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Del Mekong al Ganges en 100 Templos (I): Tailandia, el Reino de Siam
 (Sergi y Yolanda)

Primera parte de nuestro gran viaje por el continente asiático. Aterrizamos en Bangkok e hicimos un recorrido de dos semanas por Tailandia, país en el que ya habíamos estado 6 años atrás. Partiendo de la capital, cruzamos hacia el norte, repitiendo paradas como Ayutthaya, Chiang Mai o el Parque Nacional Khao Yai y visitando nuevas como los templos jemeres escondidos por los alrededores de Khorat, los maravillosos templos de Sukhothai o la apacible Nong Khai. Allí tuvimos nuestro primer encuentro con el río Mekong, el cual cruzamos para pasar a Laos, la siguiente etapa de nuestra expedición.

TAILANDIA

1.Bangkok
2.Khorat
3.Parques Históricos de Phnom Rung y Prasat Muring Tam
4.Parque Histórico de Phimai
5.Parque Nacional Khao Yai
6.Ayutthaya
7.Sukhothai
8.Chiang Mai
9.Nong Khai

BANGKOK 

Bangkok es una ciudad que nos fascina y que no nos cansaríamos nunca de visitar. Volveríamos una y otra vez, y no por los principales templos y puntos turísticos, que pueden hasta resultar un poco agobiantes, sino por los paseos por sus coloridos barrios, en los que te empapas de la esencia local mientras te vas topando, uno tras otro, innumerables y desconocidos pequeños templos, donde respirar el humo del incienso y observar cohibido el solemne desfile de los monjes con sus túnicas naranjas.

Cómo llegar y salir

Volamos a Bangkok desde Barcelona con British Airways, haciendo una corta escala en Londres (Heathrow). El vuelo transcurrió sin incidentes, pero el avión era viejo y bastante limitadito: los televisores no tenían juegos y las opciones de cine y música eran muy escasas, la comida no especialmente buena y el aire acondicionado estaba muy fuerte.

Desde el aeropuerto de Bangkok, se puede llegar a la ciudad en SkyTrain, pero esta vez cogimos un taxi. El trayecto nos resultó sorprendente, porque vimos una ciudad muy distinta a cómo la recordábamos: muchos rascacielos (algunos en construcción) y otras edificaciones que le daban un aspecto muy occidental.

Cómo desplazarse

La ciudad es enorme, pero es relativamente fácil desplazarse. Los medios de transporte incluyen:

Dónde dormir

Empezamos nuestro gran viaje por Tailandia, pero unos meses después volvimos a pasar por Bangkok para volar a Myanmar. La primera vez nos alojamos en el Sarasinee All Suites, en Thonburi, cerca de la parada de metro de Th. Krong Thonburi. Su aspecto exterior era un poco cutre, con una entrada con aspecto de parking, pero la habitación estaba muy bien. De hecho, era una suite moderna, con una habitación, comedor y una barra americana. Disponía también de nevera y microondas.

A la vuelta, nos quedamos en Rompo Mansion, un hotel de 4 estrellas algo apartado y con aspecto de residencia de estudiantes, al que valoramos bastante positivamente. La habitación era grande y moderna, aunque le fallaban algunos detalles como el escritorio, que estaba muy deteriorado. En cambio, tenemos que decir que el personal era de 10. Todos con los que tratamos, desde recepcionistas hasta personal de limpieza o seguridad, fueron muy cordiales. Incluso, necesitábamos coser una mochila que se nos había roto y preguntamos dónde podíamos hacerlo. Uno de los trabajadores no solo nos lo indicó, sino que nos acompañó hasta la pequeña sastrería y nos hizo de traductor.

Dónde comer

Bangkok es un paraíso para el paladar. En cualquier esquina y a cualquier hora del día puedes encontrar un puestecillo donde comprar unas brochetas, wan-ton o frituras variadas. Cualquier pequeño local o gran restaurante, sea en la calle más recóndita o en un moderno centro comercial, ofrece raciones de arroz y fideos buenísimos, incluyendo el plato estrella tradicional: los deliciosos Pad Thai.

