esta parte del parque. Si se quiere acceder a alguno de los otros o contratar alguna de las diversas actividades que ofrecen, hay que pagarlo a parte.

 

Al entrar encontramos la primera estación del autobús de dos plantas que recorre el parque. Subimos y fuimos hasta la última parada, justo donde se inicia el sendero de observación de las cataratas. Bajando una rampa, se llega al primer mirador, provocando una de las sensaciones más impactantes que recordamos. El sendero cruza una espesa vegetación pero de vez en cuando aparece algún claro desde el que se pueden volver a observar las cataratas adornadas por bellísimos arco iris. Mientras vas caminando tienes la sensación que el más pequeño e insignificante salto de Iguazú sería impresionante si se situase en otro lugar del mundo.

 

En el camino, junto a un mirador próximo al restaurante pudimos ver gran número de coatíes. Unos graciosos mamíferos, similares a mapaches, con un morro alargado que usan para escarbar la tierra en busca de comida. Nuestro avistamiento de la fauna local continuó en un árbol próximo al camino tuvimos la suerte de ver dos tucanes.

 

Al final del recorrido hay una pasarela hacia la Garganta del Diablo. Se trata de un asombroso lugar en el que confluyen saltos de agua desde distintas direcciones formando una nube de vapor que impide ver el fondo del paisaje. Mientras caminas por la pasarela, el vapor de agua te envuelve y terminas completamente empapado. Si el día es soleado, se pueden ver arco iris en todas direcciones, algunos prácticamente circulares. Desde la garganta se puede subir a la última plataforma desde la que se tienen vistas muy próximas de alguno de los saltos. El recorrido finaliza ccon un ascensor con paredes de cristal que permite unas espectaculares vistas de la Garganta del Diablo.

 

El día en el parque nos encantó pero todo lo que tienen las cataratas de espectacular lo tienen de mal montado. No puede ser que con el precio de la entrada solo tengas acceso a un sendero que se recorre en menos de dos horas yendo con calma.

 

  • Cataratas de Iguazú (lado argentino)

 

El lado argentino del parque ofrece más posibilidades al visitante que el lado brasileño. Hay diversos senderos que se pueden recorrer y un tren que une las distintas zonas del parque Al entrar al parque, se accede a una plaza en la que hay un centro de interpretación en el que proporcionan información y mapas de los posibles senderos. El sendero verde lleva hasta la estación de Cataratas. Desde allí se puede tomar el tren para la Garganta del Diablo o recorrer los circuitos superior o inferior.

 

El Circuito Superior es un recorrido por unas pasarelas que, como su nombre indica, permite ver varios saltos desde la parte de arriba. Es fascinante ver como un manso río se transforma en un estruendoso torrente de agua que se precipita al vacío justo bajo tus pies.

 

Por el Circuito Inferior te acercas a la zona media o baja de algunos saltos y puedes ver como el chorro rompe al chocar contra las rocas o contra el lecho del río. Hay que destacar el amplio salto Bossettti que se puede contemplar muy de cerca y te garantiza un buen lavado de ideas.

 

Desde la estación Cataratas se puede tomar el tren a la estación Garganta. El recorrido desde la estación hasta la garganta transcurre por una pasarela de 1.1 kilómetros que va por encima del río Iguazú. Al llegar al final te encuentras con uno de los mayores espectáculos naturales que se pueden contemplar: es como si la naturaleza amansara todas las aguas de alrededdor para concentrar en un punto toda su furia y mostrar su lado más salvaje. En la Garganta de l Diablo confluyen varios de los mayores saltos de Iguazú y se desploman con toda su fuerza, formando una inmensa nube de vapor. Si hace un poco de viento teneis la ducha garantizada.

 

Una de las excursiones que se ofrecen en este lado del parque es la Gran Aventura. Consiste en un recorrido en coche descubierto a través de la jungla por el sendero Yacaratá y una navegación por el río que termina debajo mismo de alguno de los saltos. Cuando nosotros lo hicimos caía una lluvia torrencial así que el recorrido por la selva resultó poco agradable. Pudimos ver algunas especies vegetales como el bambú y el palmito, una especie de palmera de la que se extrae el alimento del mismo nombre. Parece que no es fácil ver fauna pero con la lluvia se convierte en tarea imposible. Al final del sendero se baja a un embarcadero donde se inicia la navegación. Se recorren cuatro kilómetros por el manso río con Brasil a un lado y Argentina al otro antes de iniciar una zona de rápidos en los dos últimos. El recorrido está bien pero lo mejor llega al final cuando la barca se acerca a los saltos de agua llegando a meterse completamente debajo y dejándote calado hasta los huesos. ¿Es una turistada? Sí, pero también una experiencia inolvidable.

 

Fue una pena que no pudieramos ir a la Isla San Martín, debido a la crecida del río, ni hacer el Sendero Macuco ya que el terreno estaba embarrado.

 

  • Hito tres fronteras

 

El principal atractivo de Puerto Iguazú es este lugar apartado del centro en el que confluyen tres países, Argentina, Brasil y Paraguay. En nuestro lado había un hito con los colores de la bandera argentina y, en las otras orillas del río se podía ver ya tierra brasileña y paraguaya.