Qué ver y qué hacer

Bangkok tiene una infinidad de puntos de interés para todos los gustos: desde el lujo de las piscinas infinitas, los juegos de luces nocturnos, y los cócteles en lo alto de sus rascacielos; hasta los fascinantes templos y Budas gigantes. Claro ejemplo de ciudad de contrastes, lo que es seguro es que no dejará a nadie indiferente.

Como sugiere el nombre que le hemos dado a nuestro viaje, nosotros estábamos especialmente interesados en los lugares de culto, por lo que mencionaremos muchos templos como lugares de interés.

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KHORAT 

El principal interés de esta ciudad recae en los templos jemer de los alrededores. De todos modos, es una ciudad muy agradable para estar y la ausencia casi total de turismo la convierten en una de las más auténticas que encontramos en Tailandia.

Cómo llegar y salir

Los autobuses de Bangkok a Khorat salen desde la estación de Mo Chit, a la cual llegan los destartalados autobuses urbanos 3 y 77. La estación es un caos y parece que a cualquier hora por la mañana hay alrededor de una decena de autobuses a punto de salir para Khorat (o Nakhon Ratchasima, que es su nombre completo). Suponemos que habrá buses de varias clases, pero el que cogimos era sorprendentemente cómodo, con asientos anchos, muy nuevo e incluso con aire acondicionado. La parte negativa es que las 3 o 3.5 horas de trayecto que anunciaba la guía fueron realmente 4 y media.

Para saber más sobre cómo ir a las ruinas de los alrededores, podéis consultar más abajo la información de los distintos yacimientos.

Dónde dormir y comer

Fuimos a un hotel que habíamos encontrado por internet, el Korat Hotel. Estaban de obras y sus paredes rosas, que necesitaban una mano de pintura, lo hacían parecer viejo y desgastado. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. La recepción y el vestíbulo eran modernos y elegantes, y las habitaciones estaban también perfectas. En cambio, los pasillos y zonas comunes eran extremadamente austeros y vacíos, y no había climatización en ellos, por lo que era un horno. El personal iba algo justito con el inglés y el trato al cliente, aunque hacía lo que podía. El desayuno, incluído, era un buffet muy completo en el que te cocinaban al momento.

El restaurante del hotel era excelente, con una carta muy variada. Recomendamos altamente los fideos estilo Khorat (algo picantes) y los todavía mejores fideos a la soja.

Qué ver y qué hacer

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PARQUES HISTÓRICOS DE PHNOM RUNG Y PRASAT MURING TAM 

Estos templos jemeres en honor a Shiva están considerados los más importantes de Tailandia. Si se dispone de días, no hay que dejar de visitarlos. Están un poco apartados, pero, con un poco de voluntad, no es difícil llegar desde Khorat.

Cómo llegar y salir

Para visitar estos complejos jemeres, hay que dirigirse a Ban Tako. El transporte para Ban Tako desde Khorat sale de la estación 2. El autobús no era tan bueno como el que nos trajo desde Bangkok, pero era soportable. El bus te deja en una intersección de la carretera, en la cual los motoristas vienen rápidamente a ofrecer transporte a los templos. Regateando un poco se puede conseguir un buen precio e incluso ir en coche si se prefiere. Entre las estaciones 1 y 2 circulan continuamente los llamados "sorngtaau", unas camionetas con asientos laterales en la parte de atrás. Dan tantas vueltas por callejas y mercados que realmente no sabemos si sale más a cuenta ir andando.

Qué ver y qué hacer

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PARQUE HISTÓRICO DE PHIMAI 

Cómo llegar y salir

Fuimos a Phimai tomando un autobús directo desde Khorat. El trayecto dura una hora y media y te deja en la Torre del Reloj del pueblo, a pocos metros de las ruinas.

Nos permitieron guardar las mochilas en la taquilla de la entrada mientras realizábamos la visita.

Qué ver y qué hacer

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PARQUE NACIONAL KHAO YAI 

Para visitar el parque, hay que contratar una excursión con alguno de los hoteles o agencias de la carretera al parque. Nosotros lo hicimos en el Khao Yai Garden Lodge, el mismo sitio donde lo habíamos contratado la otra vez que vinimos. Si bien la primera vez el tour fue genial, esta vez fue un desastre, con un guía maleducado y pésimo, que no tenía ningún interés en que viéramos animales.

Cómo llegar y salir

El Khao Yai se encuentra a las afueras de la localidad de Pak Chong. Desde Khorat, el trayecto es de alrededor de una hora y media. Pensábamos que prácticamente cualquier autobús que fuera a Bangkok desde Khorat pararía en Pak Chong, pero no es así. Sin embargo, además de autobuses hay minivans que cubren el trayecto, si bien no son tan cómodas ni limpias y hay que pagar por el equipaje.

La "estación" de Pak Chong (o como se le pueda llamar, porque es simplemente un lado de la calle enfrente del cual paran algunos transportes) está muy lejos de la carretera en la que se encuentran los alojamientos y agencias del Khao Yai. Además, para nuestra sorpresa, no había ningún taxi ni tuk-tuk a quien pedirle que nos llevase al hotel.

Dónde dormir y comer

El hotel que habíamos reservado, Rajpracha Sport Resort, estaba apartado de todo. El lugar era extrañísimo, era un supuesto resort con instalaciones deportivas y también un centro de entrenamiento de bomberos y salvamento. El hotel propiamente fue un desencanto, ya que no se parecía en nada a las fotos de internet. La habitación era correcta, mejor que el resto del hotel, pero anticuada. Había una pequeña piscina, pero también había vivido tiempos mejores.

Las opciones para comer no son muchas. Una buena alternativa es comer en los lodge de la carretera al parque, donde suelen ofrecer menús bastante económicos.

Qué ver y qué hacer

El parque nacional se visita en tours de medio día o un día. Los tours de un día más comunes hacen todos unos recorridos bastante similares. La actividad estrella es el avistamiento de animales, pero también se pasa por varios puntos de interés, como resumimos a continuación.

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AYUTTHAYA 

Cómo llegar y salir

No pensábamos volver a visitar Ayutthaya, pero el destino quiso que lo hiciéramos y acabamos aquí de rebote. Para ir del Khao Yai a Sukhothai, que iba a ser nuestro próximo destino, teníamos que cambiar en Ayutthaya. Fuimos de Pak Chong a Ayutthaya en un tren que acumuló bastante retraso y alargó el trayecto a casi tres horas. Cuando llegamos a la estación de autobuses de Ayutthaya, no salía ninguno para Sukhothai hasta la noche, por lo que decidimos aprovechar el día para volver a visitar la ciudad.

Suponemos que debido al turismo masivo, los conductores de tuk-tuk de Ayutthaya son especialmente pesados e incluso desagradables, cosa que no habíamos percibido en la anterior ocasión. Por ello, se hace incómodo negociar. Sin embargo, una vez en el centro de la ciudad, se puede caminar para recorrer la mayoría de los templos principales.

Qué ver y qué hacer

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SUKHOTHAI 

Cómo llegar y desplazarse

Llegamos a Sukhothai en un bus nocturno desde Ayutthaya, tras unas 6-7 horas de viaje. La noche fue bastante incómoda y cada vez que el bus hacía una parada encendía todas las luces. Desde la estación, se pueden coger fácilmente tuk-tuks hasta los hoteles.

Unas grandes furgonetas alargadas con bancos laterales en la parte de atrás recorren los 12 km que hay entre la ciudad nueva, donde están los hoteles, y la ciudad antigua, donde se concentran los antiguos templos a visitar. Son fáciles de encontrar en el centro. El trayecto en teoría dura unos 30 minutos, pero a veces se alarga incluso más, porque los vehículos van a velocidad de caracol.

Nada más llegar a la ciudad antigua, te encuentras frente a la entrada al recinto varios locales de alquiler de bicicletas. Aunque no son precisamente mountain-bikes de última generación, son exageradamente baratas y es, sin duda, la mejor manera de recorrer los templos. La visita es ideal para las bicis: completamente llano, calles asfaltadas y apenas hay vehículos motorizados (únicamente algunos trenecitos turísticos). Es un placer pedalear tranquilamente entre los jardines, estanques y templos.