 

 

SALTA

 

Cómo llegar y salir

 

Salta es una ciudad del noroeste argentino, desde cuya terminal que está cerca del centro hay conexiones a las principales ciudades del norte del país y también a Chile.

 

Desde Puerto Iguazú, tuvimos que cambiar en Corrientes porque no había autobuses directos, pero también se puede cambiar en otras ciudades como Resistencia y la espera entre los dos autobuses es corta.

 

Para ir a la Quebrada de Humauaca, hay que enlazar en Jujuy, a dos horas, y luego viajar otra hora hasta Purmamarca.

 

Para ir a Cafayate salen varios autobuses cada día y el trayecto dura unas cuatro horas.

 

Hay muchas agencias de viajes que realizan excursiones a Cafayate, el valle de Cachi, la Quebrada de Humauaca y las Salinas Grandes. De todas formas, se puede llegar a estos lugares en transporte público, que aunque menos cómodo, es mucho más económico y flexible.

 

Dónde dormir y comer

 

Salta posee muchos hoteles de todos los precios y hay grandes descuentos en temporada baja. Dormimos en el Residencial Elena, un pequeño hotel muy recomendable en la calle Buenos Aires. Cuando volvimos a pasar por Salta, los precios de este habían subido exageradamente por ser feriado y acabamos en el Hotel Munay, que, aunque la habitación no era muy grande, estaba impecable.

 

Hay gran número de fast foods en la ciudad, que ofrecen pizzas, pastas, sandwiches, empanadas y otros platos. Recomendamos La Lata, en la calle Buenos Aires casi enfrente del Residencial Elelna, donde tenían una carta muy variada y platos muy sabrosos a buen precio. También son muy agradables los chiringuitos del parque San Martín.

 

Qué ver y qué hacer

 

En Salta parece haber muchos museos interesantes, pero nuestra estancia coincidió con día de elecciones y estaban todos cerrados.

 

  • Catedral

 

Edificio rosa de estilo colonial, consagrado en el siglo XIX. El interior está muy ornamentado, con el techo pintado de verde claro y con imágenes de ángeles.

 

  • Plaza 9 de Julio

 

Plaza principal y centro neurálgico de la ciudad. Rodeada de edificios importantes como la Catedral, el Cabildo y algunas casas de estilo colonial.

 

  • Convento de San Francisco

 

Con una exhuberante fachada de color magenta y dorado, con un interior de estilo parecido al de la Catedral. En un lateral hay un recodo da al claustro. Solo se puede acceder en visitas guiadas y el día que nosotros estuvimos no había. En el mismo recodo hay un pesebre y una imagen muy venerada del niño Jesús de Aracoeli.

 

  • Convento de San Bernardo

 

De color blanco y estilo austero, es el monumento más antiguo de la ciudad, del siglo XVI. No está permitida la entrada al convento pero sí a la iglesia antes de la misa.

 

  • Teleférico y Cerro de San Bernardo

 

Desde el Parque San Martín, se puede tomar un teleférico hasta la cima del Cerro San Bernardo, desde donde se tienen buenas vistas de Salta y alrededores. También se puede ir a pie por el camino que sale desde el monumento a Güemes.

 

  • Lago y Parque San Martín

 

Agradable zona verde dela ciudad donde las familias van a pasar el día. Cuenta con chiringuitos de comida y un lago donde se pueden alquilar barcas a pedal.

 

 

QUEBRADA DE HUMAUACA

 

Cómo llegar y salir

 

Hay autobuses locales que conectan Jujuy con los distintos pueblos de la quebrada y te permiten moverte por ellos con facilidad. También hay remisses (taxis compartidos) para moverse entre los pueblos que están más cerca entre ellos y siguen siendo muy económicas.

 

Desde Purmamarca, principal pueblo donde dormir de la quebrada, se organizan excursiones de ida y vuelta a las Salinas Grandes, a través de los taxis locales.

 

Dónde dormir y comer

 

En Purmamarca hay diversos hostales y también habitaciones de casas que la gente alquila a los turistas. Aunque no ofrecen demasiadas comodidades, es muy agradable dormir en una casa de adobe con vistas al Cerro de los Siete Colores.

 

En Purmamarca hay muchos restaurantes preparados para el turismo, pero nosotros comimos en un pequeño restaurante local donde servían platos típicos y sandwiches. En Humauaca, como en casi toda Argentina, pudimos comprar empanadillas deliciosas y muy bien de precio.

 

Qué ver y qué hacer

 

  • Purmamarca

 

Este pueblo tiene como telón de fondo el Cerro de los Siete Colores, la imagen más famosa de la Quebrada de Humahuaca y una de las más famosas del noroeste argentino. Se pueden tener buenas vistas de este si se sube a una pequeña montaña, situada al otro lado de la carretera, a primera hora del día. También es posible caminar hasta la base del cerro y rodearlo. En la parte de atrás hay unas formaciones muy peculiares en forma de aguja.

 

En la plaza principal se encuentrael Cabildo y la iglesia, además de un vistoso mercadillo. En el interior de la iglesia hay pinturas de la escuela cuzqueña y el techo y el altar están construidos con madera de cactus.

 

  • Maimara

 

Este pueblo es famoso por la Paleta del Pintor, una caprichosa ladera con los más variados colores.

 

  • Tilcara

 

Un kilómetro al sur del centro, se encuentra el Pucará de Tilcara, una fortaleza precolombina. A la entrada de las ruinas hay un jardín botánico de cactus y un corral de llamas. Aunque está todo un poco desordenado, la visita es muy evocadora ya que hay muchas casas reconstruidas. Nos gustó mucho el paseo entre las ruinas y los cientos de cactus de todas las formas y tamaños. Se dice que hay un cactus por cada alma que vivió en la ciudad. No nos gustó que lo más vistoso desde cualquier punto del complejo es una pirámde, monumento a los arqueólogos pioneros. Creemos quese le tendría que dar más importancia a las construcciones originales.

 

  • Uquía

 

El autobús te deja en medio de la carretera y por una pista de tierra puedes llegar a este pueblo en medio de ninguna parte. En la plaza hay muchos tenderetes y la iglesia, donde destacan las pinturas de los Ángeles Arcabuceros, en las que aparecen los ángeles Gabriel y Uriel armados y preparándose para la lucha.

 

  • Humahuaca

 

Como en la mayoría de estos pueblos, la vida gira entorno a la plaza, donde está la iglesia y el Cabildo. El de Humahuaca es muy curioso, con una torre con un reloj y piedras incrustadas en la fachada. Por unas escaleras, se sube hasta el monumento a la independencia. Rodeándolo, se pasa entre gran número de cactus y se tienen buenas vistas de las montañas próximas. Es una buena experiencia pasear por las adoquinadas calles de este encantador pueblo.

 

 

SALINAS GRANDES

 

Las Salinas Grandes son una de las mayores salinas del mundo y son realmente espectaculares. Se trata de una gran extensión de sal, totalmente blanca, por la que se puede caminar hasta cansarse sin que se mueva la línea del horizonte. El fondo de volcanes y montañas lo convierte en un marco incomparable. Se pueden ver las explotaciones en las que todavía se trabaja, las piletas con agua de donde se extrae la sal y una casa hecha integramente de este material.

 

Cómo llegar y salir

 

Desde Salta hay excursiones de un día a las Salinas Grandes y desde Purmamarca se organizan pequeños grupos para ir y volver en medio día. Nosotros llegamos desde Purmamarca y continuamos en ruta hasta Susques en un autobús. No recomendamos estar esperando al autobús en las Salinas, ya que es un lugar a mucha altura, completamente desangelado,con mucho frío y viento y tuvimos que esperar casi dos horas al autobús, que no sigue horarios fijos.

 

 

CHILE

 

SAN PEDRO DE ATACAMA

 

Cómo llegar y salir

 

Desde Salta hay un autobús diario a San Pedro de Atacama, de todas maneras hay que estar siempre atento porque la frontera se suele cerrar en invierno debido al mal tiempo. Desde Purmamarca se puede coger el mismo autobús, pero no es recomendable tomarlo en Susques después de haber dormido allí, porque hay que tomarlo en la ruta sobre las 6 de la mañana y la gente de allí nos decía que normalmente no para a recoger pasajeros.

 

Dónde dormir y comer

 

En San Pedro hay muchísimos hoteles y los precios son desmesurados, en especial en temporada alta o en un fin de semana largo como era nuestro caso. Dimos muchas vueltas porque no encontrábamos ningún hotel a un precio razonable. Finalmente nos quedamos en una habitación con baño privado en el Cruz de Atacama, un hotel sencillo y caro pero lo mejor que encontramos. Hay que decir que el personal es encantador. Teniamos cocina en el hotel, así que nos hicimos la comida todos los días. Los precios en cualquier restaurante de San Pedro son también exageradamente caros y no los probamos.

 

Qué ver y qué hacer

 

San Pedro de Atacama está plagado de agencias que organizan los tours a los diferentes puntos de interés, a los cuales es prácticamente imposible acceder de otra manera. Todas ofrecen prácticamente lo mismo, pero es recomendable recorrer varias de ellas para obtener el mejor precio. Nosotros acabamos contratando con Visión Atacameña los cuatro tours clásicos y estamos muy contentos, las excursiones fueron perfectas.

 

  • Laguna Céjar, Ojos del Salar y Laguna Tebinquinche

 

Hicimos esta excursión en nuestra primera tarde en San Pedro de Atacama. Durante el trayecto se pueden ver los volcanes que rodean el Salar de Atacama. El más importante es el Licancabur, volcán del pueblo, un imponente cono perfecto con nieve en la parte superior. A su lado está el Junique o volcán descabezado, ya que es un cono al que parece que le han cortado la parte superior. Son dos volcanes gemelos ya que los alimenta la misma fuente magmática.