Dónde dormir y comer

Nos alojamos en TR Guesthouse, cuyas habitaciones eran pequeñas pero increíblemente nuevas y relucientes. Sin duda, una excelente relación calidad-precio, de las mejores del viaje.

En la zona vieja, frente a la entrada principal al recinto de los templos, hay varios pequeños restaurantes que están muy bien. En uno de ellos, el Coffee Corner, comimos unos deliciosos fideos Sukhothai, unos fideos fritos y empanadillas.

Qué ver y qué hacer

Los antiguos templos de Sukhothai son uno de los platos fuertes de cualquier viaje a Tailandia. El recinto se compone de más de cuarenta templos, divididos en cinco zonas: central, norte, sur, este y oeste. La zona central es la más conocida e importante, pero vale la pena acercarse a conocer también el resto. La zona central, la norte y la oeste se pagan a parte, así como los museos y Si Satchanalai; mientras que el resto es gratuito.

ZONA CENTRAL

En esta zona están los templos más importantes y espectaculares del complejo, por lo que es de visita obligada. Por otro lado, es donde hay más gente y, en algunos momentos, la visita no es tan agradable como en el resto de templos de Sukhothai.

Empezamos nuestra ruta por el Wat Mahathat, el templo más grande y fotografiado de Sukhothai. Está rodeado por una muralla y un foso, que se cruza por un puente. El paseo por el interior es una experiencia mágica, que te transporta al periodo Sukhothai y te hace reflexionar sobre lo exquisito que debió de ser en su apogeo. Caminamos entre agujas de chedis con forma de flor de loto y estanques llenos de nenúfares, hasta que llegamos a dos grandes Budas de pie, que flanqueaban la chedi principal. Subimos a una plataforma, cruzamos una sala de pilares y llegamos frente a un Buda sedente.

Delante del Wat Mahathat está el Noen Preasat, una plataforma en piedra con la inscripción más antigua de Sukhotai. Hicimos una breve parada en el Wat Kho San, del que apenas quedan unos restos, de camino al precioso Wat Si Sawat. Este templo está muy bien conservado y destacan las tres torres alineadas de estilo jemer.

Rodeamos un estanque para ir al Wat Ta Phang Nguen. Las mejores fotografías de este templo se pueden obtener desde el Wat Mahathat, cuando se ve reflejado en el agua. Se trata de una estupa, frente a la cual hay un Buda sedente. También tiene un pequeño ubosot (también llamado boht, o sala de ordenaciones) que se encuentra en medio del estanque de enfrente, al cual se puede acceder por un puente rojo.

El Monumento al Rey Rankhaunhaeng se encuentra en lo alto de unas escaleras y está flanqueado por la chedi del Wat Tra Kuan y la del Wat Mai, de influencia Ayutthaya. Pasamos junto al City Pillar Shrine, al lado del Wat Mahathat, y el Wat Chana Songkhoan, con una imponente chedi con anillos concéntricos. A continuación, fuimos a explorar el Wat Sa Si, muy parecido al Wat Tra Phang Nguen, pero de mayor tamaño. También se encuentra en medio de un estanque y tiene un importante Buda sentado frente a la chedi, la vihara y el ubosot sobre las aguas.

De camino a la zona norte, pasamos por el Ta Pha Daeng Shrine, una estructura jemer que fue la prueba que demostró que, en el siglo XIII, se mezcló este estilo con el hinduismo. Enfrente está el Wat Surasak, una bonita chedi de ladrillos de colores claros con una base rodeada de elefantes blancos en muy buen estado. Al otro lado del camino, están los restos del Wat Son Khao.

ZONA OESTE

Para visitar estos templos, hay que dirigirse por la carretera principal hacia Tak. Esta carretera es muy transistada, pero el arcén es muy amplio, por lo que se puede ir en bici con tranquilidad. En el desvío se señalizan claramente los templos principales. Muchos tienen una ubicación similar, en lo alto de una colina a la que hay que subir desde un lado del camino, y su estructura también es parecida. Es importante llevar mucha agua, porque la jornada puede hacerse agotadora.