 

La primera parada fue en la Laguna Céjar, un lago con una concentración de sal superior a la del Mar Muerto. El agua estaba muy fría y nos costó meternos pero una oportunidad como esta no podía desaprovecharse así que nos armamos de valor y acabamos metiéndonos del todo y comprobando que flotábamos. Al salir nos quedaron restos de sal en la piel.

 

La siguiente parada fue en los Ojos del Salar, dos pozas de circunferencia prácticamente perfecta y de más de un kilómetro de profundidad. La teoría más aceptada es que se formaron a partir del deshielo por efecto embudo. Existe la posibilidad de bañarse en una de las pozas saltando desde una altura de unos dos metros. Una experiencia muy recomendable.

 

La tercera y última parada del día fue la Laguna Tebinquinche. Nos metimos y empezamos a caminar y caminar sin que el agua nos llegase ni a las rodillas. El suelo está lleno de sal, muy suave, y de unas formaciones rocosas similares al coral que hay que evitar pisar ya que es muy doloroso. Al ponerse el sol se produce un efecto muy curioso ya que las montañas se tiñen completamente de rosa. Además, se produce un espectacular efecto espejo, reflejando las montañas y volcanes que rodean la laguna en las aguas de esta. Mientras el sol se ponía, el color de las montañas iba cambiando, pasando del rosa al violeta y del violeta al azul en algunos puntos.

 

  • Lagunas altiplánicas

 

Las excursiones de la mañana siempre salen muy pronto y te suelen pasar a buscar por el hotel. La primera parada fue justo al lado de la carretera donde se cruza el Trópico de Capricornio. Allí hay una pequeña construcción que conmemora este hecho y se puede observar un trozo del antiguo Camino Inca, delimitado por montoncitos de piedras, que pasaba por aquí y llegaba hasta Cuzco.

 

Cruzamos un río de lava antes de llegar a la parada más alta de la jornada, a 4200 metros, las lagunas Miscanti y Meñiques. Miscanti mide 15 km2 y se alimenta del deshielo. Cuando nosotros estuvimos estaba prácticamente toda congelada. El paseo alrededor de la laguna fue muy agradable con los volcanes nevados de fondo. La laguna de Meñiques se alimenta de Miscanti a través de un río subterráneo y es más pequeña que esta. Cerca de Meñiques pudimos ver vicuñas y taguas cornudas, un ave acuática de color negro que anida en la laguna.

 

La siguiente parada fue para observar un riachuelo junto a la cuneta en el que, debido a un efecto óptico, el agua parecía que subía en vez de bajar. Poco después paramos el coche frente a una subida y, al soltar el freno, empezamos a subir. Esto se debe a que el coche se veía afectado por un campo magnético por estar próximos al Trópico de Capricornio. Al parar el coche a mitad de la rampa y soltar el freno nos quedamos quietos.

 

Llegamos a Socaire, pueblo con más movimientos sísmicos de Chile, entre cinco y siete al día. Allí pudimos ver su iglesia, hecha de piedra volcánica, y su agricultura en terrazas, herencia inca. Este sistema permitía que las terrazas inferiores aprovechasen el agua de las superiores y así se ahorrase agua al regar.

 

La penúltima parada de la excursión fue la laguna Chaxa, donde habitan tres especies de flamencos: el de James, con las patas y los pies rosas; el de los Andes, con los pies negros y el chileno, con los pies de color anaranjado. Estuvimos un buen rato por allí, paseando por los alrededores de la laguna y observando los flamencos con los prismáticos.

 

La última parada antes de llegar fue en el pueblo de Toconao, famoso por la piedra Pómez y por la fruta. Dimos un breve paseo antes de volver para San Pedro.

 

  • Valle de la Luna

 

La primera parada fue en el Mirador del Cari o del Coyote (por su similitud con el lugar donde el Coyote intentaba atrapar al Correcaminos), un paraje con unas vistas asombrosas sobre unas formaciones increíbles en el que puedes llegar a rocas literalmente suspendidas sobre el precipicio.

 

La furgoneta paró junto a la carretera, a unos veinte minutos de un lugar desde el que se tenían unas estupendas vistas del Valle de la Muerte. Se compone de unas pequeñas montañitas de roca, acabadas en punta y muy juntas, que se extiende durante varios kilómetros.

 

La última parada de la jornada fue en el Valle de la Luna. Primeramente fuimos a las cavernas de la sal, una zona donde las paredes caracolean creando salientes que debes trepar o agacharte, llegando en algunos casos a tener prácticamente que arrastrarte. En las paredes se pueden ver formaciones de sal cristalizada que se asemeja al cuarzo. Lo pasamos muy bien por aquel laberinto de piedra que parece un circuito de un parque infantil.

 

Llegamos al pie de la Gran Duna cuando faltaba poco para ponerse el sol, así que sin perder tiempo nos unimos a la procesión de turistas que se dirigían a la cima. Al llegar, nos situamos para ver los colores que tomaban la duna y las distintas formaciones mientras el sol se ponía. Hay que decir que está prohibido caminar sobre la duna. Una vigilante nos dijo que desde el satélite se vio que hay una grieta debajo y sería peligroso caminar por ella porque se podría hundir.

 

  • Géiseres del Tatio

 

El mejor momento para ver los géiseres es al amanecer, así que las excursiones salen exageradamente pronto, a las 4 en nuestro caso. Al llegar a los géiseres empezamos a caminar entre fumarolas de varios metros de altura con fuerte olor a azufre. De algunos agujeros salían borbotones de agua que, de vez en cuando, se elevaban como una fuente. Nos sumergimos en las profundidades del averno cruzando el campo geotérmico hasta que apareció el sol y nos liberó de las tinieblas.

 

Cerca del campo geotérmico hay unas termas, una pequeña piscina de aguas templadas rodeadas de hielo. Hay que decir que, aunque el agua no estaba fría, el ambiente era gélido y no apetecía recrearse. Es un gran momento estar sumergido en las aguas termales ante la gran estampa con los géiseres y los volcanes nevados de fondo. Hay unos vestuarios donde es posible secarse y cambiarse para entrar en calor.

 

De vuelta a San Pedro paramos en la laguna Putana, llamada así por el volcán del mismo nombre que se avista en uno de los extremos de esta. Allí pudimos ver gran cantidad de taguas cornudas y ocas andinas.

 

Emprendimos el camino de vuelta y pudimos ver un zorro y varias vicuñas antes de llegar al poblado de Machuca, un pueblo que podría ser atractivo con las casas con techos de paja y una pequeña iglesia pero se ha convertido en un atrapaguiris.

 

 

ARGENTINA

 

CAFAYATE

 

Cómo llegar y salir

 

Desde Cafayate solo hay enlace a dos ciudades importantes de Argentina: Salta y Tucumán, con tres o cuatro servicios diarios. La compañía a cada uno de los dos destinos es diferente, Flechabus a Salta y Aconquija a Tucumán, y cada una sale de un lugar del pueblo.

 

Dónde dormir y comer

 

En la terminal de autobús reparten propaganda de varios hostales baratos y aparentemente recomendables. Nos ofrecieron una habitación enorme con baño en el Hostal Benjamin, el más barato de todo el viaje. El dueño fue muy amable y acogedor y nos proporcionó información sobre los puntos de interés.

 

Comimos en un comedor local que nos habían recomendado en el hotel y la que fue probablemente la mejor comida del viaje: napolitana (milanesa sobre la cual se pone salsa de tomate, mozzarella fundida y jamón) y un menú de fideos con carne y sopa baratísimo. También probamos un lugar a un par de cuadras de la plaza donde hacían enormes sandwiches de milanesa.

 

Qué ver y qué hacer

 

  • Pueblo de Cafayate

 

Cafayate es un pueblo muy tranquilo en el que se está muy a gusto. La plaza es el auténtico centro neurálgico de la ciudad. En ella y sus alrededores se encuentran prácticamente todas las agencias de turismo y gran número de restaurantes de todo tipo y para todos los bolsillos.

 

  • Quebrada de Cafayate o Quebrada de las Conchas

 

Hay diversos tours que llevan a visitar los lugares de la quebrada y salen de los alrededores de la plaza. Nosotros llegamos un poco tarde y tomamos un taxi para que nos hiciera un recorrido parecido. No nos salió mucho más caro y quedamos encantados con el trato de Nicasio y con la jornada en general.

 

La quebrada debe su nombre al Río de las Conchas, llamado así porque se encontraron aquí muchos fósiles de estos moluscos. Nuestra primera parada fue en Los Médanos, una zona de dunas cubiertas de vegetación. Al entrar en la quebrada, el primer lugar que visitamos fue la zona de Las Punillas. Realizamos una caminata por este terreno arenoso, lleno de formas rocosas en las que el rojo intenso es el color predominante y con numerosos cactus, algunos medio enterrados. Las rocas son muy erosionables y se mantienen porque aquí llueve muy poco.

 

Más adelante, en el margen izquierdo de la carretera, al otro lado del río, pudimos observar una formación llamada Los Castillos, unas grandes paredes de considerable altura erosionadas de forma natural. Nuestra siguiente parada fue en el Obelisco, un gran pivote moldeado por el agua, de millones de años de antigüedad.

 

Probablemente, el mejor lugar que visitamos fue la Yesera. Debe su nombre a unas antiguas minas de yeso que pudimos ver más adelante. Hicimos una excursión de alrededor de una hora en la que pasamos entre montañas de diversos colores. A un lado quedaban las de color rojo y anaranjado, mientras que al otro las amarillas y verdes. Resultó excepcionamente interesante poder apreciar los estratos de sedimentos que parecían trazados con tiralíneas. Aquí pudimos ver unas plantas con el tronco verde llamadas brea. Tienen este color porque hacen la fotosíntesi en el tronco.

 

La siguiente atracción que visitamos fue el Sapo, un montículo de roca muy grande que se asemeja asombrosamente a este animal, pudiéndose distinguir fácilmente los ojos, la boca y las patas. De camino a él pudimos ver un par de zorros junto a la carretera. Más adelante, en un desvío a la derecha se anuncia la entrada al Anfiteatro. Aquí las paredes de roca se cierran formando un cilindro abierto por la parte superior, provocando que la sonoridad en este punto sea excelente. Se puede comprobar ya que suele haber algunos músicos allí.