Tomamos el desvío en el que se señalizaban los templos. Transitamos por una pista de tierra, pasamos la taquilla y continuamos hasta el primero de ellos, el Wat Saphan Hin. Se asciende por un camino empedrado estrecho y muy empinado. En lo alto hay una estructura con un gran Buda de pie que, lamentablemente, estaba oculto tras un andamio.

Seguimos pedaleando y, un poco más adelante, llegamos a un área donde había tres templos. El primero que visitamos, a mano derecha, era el Wat Aranyik. Quedaban muchos restos de este templo, pero bastante en ruinas, esparcidas en un recinto muy amplio. El principal elemento diferencial era un pozo rectangular, que había servido para abastecer de agua a toda la zona. Sin embargo, lo mejor de este lugar era cómo las ruinas estaban devoradas por la selva. Daba la impresión de que lo que se mostraba del templo era mucho menos de lo que se ocultaba, y que debía quedar mucho por desenterrar.

Enfrente del Wat Aranyik está el Wat Chang Rup. Subimos al ubosot por las escaleras destartaladas de laterita y nos acercamos a la chedi principal, con forma de campana y restos de los veinticuatro elefantes que rodeaban su base.

El Wat Khao Phra Bat Noi es probablemente el mejor templo de la zona oeste de Sukhothai. Hay que subir una pequeña colina, pero el esfuerzo merece la pena. Una vez arriba, se puede admirar la vihara, con su suelo empedrado y columnas de laterita, y la chedi principal de fondo. Esta tiene cuatro lados, con cavidades para imágenes de Buda y restos del estuco original, siendo más parecida a una prang jemer que a una estupa clásica. En la parte de atrás se encuentra la mitad inferior de lo que tuvo que ser una gigantesca chedi, la mayor que hemos visto nunca.

Dejamos atrás los derruidos Wat Kamphaeng Hin y Wat Pa Daeng y volvimos a parar en el Wat Chedi Ngam. Tocó subir a la colina por otro camino de rocas y allí admiramos la chedi, muy bien conservada, en forma de campana, con el estuco gris y anillos concéntricos en la parte inferior. Estaba detrás de la vihara, de la cual quedaban las escaleras, la plataforma y parte de las columnas.

Otra vez hay que subir para llegar al Wat Tham Hip Bon, del que apenas quedan los restos de la chedi y de una sala con columnas. Pasamos el Wat Tham Hip Lan y el Wat Thup Khao, al pie del camino y llegamos a la intersección donde está el Wat Mangkora. Está rodeado de un muro y se pueden ver los restos de la chedi principal, la vihara y el ubosot, así como de chedis secundarias. Una de estas está enredada con las gruesas raíces de un árbol que, con el paso del tiempo, la ha ido aplastando.

Finalmente, pasamos por el Wat Phra Yuen, del cual queda una curiosa estructura rectangular donde había un desgastado Buda de pie de grandes dimensiones y, completamos la ruta por la zona oeste recorriendo un loop en el que había muchos templos pequeños, la mayoría bastante deteriorados. El más destacables es el Wat Tuk, con un arco como torre.

ZONA NORTE

Para ir hasta la zona norte desde la zona centro cruzamos la muralla por la San Luang Gate, la puerta norte. Salimos a un camino a cuyos lados había pequeñas ruinas de templos. Seguimos recto hasta un puente que llevaba al Wat Phra Phai Luang, el más importante de esta zona. Dejamos las bicis ante la atenta mirada de un rebaño de vacas y entramos al templo, que se encuentra en un prado en medio de un estanque. Se caracteriza por sus tres torres jemeres, aunque solo una de ellas está completa. Esta está en perfecto estado y todavía conserva todo su esplendor. Se pueden apreciar los detalles esculpidos en la torre, en las puertas y en las perfectas figuras que lo adornan.

El loop del norte está básicamente en la carretera que rodea el Wat Phra Phai Luang. En la parte de arriba, debía de haber varios templos pequeños, pero solo vimos unas excavaciones, cubiertas con techos de madera y paja, entre las cuales había algunas de antiguos hornos de cerámica. Nos desviamos a la derecha para ir a ver el Wat Si Chum, un templo que destaca por su gran Buda.