 

El lugar más alejado de Cafayate que visitamos fue la Garganta del Diablo, un cañón formado por un río que solo lleva agua en verano. Caminamos por su cauce o, mejor dicho, escalamos por él en lo que fue un paseo espectacular.

 

De vuelta Cafayate, hicimos un par de paradas más. La primera fue para fotografiar la formación de El Fraile, perfectamente distinguible sobre una montaña. La segunda fue en La Casa de los Loros, unas altas piedras con numeroso agujeros hechos por estos animales para esconderse. No tuvimos suerte y no vimos ninguno de estos animales, todavía no habían vuelto.

 

  • Pinturas rupestres cerca de Río Colorado

 

Las pinturas estan a unos 5 km de Cafayate. Se puede ir en taxi o alquilar una bicicleta. De cualquier modo, una vez se llega a la zona, hay que dejar el vehículo y empezar a caminar por la ladera de la montaña. Nosotros tomamos un taxi que nos llevó por una pista de tierra y nos dejó en el margen derecho. Allí cruzamos un grupo de casas y tomamos un sendero hacia la montaña. Según la guía, una vez allí se puede contratar a algún chico que te enseñe donde están las pinturas. Nosotros no encontramos a nadie así que nos pusimos a buscarlas por nuestra cuenta. Es una tarea difícil pero sumamente divertida, por un rato te sientes arqueólogo aficionado. Las encontramos en varios puntos y pudimos ver pinturas de camélidos, una especie de avestruz y diversas formas geométricas. Seguramente nos dejamos muchas por ver pero disfrutamos mucho y nos fuimos orgullosos de lo que habíamos encontrado.

 

 

MENDOZA

 

Cómo llegar y salir

 

Mendoza es una de las principales ciudades de Argentina y hay transporte casi continuado a cualquier lugar del país. Llegamos desde Tucumán, viniendo de Cafayate. Salimos hacia San Luis, a donde hay autobuses casi cada hora.

 

Dónde dormir y comer

 

Dormimos en el Hostel Savigliano, que nos habían ofrecido en la estación de autobuses, un lugar sencillo con derecho a cocina.

 

Comimos en la Panchería Homero, cerca del centro, que ofrece perritos calientes, sandwiches y pizzas. También hay numerosos establecimientos que venden docenas de empanadillas a muy buen precio.

 

Qué ver y qué hacer

 

Mendoza es una ciudad que destaca más por los alrededores que por los puntos de interés que alberga en su interior. De todas formas es una ciudad en la que se está a gusto y se puede gastar un día en visitar sus puntos de interés.

 

  • Plaza San Martín e Iglesia

 

Esta amplia plaza repleta de árboles alberga en su centro una estatua ecuestre del Libertador señalando con el brazo el camino que siguieron sus tropas para cruzar los Andes.

 

  • Convento y Basílica de San Francisco

 

Gran templo neoclásico de fachada rosada que alberga un mausoleo con los restos de la hija, el yerno y la nieta del General San Martín. Por fuera no es especialmente pintoresca y solo abre hasta las 13h, cuando nosotros llegamos ya habían cerrado.

 

  • Catedral de Loreto

 

Esta catedral, de fachada blanca y marrón, es el centro del catolicismo de Mendoza y uno de los edificios religiosos más antiguos de la ciudad. Está situada en la Plaza Domingo Faustino Sarmiento.

 

  • Museo Fundacional, antigua fuente y ruinas de San Francisco

 

Situado en la plaza Pedro del Castillo, es probablemente el principal punto de interés de la ciudad. La misma entrada incluye la visita al museo, a la fuente subterránea, a las ruinas de San Francisco, al acuario y a una cata de vinos.

 

En el museo hay paneles con largas explicaciones de varias etapas de la historia de Mendoza. Se exponen varios objetos como piezas de cerámica y antiguas vestimentas. También se pueden ver las excavaciones en el edificio que un día fue el Cabildo y posteriormente un matadero.

 

Desde el museo, cuando encuentran gente suficiente, salen visitas guiadas a los restos de la antigua fuente, que se encuentra bajo tierra. Se trata de una fuente octogonal del siglo XIX, que no tenía una función de corativa si no que, a través de un acueducto, traía aguas no contaminadas a la ciudad desde las montañas. Se pueden apreciar distintos niveles del suelo y de la fuente correspondientes a distintos momentos de la historia. Hoy en día se encuentra bajo la fuente actual.

 

Al salir fuimos a una esquina de la plaza a ver las ruinas de San Francisco, un antiguo convento jesuita que posteriormente fue utilizado por los franciscanos. No queda mucho del original pero una peculiar estructura metálica ayuda a hacerse una idea de cómo era. Subimos al coro, desde donde se tienen buenas vistas de la plaza.

 

  • Acuario

 

En este pequeño acuario, el primero de Argentina, hay dos túneles llenos de peceras en los que predominana las especies autóctonas. Uno de los túneles es de peces de agua dulce y el otro de agua salada. Su mayor atracción es una tortuga marina que está en una sala a parte. En la parte de arriba del recinto, está el territorio yacaré, donde hay varias especies de estos animales.

 

  • Serpentario

 

Este pequeño serpentario, situado justo enfrente del acuario, se compone de un pasillo cubierto en el que hay unos cuantos terrarios con serpientes, lagartos y tarántulas de todo el mundo. Destacan la anaconda, la pitón birmana, la víbora de Gabón o la cascabel.

 

  • Parque San Martín

 

Este inmenso parque situado lejos del centro es uno de los lugares más destacables de la ciudad. Tiene un gran lago y destaca el Cerro de la Gloria con un monumento al Ejército de los Andes de San Martín pero por falta de tiempo solo pudimos dar un fugaz paseo por la zona de la entrada principal.

 

  • Tour de Alta Montaña

 

En Mendoza hay muchas agencias que ofrecen tours aunque los productos son muy parecidos. Conviene preguntar en varios y comparar los precios. Nosotros cotratamos este tour en Mendoza Viajes, algo distinto al que se ofrecía normalmente ya que iba por Villavicencio y volvía por donde van y vuelven la mayoría de tours. El grupo era reducido y quedamos muy contentos con el trato recibido.

 

Una furgoneta nos pasó a recoger por el hotel e iniciamos la excursión. La primera parada fue en una puerta que conmemora el lugar en que Las Heras y San Martín se separaron en su expedición hacia los Andes. Poco después llegamos al antiguo Hotel Villavicencio e iniciamos la Carretera de los Caracoles o del año, ya que tiene 365 curvas. Por el camina vimos varios grupos de guanacos. Llegamos a un mirador de los Caracoles desde donde pudimos ver y fotografiar la serpenteante carretera.

 

Pasados los caracoles llegamos a un mirador desde el que se veían muchas montañas de los Andes y, a un lado, medio oculta por las nubes, se veía una punta del Aconcagua. Mientras descendíamos, en los margenes de la carretera pudimos ver las Araucarias de Darwin, unos fósiles de los troncos de estos árboles petrificados.

 

La carretera siguió, pasando por los diferentes sistemas montañosos: la Precordillera, la Cordillera Frontal y la Cordillera Principal, cada una con montañas de mayor altitud que la anterior.

 

Paramos en el pueblo de Uspallata donde se puede desayunar y alquilar ropa y trineos para la nieve. Pasada la estación de esquí Los Penitentes, nos detuvimos en una ladera nevada delante de un pequeño cementerio de montañeros donde está enterrado el primer argentino que subió al Aconcagua. Durante una hora nos estuvimos tirando en trineo por la ladera. Una experiencia tan infantil como divertida.

 

A escasos metros está Puente del Inca, un puente natural que perteneció al Camino Inca. La roca toma distintos colores a causa de las diferentes sales del agua. Quedan las ruinas del antiguo hotel y sus baños termales, destruidos por un alud. Hay dos teorías sobre la formación del puente: la primera, que era un puente de hielo sobre el cual se depositaron materiales rocosos que al fundirse el hielo se compactaron, y la segunda que se formó a partir de desprendimientos del Aconcagua.

 

El viaje de ida acabó en Cuevas, último pueblo antes de la frontera con Chile. Se puede caminar hasta una pequeña caseta que formaba parte de las Casas del Rey, de las cuales hay cuatro en Argentina y había cuatro en Chile, destinadas a que el correo se refugiase allí en caso de necesidad.

 

Durante el trayecto de vuelta, pudimos ver en un pozo de la cuneta dos cóndores enormes comiendose un animal muerto. Son carroñeros y muy feos de cara, parece mentira que al volar sean tan elegantes. La última parada fue en el Dique Potrerillos, por donde circulaba el tren transandino antes de construirse la presa.

 

 

SAN LUIS

 

Cómo llegar y salir

 

La gran estación de autobuses de San Luis es de las más modernas de Argentina, pero está a 4km del centro. Para llegar allí hay que tomar un bus urbano enfrente de un concesionario de Toyota.

 

Para regresar a la estación desde el centro de San Luis se puede tomar el bus P, pero se necesita una tarjeta especial. Para poder comprar el billete en el autobús hay que ir a la calle Chacabuco con Lavalle y subir a cualquiera que vaya a Potrero, Volcán...porque paran en la terminal.

 

Hay autobuses regulares de largo recorrido pero para llegar a los pueblos de montaña de alrededor hay muy poca frecuencia.

 

Dónde dormir y comer

 

San Luis no dispone de gran oferta hotelera, en la calle Belgrano hay algunos hoteles, entre los cuales el Hotel Casablanca, donde nos alojamos. Para comer también hay pocos lugares económicos por el centro.

 

Qué ver y qué hacer

 

  • Plaza Pringles

 

Esta céntrica plaza tiene mucho movimiento a cualquier hora del día. Cuenta con una estatua ecuestr de Pringles y en uno de los márgenes está la catedral, de estilo colonial.

 

  • Congreso Deliberante

 

Edificio de principios del siglo XIX, de estilo colonial, que fue la primera casa de la ciudad. Tiene un patio muy amplio de baldosas blancas y una escalera de madera de la casa originaria.