ZONA SUR

Salimos de la zona amurallada por Namo Gate, la puerta sur, pasando por las ruinas del Wat Kamphaeng Laeng. Los paisajes de esta zona son uno de los mejores recuerdos que tenemos de Sukhothai (templos a parte). La carretera avanza entre extensiones de campos de arroz y pequeñas casas o puestecillos de la población local. Es un paseo muy agradable para disfrutar de la Tailandia más auténtica.

El primer templo que vimos fuera de las murallas fue el Wat Kon Laeng, que está devorado por la hierba. Tomando un desvío, se llega al Wat Ton Chan, templo con una chedi medio derruida, delante de una sala con columnas. Nos gustó por su remoto emplazamiento.

Uno de los templos principales de esta zona es el Wat Chetuphan. Tiene una mandapa (pabellón exterior con columnas, típico de la arquitectura india) con porches en los cuatro lados donde, en su día, hubo unas estatuas de Buda de gran tamaño en cuatro diferentes posturas: sentado, reclinado, de pie y caminando. Este último ya se ve desde la carretera y su estado de conservación es admirable. El sentado y el que está de pie se conservan razonablemente bien, mientras que del reclinado únicamente se adivina la forma. Tras la mandapa principal, hay otra pequeña con veinte esquinas y forma de prang, dentro de la cual se encontró un Buda. El templo está rodeado de una pequeña muralla y un foso con nenúfares que, como todo el recinto, se conserva en buen estado.

A cien metros del Wat Chetuphan se encuentra el Wat Chedi Si Hang. El recinto es muy completo, formado por la vihara, la chedi principal y chedis secundarias, pero el elemento distintivo, que hace de este templo uno de los mejores del sur, son los relieves de estuco blando de la base. Estos incluyen elefantes, leones y figuras humanas que se cree que representan a Manusayanga, un ser divino de la mitología de Sri Lanka, que vivía en el inframnudo.

El Wat Si Phichit Kirati Kanlayaram tiene una gran estupa, cuya aguja sobresale entre los árboles y se divisa desde la distancia. Al acercarnos, vimos que la estupa estaba apuntalada y tenía cuatro bases.

ZONA ESTE

Los templos del este están en la carretera que va a Nueva Sukhothai o en los alrededores de esta. Pasamos por la Kamphaeng Hak Gate, puerta del este, de camino al Wat Chanh Lam, con una estupa rodeada por 32 elefantes en la base, algunos de ellos en muy buen estado de conservación. El Wat Tra Phang Thong está rodeado por un estanque y alberga una chedi antigua junto a edificios más modernos y una pisada de Buda. Vimos algunos templos pequeños de camino al Wat Chedi Sung, con su estupa que se ve en la distancia.

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CHIANG MAI 

Cómo llegar y salir

En Sukhothai, cogimos un autobús a primera hora de la mañana para ir hasta Chiang Mai. Nos avisaron de que cogiéramos ropa de abrigo y con razón, ya que no recordamos un bus con el aire acondicionado tan fuerte. Además, paraba a cada momento, con lo que fue acumulando más y más retraso.

En la estación de buses de Chiang Mai, hay muchísimos tuk-tuk ofreciendo sus servicios.

Dónde dormir

Dónde comer

Qué ver y qué hacer

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NONG KHAI 

Nong Khai nos encantó: vinimos aquí casi de paso y encontramos un lugar encantador a orillas del Mekong, con una gente que, lejos de perseguir al turista, lo acogen y le hacen sentir como en casa.

Cómo llegar y salir

Un autobús nocturno nos llevó de Chiang Mai a Nong Khai, donde llegamos a primera hora de la mañana. Al llegar a la estación se suele ser asaltado por gente que ofrece sus servicios. Una buena opción es acercarse a la carretera y allí coger un tuk tuk.

Dónde dormir y comer

El White Inn es una opción muy recomendable. Las habitaciones son perfectas y el personal es extremadamente amable.

Steak House. Restaurante a orillas del Mekong, donde cenamos espagueti a la carbonara, y unas excelentes bolitas de queso y rollitos de jamón y queso. Pero lo mejor, a parte del ambiente idílico y las vistas, fue la atención recibida: amables, sonrientes y acogedores.

Qué ver y qué hacer

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