 

  • Museo Dora Ochoa de Masramón

 

Pequeño y extraño museo en el que se puede encontrar un poco de todo, desde antiguos microscopios a colecciones de juguetes y muñecas, pasando por un hueso de un extinto perezoso gigante o un fósil de una enorme araña de casi un metro de longitud. De todas formas, está bien dedicar un rato a visitarlo.

 

  • Plaza Independencia

 

Amplia y arbolada plaza rodeada de varios edificios interesantes como la Antigua Casa de Gobierno, la Casa de las Culturas y el Antiguo Templo de Santo Domingo, de estilo morisco y en el que destacan unas puertas de madera de algarrobo.

 

  • Antigua estación de trenes

 

Alejada del centro, esta antigua estación es un edificio antiguo con techos verdes y mucho encanto. No sabemos qué función cumple actalmente.

 

 

PARQUE NACIONAL SIERRA DE LAS QUIJADAS

 

Cómo llegar y salir

 

Para llegar al Parque Nacional Sierra de las Quijadas se puede tomar cualquier autobús que vaya hasta San Juan, lo difícil es coger el de vuelta, ya que aunque la entrada del parque está al lado de la carretera, los autobuses raramente paran para recoger pasajeros allí. Además, ir sin vehículo propio o sin ir en una excursión organizada también es un problema porque la entrada del parque se encuentra a 6km de los miradores y lugares a visitar.

 

Qué ver y qué hacer

 

El autobús te deja en la carretera frente al desvío del parque. Por un camino se llega a la oficina donde está la taquilla. Hay descuento de estudiantes pero solo lo aplican a los nacionales. Recorrimos el camino hasta los miradores a pie. Amitad de camino hay un pequeño recinto arqueológico con varios hornillos neolíticos que se usaban para la cerámica y la forja de objetos de metal. También durante este camino vimos unas maras, una especie de enormes liebres con orejas cortas. De vuelta vimos un zorro gris que cruzó el camino.

 

Al final de la pista de tierra hay un aparcamiento y desde allí salen dos senderos a distintos miradores. Antes de tomar el sendero de miradores se llega a unos precipicios que dan a una gran depresión, llamada Potrero de la Aguada porque es el valle donde llevaban a los animales a pastar porque como está rodeado de paredes rocosas constituía un cerco natural. "Aguada" viene de dos ríos que confluyen detrás de una de esas montañas y es el lugar donde van los animales en esta época del año porque hay sequía.

 

La primera parte del Sendero de Miradores sigue el lecho de un antiguo río hasta llegar al Mirador de las Aguadas, desde donde se tienen buenas vistas de las puntiagudas formaciones próximas y de la llanura. Más adelante está el Mirador de los Farallones. Los farallones son unos acantilados en forma de columnas que parecen casitas o pequeñas cabañas. Probablemente sean las formaciones más interesantes y pintorescas de este parque.

 

El otro camino lleva al Mirador Norte. El sendero está delimitado por piedras y el terreno es arenoso, con vegetación baja. Las vistas desde aquí son similares a las del mirador que hay antes de empezar el otro camino. Mientras estábamos allí apareció un enorme cóndor volando a pocos metros de nuestras cabezas.

 

Queríamos hacer una de las rutas guiadas para ver la huella de dinosaurio y los restos fósiles pero anduvimos buscando al personal del parque y no encontrábamos a nadie. Finalmente, medio de casualidad, vimos a un guarda que avisó por walkie-talkie a un guía. La excursión se llamaba Huellas del Pasado. Hicimos el mismo recorrido hasta el más bajo de los miradores y allí cruzamos una valla de madera. Empezamos a bajar por un estrecho camino por la ladera de las montañas. Pasamos por un terreno en el que había trazas fósiles, fósiles de túneles que excavaron lombrices y gusanos hace millones de años. El momento estrella de la excursión fue al llegar al punto más bajo, donde vimos la huella de un saurópodo y restos de otras más erosionadas.

 

 

POTRERO DE FUNES

 

Cómo llegar y salir

 

En San Luis, en la esquina de Chacabuco con Lavalle se puede tomar el autobús que va a Potrero de Funes. Es un lugar muy turístico, con muchos restaurantes y hoteles pero en agosto lo encontramos un poco apagado ya que es temporada baja.

 

Qué ver y qué hacer

 

Potrero es un pueblo urbano de unos seis kilómetros en medio del cual hay un gran lago y con la sierra como telón de fondo.

 

  • Circuito automovilístico

Actualmente se usa de carretera y como ronda interior que conecta los distintos sectores del pueblo, con acesos numerados.

 

  • Lago

Tiene varios accesos.A través del A1 se entra en un pequeño parque que llega hasta su orilla. Está habilitado para ir a pasar el día en familia, con barbacoas y espacio para jugar. Se pueden alquilar barcas y pedales para dar un paseo por el lago.

 

  • Capilla

Se trata de una pequeña iglesia con un sencillo interior, situada en lo alto de unas escaleras y rodeada de césped.